MADARIAGA – CONFLICTO CON EL SARASA: El municipio promocionó durante 4 años una herramienta infalible para evitar la pérdida de expedientes

 

 

Desde inicios de año al encargado del Centro Cultural Sarasa, Rafael Climente, se le dijo que el expediente que había empezado a tramitar hace casi 3 años para conseguir la habilitación municipal se había extraviado.

 

Pero después de publicar su carta de cierre del local y el maremoto que eso conllevó los papeles aparecieron casi de manera mágica. Siempre estuvieron en el área de inspección, a las órdenes del director Nino Frontini, el mismo que se había encargado de informarle una y otra vez a Climente que no lo podía encontrar y hacia el va la frase “funcionarios que no funcionan”.

 

El papel nunca podría haberse perdido porque el municipio se cansó de promocionar una herramienta que creó el área de informática en el año 2016 llamada Muni-Expedientes que obliga a todos los funcionarios a llevar una trazabilidad (recorrido) de los expedientes. Cada vez que un papel se mueve de una oficina a otra debe cargarse en el sistema cuando salió, donde fue y cuando entró.

 

El 29 de febrero de 2016 el municipio informó que ya estaba activo y que era un bien de valor importante.

 

Así lo expresaba el ex director de informática en una nota brindada a División Prensa: “hasta ahora el más importante que vengo desarrollando”, y expuso que en la gestión anterior se hacía todo en papel y solamente en mesa de entrada se llevaba un registro computarizado de las altas de los expedientes, lo que imposibilitaba saber la ubicación de algún expediente. Desde el área legal y técnica a cargo del Dr. Balcarce se planteó la necesidad urgente de crear un sistema para solucionar el problema de expedientes perdidos.

 

El programa que ya está en funcionamiento se encarga de almacenar una base de datos única en un servidor de una manera cifrada y comprimida, lo cual garantiza un nivel de seguridad alto. Ahora permite, por ejemplo, que en mesa de entrada den de alta un expediente y le generen un destino y que además toda la circulación del mismo se reciba de manera instantánea y con control de usuario.

 

Pero ante la burocracia el municipio cayó en su propia trampa y ahora busca la manera de solucionar el conflicto.

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