Tilcara perdió su principal peña, dos restaurantes y su café más famoso


Tilcara en Jujuy ya no será lo mismo. Este pueblo de la Quebrada de Humahuaca sufrió el azote de la pandemia y vio cerrar la puerta de lugares históricos que eran casi un símbolo. Desde La peña de Carlitos hasta El cafecito de Tukuta Gordillo, pasando por varios restaurantes y bares.

La peña de Carlitos estaba ubicada desde hace 20 años en una esquina, frente a la plaza principal. Una cita obligada para todos los turistas que podían cenar platos regionales y ver todas las noches un show folclórico. El músico Carlos Cabrera y su mujer Erica Trotta, eran los anfitriones de la peña, él más conocido como Carlitos, no sólo cantaba sino contaba toda clase de historias y anécdotas de todas las tradiciones norteñas. 

"Estoy muy triste con el cierre de la peña, es angustiante. Hace dos décadas me fui a vivir a Tilcara cuando me casé y me hice cargo de la peña, era como mi hijo. Le dediqué mi vida, pero por ahora no podemos seguir".

Confesó la dueña.

Carlitos Cabrera contó a BAE Negocios: 

“La cerramos definitivo y hace pocos días recién pusimos en venta el fondo de comercio y en alquiler el local. Nos afectó la pandemia, tenemos deudas y también hay un tema de salud, pero si no se vende y todo mejora, nos gustaría poder reabrirla en julio. Hoy no se puede. Queremos reacomodar las finanzas y la salud para poder continuar. Estas cosas no se deben perder. El local donde estaba la peña abrió en 1967 como un comedor familiar El Pucara era de mis padres. Es una esquina tradicional, el que alquile le trasmitiré todo”.

Semana Santa en Tilcara es algo especial, casi 80 bandas de sikuris llegan desde todos los rincones de la Quebrada para pedir la bendición en la iglesia de Tilcara antes de ir a buscar a la Virgen de Copacabana del Abra de Punta Corral. Los miles de peregrinos caminan toda la noche unas 12 horas, son como 16,5 kilómetros desde la puerta de la Capilla y suben hasta los 4.000 metros de altura cargados con mochilas, frazadas, bombos y redoblantes. 

Suben el lunes de la Semana Santa llegan el martes, descansan, hace ofrendas y vuelven, salen a las 6 de la mañana del miércoles y caminan hasta la nochecita que llegan de vuelta a Tilcara. Soportan el frío de la noche y el enorme sol durante el día.

En la Peña de Carlitos hace 15 años que se convierten en la casa de todos los peregrinos. 

“El lunes de Semana Santa les dábamos la merienda para que los pelegrinos puedan calentar su cuerpo. Les guardábamos las mochilas y también le dábamos la cena, siempre algún picante de mondongo. Los vamos a extrañar y nos van a extrañar”.

Señaló.

Para fin de año, cada 31 se hacían grandes fiestas en la peña para despedir al año viejo y recibir al año nuevo y los anfitriones se encargaban de repartir estrellitas que se encendían a la medianoche para comenzar el año iluminados. En las cenas no faltaban historias de los jueves de comadres y compadres previos al carnaval. A diferencia de otros lugares, La Peña de Carlitos cerraba en esas fechas.

“Cerramos porque el carnaval es sagrado en la Quebrada, no hay personal ni músicos, preferíamos darles vacaciones y que disfruten”.

Contó Carlitos.

El Día de las almas es una tradición que era infaltable en la peña. 

“Si la gente tiene algún pariente que falleció hasta agosto, en noviembre se lo recibe con muchas ofrendas. Se amasan entre 0 a 15 bolsas de harina para recibir a esa alma nueva, se la recibe con la comida que le gustaba salado, dulce, bebidas y postre y se coloca en una mesa como si fuera el cajón de una persona que ha fallecido y se apilan los panes. Son ofrendas para las almas fiesteras y olvidadas. Se hacen muchas palomitas de pan, eso ayuda a las almas a volver a sus lugares. El 1 de noviembre salimos a las calles a buscar las almas y nos amanecemos caminando, recorriendo los lugares, visitando amigos que se han ido. El 2 los que pusieron las ofrendas te invitan a levantarlas y los panaderos por cuatro días no hacen pan”.

Contó este músico jujeño nacido en La Quebrada.

En La Peña de Carlitos se colgaban cartulinas en las paredes para que todo visitante puede recordar a algún conocido o familiar que ya no está y así poder hacerle ofrendas y oraciones. Estas tradiciones que los turistas vivían y compartían en Tilcara, comienzan a perderse. (Ver nota Cerró La peña de Carlitos)

No es el único lugar que cerró en Tilcara, también cerró El cafecito de Tukuta, perteneciente al músico andino Tukuta Gordillo donde se lo podía ver siempre con su compañera Rita Segato, cerró sus puertas. Se convirtió en un librería, antes era un lugar donde se podía merendar en tazas de barro, comiendo pan casero con manteca y dulces norteños y escuchando buena música. Era la ubicación perfecta para sentarse los miércoles previos a la Pascua a ver pasar las bandas de sikuris que bajaban del cerro.

Cerró también Sabores del alma, el restaurante en el que se comían ricos guisos de quinoa y milanesas de llama y se podía ver show folclóricos. Hoy esa esquina es ocupada por un supermercado.

El restaurante Arumi cocina de autor también cerró sus puertas. Ana Mellado su alma matter se despidió por Facebook: 

“Queridos amigos de ARUMI, después de casi 9 años en Tilcara decidí cerrar definitivamente el restaurante con mucho pesar por esta situación sanitaria, esta pandemia que nos tocó vivir y sigue en nuestras vidas. Pasaron 9 meses sin poder abrir nuestras puertas lo que llevó a replantearme varias cosas de mi vida personal y de mi trabajo. Decidí reinventarme, re diseñarme. Voy a continuar haciendo lo que más me gusta, COCINAR, pero con base en mi ciudad natal, Salta. Con otro formato, ARUMI será itinerante, también será una marca de productos propios, seguirá siendo mi emprendimiento, mi laboratorio, mi marca”.

La despedida del restaurante Arumi cocina de autor 

En una emotiva carta de despedida, saludo a todos a su familia a los comensales y a los que alegraron sus noches. 

“Gracias a los artistas que pasaron, a los productores, mis proveedores del mercado y de la Quebrada, a Tilcara entera, este lugar mágico y hermoso que se convirtió en mi lugar en el mundo. Me despido por un tiempo porque más adelante vamos a estar haciendo cosas lindas en la Quebrada. ARUMI se queda conmigo, al igual que Tilcara, la quebrada, su gente, sus productos, aromas, colores, los afectos, los amigos y el cariño que en estos años me ayudaron a crecer, a descubrir lo que más me gusta, cocinar”.

Dijo Ana Mellado.

Uno de los pocos lugares que se animó a abrir las puertas en la pandemia es La Picantería, justo enfrente de la plaza chica, muy cerquita a la Iglesia. Mientras tanto, siguen en pie La peña de Chuspita y Sirviñacu, entre algunas más que tratan de estar en pie, recibiendo a los viajeros.



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