Lo conoció en un boliche, creyó que era su príncipe azul, pero la torturó y secuestró




El 31 de agosto de 2016 el disc jockey Jorge Cristian “El Conde” Martínez Poch fue condenado a 37 años de prisión por haber secuestrado, drogado y violado a su novia, en un fallo en el que se aplicó la ley de violencia de género y fue calificado de “ejemplar”. A seis años del hecho que conmocionó a la ciudad de la Plata y a todo el país, la víctima habló con TN y afirmó: “Todos los días cuando me despierto agradezco que estoy viva, pero nunca voy a volver a ser la que era”.

Vanessa Rial y Martínez Poch se habían conocido a través de un amigo en común en un bar platense. Ella era abogada y él un supuesto ingeniero viudo y con dos hijas, de muy buena posición económica. La misma noche que se conocieron, el hombre la invitó a quedarse en su casa y en ese lugar la sometió a un calvario atroz del que la víctima recién pudo escaparse dos meses después.

“Me pareció encantador, seductor, era haber encontrado al príncipe azul, pero al tercer día de la relación me dio la primera paliza y me mostró toda su maldad”, contó la mujer entre lágrimas frente al tribunal que condenó al abusador. Después, su testimonio no dejó dudas sobre el alcance de esa maldad.

Un día el DJ la tiró de la moto, la arrastró por el asfalto y le quebró la muñeca. La golpeó sistemáticamente durante el tiempo que duró el cautiverio y tras cada paliza, la curaba con hielo, la lavaba con lavandina y la maquillaba, para disimular las marcas en público. “Me obligaba a beber su orina y a realizar prácticas sexuales aberrantes con una perra”, narró Rial totalmente quebrada y su voz resonaba ante una sala enmudecida por el horror.

Martínez Poch también la obligó a tener sexo con sus amigos y llegó a arrancarle con una tenaza las uñas de los dos pies. “Yo quería escapar, siempre quise escapar, pero no tenía voluntad debido al alcohol y las pastillas que me obligaba a tomar”, explicó ella.

El rescate del infierno

Después de dos meses interminables, la intuición del padre de Vanessa que no lograba hacer contacto con ella y la denuncia de dos vecinas que aseguraron que se escuchaban gritos, golpes y discusiones casi todos los días y que sospechaban que había una mujer “encerrada” en la propiedad que ocupaba Martínez Poch, derivaron en un allanamiento ordenado por el fiscal del caso, Marcelo Romero, y el rescate de la víctima.

“Durante todo el tiempo que estuve secuestrada era una situación de esclavitud y de servidumbre”, dijo a TN Vanessa Rial, a días de cumplirse el sexto aniversario de su salida de ese infierno. Y evocó: “Todos los días deseaba morir”.



Perverso, manipulador y psicópata, son solo algunos de los adjetivos que elige Rial para describir a su captor, y añade como una suerte de muestra gráfica de sus palabras: “Me golpeaba con una remera de la Virgen de Guadalupe, que es la Virgen que más amo”.

Casi todo el tiempo Rial lleva una sonrisa en el rostro y el dolor asomándose a través de sus ojos. “Gracias a la sentencia (Martínez Poch) no va a lastimar a ninguna mujer más”, sostiene satisfecha, aunque aclara: “Ahora, a mi me arruinó la vida. Es simple”.

El fallo

Martínez Poch fue condenado a 37 años de prisión por haber golpeado, drogado y violado a su novia en septiembre de 2013, pero además por haber corrompido y abusado de sus dos hijas cuando eran menores de edad. No obstante, al escuchar la sentencia el DJ se rió y le hizo “fuck you” con su mano izquierda a Rial, tras lo cual tuvieron que retirarlo con custodia de la sala.

“Fue un fallo ejemplar, hoy es el día más feliz de mi vida, hoy voy a empezar a vivir”, dijo ante los medios una emocionada Rial aquel 31 de agosto hace ya seis años, tras correr a abrazar al presidente del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 de La Plata, Juan José Ruiz, para agradecerle la pena impuesta a Martínez Poch.

El magistrado destacó que en el fallo se tuvieron en cuenta “la ley de violencia de género y la Convención de los Derechos del Niño” y explicó por qué no hizo lugar a la declaración de inimputabilidad pedida por la defensa de Martí¬nez Poch.”En el concepto de psicópata, la mayoría de los médicos psiquiatras sostiene que son punibles y solo una minoría, un veinte por ciento sostiene la inimputabilidad”, apuntó.

