
Fernando tenía pensado quedarse cuatro meses en Benamira, una pequeña localidad de Soria, en España , donde podía vivir en una casa familiar sin pagar alquiler. Sin embargo, esa estadía se extendió durante 17 años. Hoy es el único habitante que permanece en ese pueblo d5urante todo el año .
En una entrevista para el canal de YouTube de Diego Revuelta, el hombre, de 39 años, contó que trabaja en la conservación de carreteras y que cobra aproximadamente 1500 euros . De ese total, aseguró que “podría ahorrar 700 euros” . “No lo hago, pero podría si me pongo estricto. También hay que disfrutar de la vida, sin duda alguna”, enfatizó.
Aunque vive en un pueblo con un solo habitante durante gran parte del año , en verano y algunos fines de semana tiene vecinos. Si bien no contó la cantidad de días que pasa solo, comentó que podrían ser alrededor de 200.
Aunque la casa familiar le permite no pagar alquiler, tiene otros gastos mensuales . En ese sentido, calculó unos 40 euros de electricidad y otros 50 euros para comprar un paquete de datos ilimitados en su celular, dado que no tiene internet en su vivienda.
En cuanto a la comida, estimó entre 300 y 400 euros. Como en Benamira no hay supermercado, debe ir a localidades cercanas para abastecerse. Además, mencionó que hay una empresa social que reparte alimentos una vez por semana por distintas zonas de la provincia.
Por otro lado, remarcó la importancia de tener un vehículo, que lo obliga a destinar otros 300 o 400 euros en nafta. “Tenés un auto o estás atrapado” , subrayó.
Trasladarse es clave no solo para hacer las compras, sino también ante una emergencia médica. “Esta zona está un poco maltratada por las administraciones públicas. El hospital más cercano está a 90 kilómetros y eso ya es una distancia que te puede costar la vida ”, lamentó. En ese sentido, contó que hubo visitantes que sufrieron infartos y necesitaron la asistencia de un helicóptero.
Vivir sin vecinos permanentes no significa que pase toda la semana sin hablar con nadie. Es que se levanta cerca de las seis para ir a trabajar y durante su jornada laboral mantiene contacto con otras personas .
Al regresar, reparte su tiempo entre correr por el monte, atender su propia huerta, leer, cocinar y escribir . También hace monólogos sobre el mundo rural. “Soy monologuista por obligación porque no tengo con quién hablar”, bromeó.
Aunque al principio la posibilidad de ahorrar dinero en alquiler fue la principal razón por la que decidió establecerse en ese pueblo, ahora tiene claro que permanece allí por más motivos.
“Yo creo que por nostalgia. La comodidad existe, pero creo que también se debe al arraigo, que es una cosa que se está perdiendo en los pueblos”, expresó. Es que durante su infancia pasaba los veranos en Benamira y solía juntarse con muchísimos niños del pueblo.
La imagen de pueblo fantasma cambia cuando regresan las familias. Según comentó Fernando, hay 58 casas y, salvo dos, todas están habitadas en algún momento del año . Muchas veces llegan hijos y nietos de antiguos habitantes, que se reúnen para comer.
De todas maneras, a Fernando le gustaría que hubiera 20 o 30 residentes fijos para sostener el pueblo. Para atraerlos, propone construir viviendas públicas en las localidades pequeñas aledañas. “Hay gente que está harta de estar en una capital malviviendo. Estar pagando 700 euros por una habitación no tiene sentido”, indicó.
Según contó, ya habían recibido más de 400 consultas por internet y llamadas al ayuntamiento. No obstante, su idea se enfrenta a un obstáculo: “Aquí no hay un plan real en toda la zona para poder sostener que vengan 20 personas de golpe. No hay vivienda y no está organizado el trabajo ”.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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