Un niño de 4 años tiene una enfermedad terminal y necesita un avión sanitario para volver a casa antes de morir

La madre de un niño de cuatro años que padece una enfermedad terminal y está internado en el Hospital de Pediatría "Juan Garrahan", de Buenos Aires, lleva a cabo una búsqueda desesperada de un avión sanitario para que regresar a Tucumán, su provincia natal, y que su hijo pueda morir en su casa.

Lázaro "León" Simón Talamonti padece desde hace dos años un "neuroblastoma maligno de alto riesgo estadio cuatro" con metástasis en distintas partes de su cuerpo, entre ellos sus riñones, el cerebro, la médula y huesos.

Desde octubre de 2019, cuando se le detectó el primer síntoma -un fuerte dolor en una de sus piernas- de la enfermedad en el "Hospital del Niño Jesús", en San Miguel de Tucumán, recibió unas 67 sesiones de quimioterapia y fue sometido a varias operaciones, pero los tratamientos no resultaron exitosos.

"León" pasó los últimos días alojado en un hotel, aunque por su delicado estado de salud debió volver en varias ocasiones al Garrahan, donde los médicos le suministraron morfina para paliar los dolores que causa la enfermedad. Desde hace un tiempo ya fue suspendido su tratamiento debido a lo avanzado del neuroblastoma. 

"Cada vez duerme más y no come".

Explicaron allegados a la familia de "León".

"León" vive en la ciudad tucumana de La Banda del Río Salí, en el Departamento Cruz Alta, en las afueras de San Miguel de Tucumán, junto a su madre, Juliana, su abuela, Griselda, y sus dos hermanos mayores, de 6 y 8 años. Allí quiere volver después de que el tratamiento con quimio y radioterapia no diera el resultado que esperaban los médicos.

El alquiler de un avión sanitario tiene un costo de entre 10.000 y 15.000 dólares, una cifra que resulta imposible de conseguir para la familia, que pide desesperadamente regresar a casa.

Como Abigail

El caso de "León" trajo el recuerdo del de Abigail Jiménez, la niña de 12 años que padecía cáncer y a quien su padre cruzó en brazos a pie a través de la frontera entre Tucumán y Santiago del Estero en medio de las restricciones impuestas por la pandemia de coronavirus.

Abigail tenía sarcoma de Ewing, un cáncer en las partes óseas y en el tejido blando. Su cuadro era tan grave que sus padres habían decidido trasladarla a su casa en Las Termas de Río Hondo, donde falleció el 31 de enero.



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