
Para algunas personas, cerrar la puerta de la habitación antes de dormir es una costumbre . Aunque estén solas, necesitan marcar una separación entre el dormitorio y el resto de la casa.
Según especialistas, este comportamiento puede estar relacionado con la privacidad , la sensación de control y la necesidad de tener un espacio propio .
La psicología ambiental estudia justamente la relación entre las personas y los espacios que habitan . Desde esta perspectiva, una puerta puede funcionar como una barrera física que permite decidir cuánto acceso tienen los demás a nuestro espacio personal.
El psicólogo Irwin Altman , de la Universidad de Utah, desarrolló una de las teorías clásicas sobre la privacidad. Según su planteo, la privacidad no significa simplemente aislarse, sino regular de manera selectiva el acceso de otras personas .
En ese sentido, elementos cotidianos como las paredes, las habitaciones y las puertas ayudan a establecer límites .
Por otro lado, el psicólogo Benjamin Meagher , del Hope College, analizó el vínculo emocional de las personas con sus casas. Entre los aspectos valorados por los participantes, aparecieron la privacidad , la seguridad y la posibilidad de recuperarse emocionalmente dentro del hogar.
De todas maneras, que una persona duerma con la puerta cerrada no determina cómo es su personalidad . El hábito puede responder a diferentes motivos como:
Dormir con la puerta cerrada puede estar relacionado con la búsqueda de privacidad, tranquilidad y control sobre el propio espacio. Se trata de una conducta compatible con la necesidad de sentirse protegido dentro del hogar . Sin embargo, no alcanza para definir la personalidad de una persona.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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