CORONAVIRUS: El drama de 17 turistas argentinos que hacen la cuarentena en un hotel en Roma: Tres están internados con Coronavirus

El 25 de febrero, Ana María Aieta (75) llegó a Miami junto a sus dos hermanos (Ángela de 80; Emilio Luis de 74) y sus dos consuegros (padres de la esposa de uno de sus hijos). ¿El plan? Pasar una semana en Estados Unidos para luego subir a bordo del “Costa Luminosa”, que los llevaría hasta Venecia. Desde allí, regresarían a la Argentina.

 Unos días antes del 5 de marzo, fecha en que tenían previsto embarcar desde Port Everglades, un amigo de Ana le sugirió que no se subiera al crucero. “Maldigo no haberle hecho caso”, sostiene la mujer.

Si bien en ese momento la Organización Mundial de la Salud (OMS) todavía no había declarado al coronavirus como pandemia, el tema era noticia en todos los medios. Por las dudas, para quedarse tranquila, Ana María le envió un e-mail a la compañía preguntándole si el barco iba a zarpar. "Me dijeron que no había ninguna alteración ni en el itinerario, ni en los horarios”, cuenta la mujer.
El 3 de marzo, dos días antes de embarcar, Ana María le envió un mail a la compañía Costa Cruceros preguntándole si el barco iba a zarpar. "Me dijeron que no había ninguna alteración ni en el itinerario, ni en los horarios”, cuenta la mujer.
 Una vez arriba del “Costa Luminosa” y luego de que les asignaron sus camarotes, Ana María y sus familiares comenzaron a disfrutar de las instalaciones del crucero: pileta, restaurante, teatro, casino. Estaban felices. El 7 de marzo, dos días después de haber embarcado, el crucero hizo una parada en San Juan de Puerto Rico, donde pasaron el día.

Cuando volvieron al buque para continuar con el viaje, se enteraron que uno de los pasajeros que se había bajado estaba infectado con coronavirus. “Ahí arrancó nuestra pesadilla. El barco, que llevaba 1500 pasajeros a bordo, empezó a saltearse las paradas. No podíamos bajar ni volver a nuestras casas. Cruzamos el Atlántico en cinco días y, después de pasar por Islas Canarias, decidieron suspender todas las actividades: cerraron el restaurante y nos obligaron a quedarnos diez días dentro de nuestros camarotes”, explica Ana María. “Lo único que permanecía abierto era el casino”, agrega.
Finalmente (“después de tenernos navegando de acá para allá”), el 23 de marzo, los 17 argentinos que iban a bordo del buque pudieron descender en el Puerto de Savona (Italia). “Enseguida nos subieron a un autobús, pero no sabíamos dónde nos llevaban”, cuenta Ana. Luego de varias horas de ruta, llegaron al Hotel IH Z 23 ROMA (a 12 kilómetros del centro de Roma), donde están cumpliendo con el programa Obligatorio de Cuarentena del Gobierno y Autoridades Sanitarias Italianas desde hace casi quince días.

"Nuestra cuarentena iba a ser hasta el 6 de abril, pero el Cónsul Adjunto nos informó que se va a extender hasta el 15 ya que dentro de nuestro hotel surgieron diez casos positivos de coronavirus. Entre ellos hay tres argentinos y esto nos preocupa mucho más porque entendemos que, aun sin salir de nuestras habitaciones, estamos dentro de un foco de infección”, relata Marcelo Fabián Occhi en los mensajes que envía por WhatsApp al Consulado Argentino en Roma y que también comparte entre sus contactos.
 La cuarentena en Italia -aclaran Ana María y Marcelo- dista mucho de unas vacaciones. “Para nosotros es obligatorio permanecer las 24 hs del día encerrados dentro de un cuarto de 15 m² donde, diariamente, recibimos tres viandas frías con utensilios descartables. No pedimos lujos, ni cosas extravagantes. Solo queremos que nos traten como seres humanos. Solo por mencionar un ejemplo, la calefacción la prenden una sola vez por día. Varias veces tuve que llamar a la recepción durante la madrugada para solicitar que la encendieran porque, a pesar de estar dentro de la cama con dos cobertores, el frío es tremendo. Aún, así no la hicieron. Ni a mí ni a ninguno de los que estamos acá nos gustaría enfermarnos a causa de las condiciones en las que estamos viviendo en este hotel”, explica Marcelo y agrega que, solamente tienen permitido salir (con barbijos) al palier de cada piso para buscar alguna bebida caliente, si es que no se acabó.

