Mató a una chica para robarle la mochila y le dieron 20 años de cárcel



Agustina Bustos (19) volvía de clases en la universidad cuando recibió tres puntazos. Por fallas en la investigación, removieron a la cúpula de una comisaría. Otra Agustina, otra estudiante universitaria de 19 años, otro crimen.

La angustia y dolor que se viven en estos días en Cipolletti (Río Negro) por el caso Agustina Fernández evocan el caso Agustina Bustos, ocurrido en Bahía Blanca en 2018. Poco más de cuatro años después, el responsable de aquel homicidio que consternó y movilizo a la ciudad fue condenado a 20 años de cárcel.

Matías Diego Moreno (22) está a punto de ser padre. Un jurado popular lo halló, por unanimidad, culpable del crimen. Días después del hecho, había sido detenido por la Policía junto a tres adolescentes por el ataque mortal contra la adolescente.



Como Agustina Fernández en Río Negro, ella también estaba dando sus primeros pasos en la vida universitaria, cuando su vida acabó violentamente. Tras bajar del colectivo que la traía de una clase, fue atacada a puntazos, para robarle la mochila y falleció, muy cerca de su casa, al atardecer.

Ocurrió el 3 de abril en el barrio Rucci, escenario de varias marchas y manifestaciones, que confluyeron en la comisaría sexta, de la que el ministerio de Seguridad terminó por echar a su cúpula, cuestionada por la investigación. Días después, la Justicia dio con Moreno, por entonces de 18 años, y los tres menores, que, rápidamente, fueron desvinculados del homicidio.



En estos cuatro años, Moreno pasó de negar haber estado en el lugar donde fue atacada a Agustina, a admitir su participación, aunque secundaria en el hecho. Durante el debate oral y antes de los alegatos, se ubicó como cómplice del supuesto autor, quien declaró en el juicio y describió como fue la secuencia del ataque.

El defensor de Moreno, en la audiencia de cesura, solicitó que lo condenaran a 16 años de cárcel. El fiscal Jorge Viego y las dos abogadas que representaron a los padres de Agustina coincidieron en la pena que, finalmente, este lunes, terminó por aplicar el juez técnico del juicio, Hugo De Rosa.



Las aspiraciones del Ministerio Público y las querellas eran más ambiciosas un mes atrás, cuando el debate oral se inició en los tribunales bahienses. Viego y las abogadas Fernanda Petersen y Viviana Lozano pretendían acusar a Moreno por "homicidio criminis causa", es decir, que mató a Agustina para ocultar el robo de su mochila.

Esa calificación podría haber conducido a una pena de prisión perpetua y más cercana a la pretensión de la familia. Sin embargo, al cabo de la audiencia, el fiscal y las abogadas se inclinaron por acusar a Moreno del "homicidio en ocasión de robo", que el jurado popular terminó por consagrar.

“Creíamos que iban a darle 16 años. Ahora espero que cumpla los 20 y no que por buena conducta, dentro de 10 años, lo tengamos dando vueltas alrededor de mi casa”, dijo Laura, la mamá de Agustina. En 2018, junto a su hija, vivían en un complejo de monoblocks, cercano al domicilio de Moreno.

"El juez se portó, le dio la pena que habían pedido el fiscal y las abogadas. Pero en cuanto a la Justicia y las leyes estoy totalmente disconforme; pero no voy a ser yo quien lo cambie, me voy a morir y va a seguir siendo así”, señaló a Radio Bahía Blanca.



Para Eduardo Bustos, tampoco hay consuelo posible, más allá de la pena. “Me voy con la sensación de las manos llenas de nada y no le puedo encontrar la vuelta”, sostuvo el papá de Agustina, tras la audiencia en la que se pidieron las penas.

“Escuché cómo vive la vida este tipo (por Moreno). Está por ser padre y eso, para el defensor es un atenuante. Va a ser padre. Capaz que Agustina hubiera sido madre y yo sería abuelo… Pero bueno, la Justicia trabaja de esa manera” comentó, resignado.

Además de la edad y sus ilusiones por lograr una profesión a través de la universidad, Agustina Bustos y Agustina Fernández compartían otra vocación, la de ayudar al otro a través de la salud. Mientras la joven bahiense iniciaba sus estudios de Enfermería, la pampeana se soñaba con ser cardióloga.