Habló el padre de Tehuel, a un 1 de su desaparición: “Le dije que tenía que cuidarse de los hombres”

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Tehuel siempre fue Tehuel. El nombre lo eligió su papá al nacer. Reclamó ante el Registro Civil que le permitieran usarlo sin otro que explicitara el género. “Es araucano y significa ‘arisca’”, explica Andrés de la Torre. Tehuel desapareció hace un año. Seguía usando el mismo nombre pero se identificaba como varón trans. La justicia cree que por eso lo mataron.

“Yo muchas veces le dije que se cuidara de los hombres. Le dije ‘vos ante la mirada de los hombres sos mujer, entonces tenés que tener cuidado”, recuerda su papá ahora. “Que vos pienses o actúes como hombre es una cosa, pero a la par de un hombre, sos una mujer”. No era un rechazo a su identidad sino la preocupación de un papá que aún se refiere en femenino. “De chiquita yo ya me daba cuenta de que le gustaban las chicas, pero no le decía nada. Después fue trayendo novias y a los 18 se cortó el pelo cortito”, repasa.

Hasta diciembre Tehuel vivió en su casa de Ezeiza junto a una pareja. En febrero hablaron por última vez y prometió visitarlo. El 11 de marzo desapareció. El suyo es un caso emblemático de transodio en Argentina.

La voz de Tehuel en el teléfono de su padre

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El fondo de pantalla de su teléfono es una foto de Tehuel. Andrés busca en los chats de WhatsApp hasta encontrar la última conversación con su hijo y da play: “Ya voy a ir de visita. Ahora cuando me acomode un poquito voy a ir, ya voy a caerte de visita”. La voz de Tehuel suena fuerte y alegre. Andrés le había mandado fotos de unas reformas que había hecho él mismo en la cocina después de que Tehuel se mudara. Nunca llegó a ver el cambio.

“Parece que confió en alguien que no tendría que haber confiado. En la foto se está tocando la nariz. Cuando hace eso es porque está inquieta, no está cómoda. Ya había olfateado algo. Pero no tuvo la valentía o la oportunidad de tomársela”, piensa el papá. La foto fue clave para imputar Luis Alberto Ramos y Oscar Montes, los dos hombres que aparecen junto a él en la última imagen antes de la desaparición.

Están imputados por homicidio pero no hay cuerpo. El papá no está convencido: “La declararon muerta para no buscarla más”.

Búsqueda sin respuestas

Andrés reclama que la búsqueda fue deficiente, los rastrillajes pobres, las recompensas tardías y las respuestas a las reuniones que pidió, nulas. “Si Tehuel está presente en la sociedad es gracias a las organizaciones y al periodismo porque si no hubiera sido un caso más, olvidado en seguida”, asegura.

Organizaciones LGBTIQ+ hicieron de su cara una bandera y uno de los reclamos centrales en la última marcha de 2021. También fue consigna esta semana en el 8M. “Estoy agradecido pero me duele. Hubiera querido que se conociera como deportista, porque jugaba al fútbol. EAFP4-PLWBZDOXMD6-JKPHR67-HBY 

 Agradezco que lo hagan, que reclame tanta gente que no conoció a Tehuel”, dice Andrés.

Tiene 68 años y fuma mucho. Trabaja como remisero para completar una jubilación de 27 mil pesos. Además de Tehuel tiene otros ocho hijos. “Mi vida no existe más. No hago nada además de la búsqueda”. Es difícil predecir qué recuerdo va a quebrarlo y cuál va a hacerlo sonreír. En la computadora muestra imágenes de la vida de antes: cortando el pasto, viajando en carpa. “Si murió, quiero darle cristiana sepultura y por lo menos tener un lugar”, concede. Pero no tiene ni eso.