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Humedad en las paredes: Cómo funciona el dispositivo que promete una solución sin romper ni picar nada

 



Las manchas que aparecen cerca del zócalo, la pintura que se desprende y el revoque que se infla pueden ser señales de un problema frecuente en casas y departamentos: la humedad por capilaridad.

Este fenómeno ocurre cuando el agua presente en el suelo asciende por los pequeños poros de materiales como ladrillos y morteros, avanzando desde los cimientos hacia las paredes.

Sin embargo, antes de buscar una solución es importante determinar el origen de la humedad. Una filtración, una cañería rota, una pérdida en el techo o la condensación pueden generar síntomas similares y requieren tratamientos diferentes.

Para identificar el problema se puede utilizar un higrómetro de superficie y medir la humedad en distintos sectores. Si los valores son más elevados cerca del piso y disminuyen progresivamente hacia arriba, puede tratarse de humedad ascendente.

Cómo funcionan estos dispositivos

Frente a los métodos tradicionales, que pueden requerir romper paredes o aplicar productos químicos, existen dispositivos electrónicos que buscan combatir la humedad mediante principios electromagnéticos.

Una de las tecnologías utilizadas es la electro-ósmosis. Según sus fabricantes, estos equipos utilizan señales electromagnéticas de muy baja intensidad y frecuencia para modificar las condiciones que favorecen el ascenso del agua dentro de los materiales.

El objetivo es reducir el ingreso de nueva humedad desde el terreno y favorecer que el agua acumulada en los muros se desplace hacia el suelo.

La efectividad puede depender del sistema utilizado, de los materiales de construcción y, principalmente, de que el diagnóstico inicial sea correcto.

Un sistema que puede instalarse sin grandes obras

Algunos equipos de electro-ósmosis activa están compuestos por una unidad electrónica, una antena emisora y un electrodo o jabalina conectado a tierra.


 

También existen modelos inalámbricos que funcionan sin necesidad de instalar electrodos o realizar grandes intervenciones sobre la vivienda.

Por eso, aunque todos estos dispositivos suelen presentarse como soluciones electrónicas contra la humedad, existen diferencias importantes entre los sistemas y sus mecanismos de funcionamiento.

La pared no se seca de inmediato

Uno de los puntos más importantes es que estos dispositivos no eliminan instantáneamente el agua que ya está acumulada dentro de una pared.

La tecnología busca detener o reducir el ingreso de nueva humedad. El agua que ya se encuentra en los materiales debe evaporarse de manera progresiva.

El tiempo de secado depende de factores como el tipo de ladrillo, el grosor de la pared, el revoque y la ventilación del ambiente. Según especialistas consultados, los resultados pueden comenzar a observarse entre los 6 y 18 meses.

En algunos sistemas, el dispositivo permanece instalado de manera permanente para mantener el efecto. Determinados modelos tienen además un consumo eléctrico bajo, de alrededor de 8 watts.

Una alternativa para evitar obras invasivas

El principal atractivo de estos dispositivos es que pueden reducir la necesidad de realizar grandes trabajos sobre las paredes.

Los métodos tradicionales pueden implicar picar sectores afectados, retirar materiales deteriorados y reconstruir las superficies. También existen tratamientos químicos que buscan crear una barrera contra el ascenso de humedad.

Los sistemas electrónicos plantean un enfoque diferente y menos invasivo. Sin embargo, si el problema proviene de una filtración, una pérdida de agua o condensación, ningún dispositivo destinado específicamente a la capilaridad solucionará el origen.

En Argentina se comercializan distintas alternativas, entre ellas Humitronic, MURSEC ECO y BioDry, con tecnologías y características diferentes.

Los precios también varían considerablemente según el equipo, la superficie que debe cubrir y si el presupuesto incluye diagnóstico, instalación y seguimiento.


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