Además, tras cada hecho, “Martínez Poch realizaba acciones para cubrir su delito y borrar las pruebas, las lavaba (a las víctimas) después de golpearlas y se hacía golpear por sus hijas para que en caso de que sus ex parejas lo denunciaran él también tuviera lesiones, es decir entendía muy bien lo que hacía y quería de esa forma evitar la Justicia”, aseguró Ruiz.

El juez estimó que, en base a la pena impuesta, Martínez Poch “antes de los setenta años no sale” de prisión.

“Fue un fallo ejemplar y un precedente”, resumió ahora a este medio Rial sobre lo que significó para ella ese momento, y explicó: “Para mi es muy emotivo porque logré justicia y porque esta persona, un personaje, no le va a hacer más mal a nadie”. Sin embargo, las marcas físicas y las secuelas psicológicas que le quedaron son un recordatorio permanente del calvario que sufrió a manos de Martínez Poch.

“Nunca voy a volver a ser la que era”

“Más allá de las limitaciones que me quedaron, que son muchísimas, todos los días cuando me despierto agradezco que estoy viva”, expresó Rial, que se define a sí misma como una persona resiliente que ya se quedó sin lágrimas y anda por la vida tratando de hacer cosas que la ayuden a sanar su alma.

Para seguir adelante, sostuvo, se convirtieron en pilares su padre, su círculo de amigos y el trabajo, desde donde aporta su granito de arena para ayudar a otras víctimas de la violencia de género. “Estoy agradecida a todos, pero el esfuerzo es mío”, agregó.

En ese sentido, Rial señaló que antes del traumático suceso que le tocó atravesar ella nunca había hecho terapia pero desde ese momento sufre distintos transtornos de ansiedad. “Hay cosas simples, como cruzar una calle, que para mi no son simples”, indicó a TN. Y subrayó: “Puedo convivir con todas las marcas que tengo en el cuerpo, pero las secuelas psicológicas nunca se van a curar”.

Al ser consultada sobre Martínez Poch, Rial sostuvo que no se ha preocupado en estos años en saber cómo pasa sus días en la cárcel. No obstante, señaló: “Gracias a que soy muy creyente lo he perdonado, ha sido un proceso muy doloroso que algunos no entienden”. De todas formas, envió un mensaje a la Justicia: “Espero que no le den ningún beneficio, no se merece tenerlos”.

La otra causa por la que condenaron a Martínez Poch y el perfil psicológico

El reconocido DJ de La Plata también fue condenado por “corrupción de menores agravada por violencia, amenazas e intimidación por el ví¬nculo de parentesco, abuso sexual gravemente ultrajante” en perjuicio de sus hijas.

Entre los argumentos del fallo, que constan en las 200 páginas, el juez del caso detalló cómo Martínez Poch corrompió y abusó de sus dos hijas desde que estas tení¬an 7 y 6 años y hasta que cumplieron 15 y 14.

En tanto, los dos peritos psiquiatras que se entrevistaron con el condenado destacaron las “habilidades sociales” del acusado, quien respondía “a cada pregunta con cuidado, midiendo la intención de la misma”.

“El relato de cada suceso de su biografía se caracteriza por ser estructurado como una historia interesante, que vale la pena ser oída, y que resulta verosímil; pero que tiene la particularidad de dejarlo indefectiblemente bien parado. Para lograr este efecto, como es esperable, toda responsabilidad debe ser proyectada en los otros o en una injusta trampa del destino”, explicaron oportunamente los profesionales.

En su análisis, también detallaron que “la imagen de sí mismo que ofrece resulta sobrevalorada si se la contrasta con los logros obtenidos, sean estos académicos, laborales, personales o afectivos. Para cada una de las áreas mencionadas, este patrón se repite y es claro su malestar e irritación cuando se lo confronta con esta contradicción”.

Martínez Poch “describe la ausencia de dificultades en su relación con las mujeres, pero queda en evidencia que con ello se alude a la seducción, pero no al mantenimiento de una relación estable y satisfactoria”, observaron y, en este sentido, concluyeron que “el Conde” es un psicópata.