Si bien mantienen conversaciones diarias con la Cónsul General de Argentina en Roma, María Lucía Dougherti; y los Cónsules Adjuntos: Mariano Trisano y Andrea González, este grupo de 17 personas todavía no tiene claro cuándo van a regresar y eso los tiene muy angustiados. Dougherti contó que los argentinos varados en su jurisdicción (que va desde la Toscana hasta el Sur de Italia, incluyendo San Martino, la isla de Sicilia, el archipiélago de Malta y Albania) son 460.
 "Desde el consulado estamos las 24 horas disponibles para ellos: los escuchamos y los contenemos. También nos ocupamos de comprarles sus medicamentos. Cada caso es único y estamos al tanto de todos. A los que no tenían adónde quedarse, les buscamos alojamiento: desde hoteles hasta la Iglesia Nacional Argentina en Roma (ubicada en el número 81 de la avenida Regina Margherita) pasando por la Orden Hermanas Pobres Bonaerenses y la casa de verano de la Orden Franciscana”, sostuvo la Cónsul.


UNA NOTICIA QUE ASUSTA

Hace algunos días, le diagnosticaron coronavirus a la hermana de Ana María (Ángela) con quien compartía habitación. “Como empezó a tener problemas para respirar, llamé a la Cruz Roja. Vinieron dos médicos y le tomaron la fiebre. Tenía 38 así que decidieron llevársela al Policlínico Humberto I para hacerle distintos estudios, entre ellos, un hisopado para ver si tenía COVID-19”, cuenta.
 “Ella está bien. Los médicos me llaman todos los días para pasarme un parte diario. Ya no tiene fiebre y está totalmente lúcida. Le manda saludos a mis nietos, con eso te digo todo”, cuenta Ana María. Su consuegro y otro hombre más también dieron positivo.

Hasta el momento, tanto Ana María como su otro hermano, Emilio Luis, gozan de buena salud. Desde Argentina, sus familiares son optimistas respecto a la tía que contrajo COVID-19. En una publicación de Facebook, su sobrina Verónica, aseguró: “Esto también pasará. Te estamos esperando. Vos podés vencer el virus. Te amo”, escribió en un posteo junto a una foto de la mujer.

A Marcelo Fabián Occhi, así como al resto de los argentinos que están cumpliendo con la cuarentena en el Hotel IH Z 23 ROMA, la noticia del diagnóstico positivo los sorprendió. “Pensábamos que, si después de siete días todos nos sentíamos bien, no estábamos contagiados. Ahora no entendemos qué está ocurriendo. Todos estamos rezando por su salud y su pronta recuperación. Esperamos regresar a nuestras casas lo más pronto posible”, cierra el hombre.

¿Qué pasa con los vuelos de repatriación? El 2 de abril, Aerolíneas Argentinas anunció que retomará la actividad este lunes 6 de abril con un vuelo desde Cancún, con capacidad para 330 pasajeros. Aunque no hay un cronograma definitivo, el Decreto 331, que prorroga hasta el 12 de abril la prohibición de ingreso al país de extranjeros no residentes en Argentina y establece cupos para el retorno gradual de ciudadanos y residentes, permite hasta dos vuelos diarios.

“Esto es día a día. Y todo debe estar coordinado entre las cinco áreas involucradas (Cancillería, ministerios de Transporte y Salud, Migraciones y ANAC)”, comentaron a fuentes oficiales. De acuerdo con el decreto, el cupo diario de repatriación será de 700 personas. “Vamos a generar una apertura ordenada y programada de las fronteras”, señaló la directora nacional de Migraciones, Florencia Carignano.


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