
La filial paraguaya de Puente, una financiera que se convirtió en banco de inversión y se dedica a la gestión de patrimonio y al mercado de capitales, se vio afectada por la caída de Ueno Bank.
Puente tenía depósitos por el equivalente a US$14 millones, pero informó que no eran fondos propios, sino parte del patrimonio de terceros que gerencia. “Representa aproximadamente el 1% del total que administramos allí”, dijo Marcelo Barreyro, vicepresidente de Puente, a LA NACION.
Sin embargo, como otras fuentes que hablaron con LA NACION, desde Puente no ven inquietud por la estabilidad del sistema financiero, sino que lo consideran más una crisis política que se terminará superando con un cambio en la configuración del poder. “Esta es una crisis política, que genera un efecto en el sector financiero y económico. A medida que la situación política empiece a definirse y ordenarse, la situación económica y financiera se irá normalizando; esperamos que esto se acomode pronto”, indicó Barreyro, un ejecutivo con más de tres décadas en Puente.
Ayer, el Banco Central de Paraguay le comunicó a Puente y a las otras administradoras de fondos mutuos (son el equivalente a los fondos comunes de inversión), que ya se pueden rescatar. Inicialmente, apenas se intervino el Ueno Bank, se habían restringido los rescates en previsión de una corrida bancaria que no ocurrió.
“El Banco Central había dicho que iba a regularizar el mercado, y en este contexto, ayer informó a última hora que se han levantado las suspensiones de las operaciones de fondos mutuos, entre ellos los administrados por Puente ASPISA (y los del resto del mercado)”, precisó Barreyro.
Con filiales que operan también en Uruguay, Panamá, Reino Unido y Estados Unidos , Puente fue una de las primeras firmas argentinas que vio el crecimiento económico de Paraguay y apostó por su estabilidad y el crecimiento de su mercado de capitales.
La firma llegó a Paraguay en 2014 y su principal actividad es gestionar el patrimonio de clientes, tanto paraguayos como inversores del exterior. “Ahora mismo hay muchos inversores brasileños que están radicándose en Paraguay, huyendo de la presión impositiva, una tendencia que se acentuó estos días tras el triunfo de Lula en la segunda vuelta”, dijo a LA NACION, Marcelo Berenstein, un argentino que, con su consultora Next Media, acompaña a inversores extranjeros que quieren desembarcar en Paraguay.
“Las principales inversiones en Paraguay todavía no son en el mercado de capitales, sino en real estate , edificios, departamentos, algunos campos y también en la industria maquiladora”, explicó Berenstein. Sin embargo, el mercado de capitales paraguayo y el rumbo económico del país a lo largo de los distintos gobiernos tuvieron un hito histórico en 2024, 10 años después de que Puente llegara a esa plaza, cuando obtuvo el “grado de inversión” por parte de la calificadora Moody’s.
Se trata de un estatus al que Argentina nunca pudo llegar, ni siquiera en el mejor momento económico de la Convertibilidad en los años 90, y que Brasil ostentó por poco tiempo en los mejores años económicos del primer mandato de Lula da Silva (lo obtuvo en 2008 y lo perdió en 2015).
“El mercado de capitales de Paraguay viene creciendo a doble dígito desde hace cinco años. El país crece, hay mejor infraestructura, desarrollo productivo, todas las industrias, comercio, servicio, energía, cuentas fiscales en orden, la economía muy estable, estamos muy contentos con estos 10 años”, dijo Federico Tomasevich, titular de Puente, en una entrevista con el diario La Nación de Paraguay en junio de 2024.
Unas semanas después, Paraguay llegaba al ansiado “investment grade”. Todas las fuentes que hablaron con este diario, vinculadas a las inversiones en Asunción y Encarnación, siguen manteniendo la misma mirada que Tomasevich en aquel entonces: dicen que, más allá de la crisis política coyuntural, el rumbo macroeconómico de Paraguay no se verá afectado por la caída del Ueno Bank ni del presidente Santiago Peña.
Fuente:
La Nación
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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