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Robaron por tercera vez en tres años una escuela de Coghlan y las familias reclaman que vuelva a tener un casero

La escuela primaria N° 15 del Distrito Escolar 15 “Manuel Antonio Acevedo” , ubicada en el barrio porteño de Coghlan , sufrió su tercer robo en tres años . Delincuentes ingresaron al edificio durante el último fin de semana de octubre, dañaron puertas y vidrios, revolvieron distintas dependencias y se llevaron ocho tablets y una computadora . El episodio reavivó el reclamo de las familias para que el Gobierno de la Ciudad restituya el cargo de casero, vacante desde hace cinco años.

El hecho fue descubierto el sábado 31 de octubre, cuando una auxiliar del establecimiento, situado en Tronador 2861 , advirtió que uno de los accesos había sido violentado y alertó a la directora.

Según consta en la denuncia realizada en Comisaría Vecinal 12-C de la Policía de la Ciudad, a la que accedió Infobae , la responsable de la institución había abandonado el edificio el viernes 30 de octubre, alrededor de las 17. Los últimos empleados se retiraron aproximadamente a las 19, después de cerrar los accesos.

A las 5.30 del día siguiente, la directora recibió el llamado de una auxiliar, quien le informó que había encontrado uno de los ingresos forzado. Quince minutos después, la autoridad escolar llegó al establecimiento y constató los daños .

Al revisar el edificio, observó que el portón metálico ubicado a la derecha del acceso principal, al bajar las escaleras, tenía dañado el vidrio de un ventiluz y desplazada la malla de protección.

Los delincuentes también habían roto uno de los vidrios de la mampara de la oficina de Dirección. Allí, según la denuncia, sustrajeron cinco tablets Novatech , pertenecientes al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y guardadas en una valija del denominado Kit de Inclusión .

En la oficina de cooperadores, los responsables del establecimiento advirtieron el faltante de una notebook HP , mientras que en la biblioteca desaparecieron otras tres tablets del mismo modelo.

Además, cinco de los doce lockers metálicos de la oficina de auxiliares fueron violentados , aunque no se registraron faltantes en ese sector. La directora también informó inicialmente la desaparición de un teclado, que posteriormente encontró junto a su monitor.

En el caso intervino la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional Nº 36, a cargo del fiscal Marcelo Munilla Lacasa .

El episodio no fue aislado. De acuerdo con un comunicado difundido por la comunidad educativa, la escuela ya había sufrido otros dos robos de características similares , en los que desaparecieron cientos de dispositivos tecnológicos utilizados por los alumnos.

El primero ocurrió en junio de 2023. En aquella oportunidad, desconocidos forzaron la reja de la escalera que conduce al comedor, violentaron una puerta y recorrieron el edificio hasta los pisos superiores, donde se encontraban los carros de carga con los equipos del Plan Sarmiento.

Se llevaron más de 100 tablets y notebooks. Según relataron las familias, inicialmente fue la propia comunidad escolar la que compró un candado y una cadena para reforzar la reja. Posteriormente, el Gobierno porteño reparó las estructuras dañadas.

Nueve meses después, durante el fin de semana largo de Semana Santa de 2024, los delincuentes volvieron a ingresar por el mismo sector y mediante una modalidad similar. Esta vez, sustrajeron 138 tablets y también notebooks , cuando todavía no se habían repuesto todos los dispositivos robados el año anterior.

Tras ese segundo episodio, las autoridades repararon otra vez la puerta y la reja e implementaron un sistema de protección adicional: un aula segura con código de acceso, alarma y un dispositivo que fotografía a quienes ingresan sin autorización.

Esa medida permitió reducir las pérdidas en el robo más reciente. Según explicaron desde la comunidad educativa, buena parte de los equipos informáticos permanecía guardada en ese espacio y no fue sustraída.

Detrás de los tres episodios, las familias identifican una situación que consideran determinante para la seguridad del establecimiento: la desaparición del cargo de auxiliar casero .

Durante décadas, la escuela contó con una trabajadora que vivía en la planta baja del edificio y cuya presencia permitía mantener una vigilancia permanente, incluso fuera del horario escolar.

Según el comunicado de la comunidad educativa, esa empleada falleció entre 2020 y 2021 y el Gobierno de la Ciudad nunca volvió a cubrir el puesto .

Las familias aseguran que, hasta entonces, la institución había pasado casi 50 años sin sufrir robos. Desde que el edificio dejó de contar con una persona que residiera allí, se registraron tres hechos de estas características.

Tras el último episodio, las familias reiteraron sus pedidos al Gobierno porteño: la restitución del cargo de casero, la instalación de una cámara de seguridad en la vereda, una alarma en la puerta del comedor y vigilancia sostenida , que no se limite a las semanas posteriores a cada robo.

También reclamaron la reposición de los equipos sustraídos, necesarios para las actividades pedagógicas de la escuela a la que asisten aproximadamente 350 alumnos.


Fuente: Infobae


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