
Lucas Berga tenía una productora audiovisual en la Argentina y una vida construida en su país. Sin embargo, un viaje a España para que operaran a uno de sus hijos lo llevó a replantearse el futuro de su familia . Lo que inicialmente iba a ser una estadía de 30 días terminó convirtiéndose en el comienzo de una nueva etapa.
“Una operación infantil que en Argentina nos costaba US$300.000, en España nos costó 20.000 euros de forma privada” , contó el argentino de 49 años en una entrevista con CrossBorders Podcast . La diferencia de costos fue uno de los factores que lo llevaron a pensar que sus hijos podían tener otras oportunidades lejos de su país de origen .
Después de aquella experiencia, Lucas y su familia comenzaron a planificar la mudanza. La decisión no fue inmediata: les llevó alrededor de un año organizar el viaje y resolver cómo instalarse en Madrid , donde debían encontrar una vivienda para seis personas: él, su esposa, sus tres hijos y su suegra.
“Elegimos emigrar porque nos dimos cuenta de que les podíamos cambiar la vida a nuestros hijos” , explicó. Siete años después, asegura que el cambio les permitió construir un futuro distinto.
El viaje a España le permitió a Lucas comparar dos realidades económicas muy diferentes . Según contó, el costo de la operación de su hijo fue determinante para empezar a imaginar una vida en Europa. También le llamó la atención la estabilidad que, desde su perspectiva, tenía un empleado español frente a las dificultades que atravesaba como empresario en la Argentina.
En su país, era dueño de una productora audiovisual, pero sentía que debía buscar constantemente la manera de sostener el negocio. “Tenía que matarme la cabeza todos los días para no hundirme” , recordó al describir aquella etapa.
“A mis hijos los veo felices; ahora tienen posibilidades que en Argentina no hubieran tenido” , sostuvo. Para Lucas, la decisión de emigrar no estuvo vinculada solamente con una mejora económica personal, sino también con las perspectivas que podía ofrecerles a sus hijos.
La mudanza, sin embargo, no resolvió todos los problemas. Una de las primeras dificultades fue conseguir un alquiler para una familia numerosa . Cuando Lucas logró incorporarse a una empresa española, llegó la pandemia de coronavirus : al mes, la compañía cerró.
La crisis también golpeó su actividad en la Argentina. La paralización de la producción audiovisual hizo que su productora quebrara, por lo que tuvo que buscar nuevas formas de generar ingresos en un país donde todavía estaba construyendo su vida .
Durante esa etapa, trabajó como extra en producciones de cine y televisión, repartidor de comida y conductor de una furgoneta de reparto. Fueron empleos distintos de los que había tenido antes de emigrar, pero le permitieron sostener a su familia mientras buscaba una oportunidad más estable.
“Hubo un mes en el que no sabíamos qué íbamos a comer al día siguiente” , contó sobre uno de los momentos más difíciles de su adaptación. Con el tiempo, consiguió un puesto de responsabilidad y logró estabilizar su situación laboral.
A siete años de su llegada a Madrid, Lucas dice que su manera de entender la emigración cambió . Dejar atrás su carrera y reconstruir su vida en otro país implicó renunciar a parte de lo que había conseguido, pero también aprender a desenvolverse en un entorno nuevo.
“Migrar es reinventarte, dejar todo atrás y deshacer lo que habías hecho para crear algo nuevo; es como volver a aprender a hablar” , resumió. Aunque conserva sus raíces argentinas, hoy piensa su futuro en España. “Argentina es mi pasado y mi formación; España es mi presente y el futuro de mi familia” , expresó.
La experiencia también modificó su identidad. Lucas se define como “un español de Buenos Aires” , una forma de explicar el vínculo que mantiene con su lugar de origen mientras construye una vida en el país al que llegó por una operación médica y donde terminó encontrando un nuevo proyecto familiar.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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