A UN AÑO DEL ASESINATO DE FERNANDO: Cómo los periodistas de Minuto G, Pinamar 24 y CNM cubrieron la noticia más dolorosa del verano

El sábado 18 de enero de 2020 quedó grabado en la memoria de los periodistas de los portales regionales Minuto G, Pinamar 24 y VNM a tal punto que definieron trabajar en conjunto y compartir todas sus notas. Se dividieron los trabajos, las coberturas de campo y la redacción de las notas para completar más de 48 horas de cobertura integral del asesinato de Fernándo Báez Sosa.


Diego Uribe de Pinamar 24 tiene grabado en su teléfono celular el mensaje “mataron a golpes a un chico en Villa Gesell”. Es de las 7:05 de la mañana y decidió consultar sobre el hecho a Martín Fernández de Minuto G. La respuesta fue contundente: “lo llevaron al Hospital y nada pudieron hacer”. 


Para Fernández el día había comenzado minutos después de las 6:30 y su teléfono estaba “explotado de mensajes” – como dice el- y audios de allegados, conocidos y autoridades que confirmaban que un chico había sido golpeado.


Ya para las 7 se sumó Gastón Scigliano de CNM que también tenía confirmada una muerte en la calle. “Estaba yendo a sacarme sangre para un control y caían audios y textos con un ataque en patota”, recuerda. 


De manera automática los despachos de noticias se escribían y se compartían en los tres sitios. El primero el que confirmaba la muerte y el ataque en patota. Ya los tres vislumbraban una cobertura maratónica con procedimientos y declaraciones en terreno.


Fernández decidió ir a un supermercado para comprar cosas para el desayuno porque sabía que no volvería a su casa. Uribe iba a la radio para su programa radial de verano mientras consultaba a fuentes policiales y Scigliano hablaba con fuentes judiciales.


El procedimiento era más grande de lo habitual. Los reportes que atesoran en sus teléfonos contienen grabaciones de audio de policías corriendo mientras les relatan los lugares de búsqueda hasta que finalmente cerca de las 9:30 reciben el mensaje “los tenemos rodeados”, “sabemos en qué calle están y vamos a entrar a todas las casas para dar con ellos”.


Tenían confirmado un número aproximado de participantes y, cuando la policía entró a aquella casa de Paseo 203, de manera automática las fotos de los documentos de los –hasta ese momento sospechosos- les llegaban a los whatsapps.

Así se redactó la primera noticia con nombres y apellidos de la cobertura. El debate era, colocamos o no los nombres y la respuesta de sí, sonó de manera unánime. 


No había indicios hasta allí de que fueran jugadores de rugby. Pero mientras Scigliano redactaba esa noticia, Fernández y Uribe cotejaban perfiles de Facebook para obtener fotos que llevaron a determinar que practicaban ese deporte. Por eso, la nota que contiene sus nombres habla de rugbiers; palabra que jamás se imaginaron que iba a ser de las más nombrada en las crónicas policíacas del año.


Tenemos la ropa


Cuando los teléfonos comenzaban a sonar de manera insistente desde los medios nacionales para salir al aire con detalles, ya casi sobre las 10 de la mañana, el mensaje “Tenemos la ropa, están hasta las manos” daba el puntapié inicial para más despachos informativos.


Cuando Buenos Aires recién se enteraba, Minuto G, Pinamar 24 y CNM ya hablaban de la ropa con sangre y de las primeras palabras de un rugbier que acusaba a alguien que no estaba en la casa.


Los investigadores decían “nos falta uno que se dio a la fuga” y ese uno era Pablo Ventura, el remero al que intentaron incriminar y ni siquiera estaba en Villa Gesell aquella noche.


Por aquellos días el trabajo comunitario le ganó a cualquier tipo de competencia. Era cotejar, escuchar, averiguar, redactar, compartir y publicar.


Fernández dice que a pesar del paso de un año “seguimos sensibles de lo que pasó”, mientras que Uribe sostiene que “le quedó grabado” en la memoria el primer mensaje porque previó una cobertura nacional y Scigliano acota que “el trabajo fue mejor que el de la mayoría de los medios nacionales porque sabíamos ante lo que estábamos, había acceso a información desde todos los frentes y las fuentes hablaban porque nos conocían”.

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