FALTA DE COLECTIVOS: Las “ciudades desconectadas” a pocos kilómetros de los grandes centros turísticos


 

La problemática de falta de colectivos de larga distancia alcanza a Madariaga, Lavalle, Conesa e, inclusive, localidades que se encuentran a la vera de la Autovía 2 o a pocos kilómetros de ella.

 

Es que las grandes compañías –que en épocas de alta demanda circulan con casi una decena de servicios a los centros turísticos- no tienen absolutamente ningún interés de ingresar a estas localidades para bajar o subir 4 a 6 pasajeros.

 

Así, cada negociación encarada por los municipios pierde vigencia al poco tiempo y los colectivos vuelven a esfumarse.

 

Lavalle se lleva la peor parte ya que sólo tiene un servicio a Mar del Plata que brinda Costa Azul. Con el partido de La Costa a metros ninguna unidad quiere detenerse para subir personas hacia Buenos Aires. Por eso se declaró la emergencia en transporte y se gestiona, al menos, el armado de una empresa municipal o local que lleve pasajeros y estudiantes a San Clemente para usar esa ciudad como centro de trasbordo.

 

Madariaga se encuentra en una situación similar. Costa Azul tiene un servicio a Mar del Plata y Plusmar mantiene dos servicios a Retiro con una parada en cercanías de la Delegación Sur. Al menos, eso es lo que sostienen de la firma, aunque técnicamente no siempre se cumple con esa entrada de un kilómetro y escasos minutos para dejar o levantar a los viajeros.

 

Recientemente el municipio abrió un listado para que los estudiantes locales que deben ir a Tandil se registren. Con ese número de anotados plantea iniciar gestiones en provincia para recuperar el servicio que en su momento brindo ViaTac.

 

Muy atrás han quedado otras empresas que entraban como Platabus (a la Plata) o Álvarez a la zona norte del conurbano.

 

Para “conectarse con grandes ciudades” hay que ir a Pinamar y de allí subir a otro servicio. Al menos, Madariaga tiene el tren para llegar hasta Guido o ir a Capital y es la opción más elegida en la actualidad por su valor económico. Tal vez haya que esperar que se reabra el ramal Guido Tandil para coordinar viajes –interminables- hasta la ciudad serrana.

 

Para las compañías tan sólo un kilómetro de más es costo. Si a eso se le suma que no tienen asegurados, al menos, 6 pasajeros en cada viaje lo es más aún. Ya no sirve siquiera poner la terminal a la vera de la ruta. Chascomús es el caso más representativo: a tan sólo 120 kilómetros de Buenos Aires sólo ingresa la firma Condor Estrella con 5 viajes diarios.

 

Los demás deben optar por el tren o colectivos ejecutivos que hacen el recorrido hasta la 9 de Julio.

 

Empresas sin ganancias, excusas por lejanía de terminales de la ruta, más reclamos por paradas seguras e invisibilización de los usuarios. Nada puede contra el poderío y la dictadura empresarial de compañías que siempre aducen pérdidas.

 

Los ciudadanos y estudiantes quedan rehenes de situaciones que los llevan a permanecer estancados o recurrir a grupos de Facebook en donde logran armar recorridos más económicos aunque sin ningún tipo de seguro.