Le disparó en la boca a su pareja y descubrieron que ya había estado preso por el crimen de una maestra jardinera



Luis Ernesto Rojas Tejada, alias “el Chispa” o “Chispita”, se encuentra detenido desde el domingo por el intento de femicidio de su pareja, a quien le disparó en la boca en medio de una discusión. Pero no es la primera vez que tiene problemas con la Justicia mendocina. Tras su detención, se constató que ya había estado involucrado en el crimen de una maestra jardinera en 2004.

Varios vecinos que fueron testigos ocasionales de la violenta agresión este fin de semana fueron los que facilitaron la identificación y posterior captura de Rojas. En tanto la víctima, según publicaron los medios locales, sigue internada pero fuera de peligro ya que la bala le atravesó la mandíbula sin afectar ningún área vital en su recorrido.

En medio de la conmoción por el suceso, empezaron a salir a la luz los antecedentes del acusado, que ya se había hecho una triste fama hace casi 20 años por el asesinato de Claudia Lourdes Oroná, una maestra jardinera a la que mataron a balazos para robarle el auto cuando salía de trabajar.

Si bien por el crimen Rojas terminó absuelto por el beneficio de la duda, en el mismo juicio lo condenaron por un robo agravado por el uso de arma de fuego ocurrido dos días antes del asesinato de la docente.



La condena, sin embargo, no marcó el final de su carrera delictiva. Fuentes judiciales confirmaron al diario El Sol que Rojas fue condenado en otras dos oportunidades por una portación de arma de guerra y un robo agravado, en 2008 y 2009, respectivamente. En noviembre pasado también estuvo involucrado en un tiroteo con la policía.

Ahora, “el Chispa” tendrá que enfrentar cargos por homicidio agravado por mediar violencia de género (femicidio) en grado de tentativa y se ordenó que pase a prisión.

El crimen de la maestra

El 1 de noviembre de 2004 Claudia Oroná salió al mediodía del jardín maternal Estrellitas donde trabajaba y se subió a su Fiat Palio blanco, que había dejado estacionado en un puente. En ese momento, aparecieron repentinamente dos delincuentes que la amenazaron con un arma de fuego para robarle el coche. La víctima atinó a defenderse del ataque trabando la puerta pero entonces uno de los ladrones le disparó y el proyectil atravesó el cristal de la ventanilla.

El tiro alcanzó a la maestra por la espalda y le perforó el corazón. Los delincuentes se escaparon del lugar mientras ella se desangraba en la vereda.