Tenía 15 años cuando fue abusada por su primo de 32 durante una Navidad

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Era una Navidad, una chica de 15 años fue a pasar la Noche Buena a casa de su tía junto a su familia en San Francisco Solano. Era 2007 y ella ahora pudo contar que aquella noche fue abusada por su primo G.M que ya había pasado los 30 años.

"Se hicieron las 12, brindamos, y yo me empecé a aburrir porque no había nadie de mi edad. Él me invitó a ir a su cuarto porque ahí tenía una PC con internet.Yo fui porque era el primo del que nadie desconfiaría", cuenta a la víctima.

"Además era bastante ingenua aún, virgen, aprendiendo a beber.  Al principio fue todo muy normal. Mirábamos cosas en internet y eso. Después yo sentí que el cada vez estaba más cerca mío, y a la par me empezó a dar alcohol todo el tiempo. Me empecé a sentir incómoda pero no súper cómo salir de la situación" recuerda y agrega: "Al rato empezo a acercarse aún más y me metió la mano por debajo de la pollera de jean que tenía, me tocó por debajo de la ropa interior. Siguió con tocarme los pechos y querés besarlos, me besaba el cuello y me quería besar en la boca pero yo le corría la cara. En todo momento le pedí que pare, le dije que no, pero el me decía que no pasaba nada".

En un momento entró la tía traerles helado y él se alejó. "Cuando se fue él le puso alcohol a mi helado. Siguió abusando de mi hasta que yo reaccioné y salí corriendo del cuarto. Le dije a mi mamá que me quería ir sin dar ninguna explicación. Cómo vivíamos en capital nos quedamos a dormir en la casa de otra tía. A la mañana siguiente mi mamá quería pasar a saludar antes de irnos y yo le dije que la esperaba en la puerta. Él se acercó mientras yo esperaba y me dijo: eso te pasa por tomar mucho. Yo le dije que a mí no me había pasado nada y me fui" , recuerda.

Después de esa Navidad la acosó por un tiempo. "Supuestamente estaba muy arrepentido, y yo lo tuve que bloquear de todos lados", resalta la víctima que hoy tiene 29 años y el sábado pasado finalmente pudo denunciarlo. 

"Aquella Navidad. Volvimos a capital y yo me bajé directamente en la casa de unas amigas para contárselos, me dijeron que se lo tenía que decir a la mamá de ellas porque iba a saber que hacer. Lo primero que me dijo es que lo cuente a mi familia. Yo no quería porque sentía que había sido mi culpa. Ella me dijo que aunque anduviera en pelotas por la calle nadie tiene derecho a tocar mi cuerpo. Fue la primera persona que me dijo que no era mi culpa", sostiene. 

"Cuando volví  a mi casa le conté a mi mamá y mi hermano. Pero mi mamá dijo que por ahora no dijéramos nada porque mi tío estaba enfermo. Pero mi tío tardó 10 años en morir y el tema se olvidó. Quedó como un secreto familiar", recuerda.

"El tiempo pasó, yo me lo crucé varias veces en reuniones familiares y fiestas pero nunca se dijo nada. Tarde varios años en comprender realmente que no era mi culpa. Actualmente decidí contarlo porque bueno, estoy en un tratamiento de corte psiquiátrico por depresión y ansiedad y parte de los motivos es él", explica

"Con mi mamá hablé algunas veces más y ella siguió diciéndome que en ese momento no se podía decir pero que si , y que si yo quería decir algo ahora lo haga. La denuncia la quise ir a hacer sola", dice la víctima, ella tenía 15 y su primo 32 al momento de los hechos.

"No sé si ya fue notificaron pero igual ya saben que yo lo iba a contar porque previamente hice un posteo en redes. En la comisaría me dijeron que probablemente quedé en la nada por la cantidad de años que pasaron, pero que al menos le iba a quedar una causa. Hasta ahora todas las personas cercanas a él que me hablaron fueron para brindarme su apoyo y no para defenderlo", relata.

"De la justicia penal no espero mucho, pero sí de la social. Yo sufrí muchos años mientras el tenía una vida normal, ahora quiero que no pueda ni salir a la puerta de su casa sin ser reconocido", reclama la víctima.

En estos años se cruzó varias veces con él en festejos familiares. "Nunca se tocó el tema y yo ni siquiera lo saludaba. Se enteró ahora cuando lo conté a todo el mundo", cuenta.

"Mi tía a mi no me llamó, pero a mi mamá si y se disculpó con ella. Sí se contactaron uno de sus hermano y un sobrino de él para darme el apoyo expreso", dice la víctima tras hacer publica su denuncia. 

"Estoy en paz, hacía mucho quería decirlo pero tenía miedo del qué dirán. Ahora siento que me saqué la mochila y le dejé todo lo malo a él, que es quien lo tenía que llevar", afirmó.