Mauricio Verbichi, de 37 años, decidió dejar atrás su trabajo en una fábrica automotriz de Buenos Aires y mudarse a La Paz, en el valle de Traslasierra, Córdoba. Allí comenzó una nueva etapa basada en la bioconstrucción, los oficios y una vida más vinculada con la naturaleza.
Durante años trabajó en una planta automotriz y tuvo un empleo estable. Sin embargo, el ritmo de la ciudad y una serie de experiencias personales lo llevaron a replantearse su proyecto de vida.
Según contó en el canal de YouTube Crónicas del Cambio - De Música Rutera, la decisión tomó forma después de un accidente en moto. En medio de esa reflexión, recordó una meta que había escrito años atrás: llegar a los 40 años “autojubilado y en paz”.
El cambio significó abandonar un ingreso fijo y trasladarse al oeste de Córdoba. Para Mauricio, sin embargo, dejar el empleo tradicional no representó perder estabilidad, sino ganar libertad para organizar sus días y dedicarse a distintas actividades.
“Trabajo siempre sale... si uno tiene herramientas y tiene la voluntad, trabajo sale”, explicó. Entre las tareas que realiza aparecen trabajos de jardinería, cocina y reparaciones.
Una casa construida con barro y madera
En su terreno de La Paz comenzó a levantar su vivienda mediante técnicas de bioconstrucción. Eligió construir con quincha, un sistema que utiliza una estructura de madera combinada con materiales como paja y barro.
Aunque no tenía experiencia formal como bioconstructor, decidió aprender mientras avanzaba con la obra y aprovechar materiales vinculados con el entorno.
La falta de servicios convencionales también lo llevó a desarrollar sus propias soluciones. El terreno no cuenta con conexión tradicional de agua ni con electricidad de red, por lo que tuvo que organizar distintas alternativas para cubrir las necesidades cotidianas.
Entre los trabajos que realizó estuvo la construcción de un sistema para desviar el agua de lluvia y evitar que se acumulara en el terreno.
Para generar electricidad instaló un pequeño panel solar destinado a cubrir algunas necesidades básicas. También construyó un horno de barro que comenzó a utilizar para cocinar mientras continúa con la construcción de la vivienda.
Una vida organizada según la naturaleza
La nueva rutina de Mauricio está marcada por el estado del terreno, el clima, las tareas de construcción y las necesidades de su familia. A diferencia de su anterior vida laboral, ya no tiene una jornada determinada por los horarios de una fábrica.
Además de avanzar con su casa, combina trabajos remunerados con tareas de mantenimiento y proyectos vinculados con la producción de alimentos. También tiene interés en desarrollar actividades como la apicultura.
El objetivo es producir de manera artesanal una parte de lo que consume y depender cada vez menos de estructuras externas. Para eso necesita administrar cuidadosamente los recursos y resolver los problemas cotidianos con lo que tiene disponible.
Verbichi reconoce que el cambio estuvo acompañado por incertidumbres y temores, especialmente por dejar un empleo estable. Sin embargo, asegura que utiliza el miedo como una motivación para avanzar.
“Yo uso el miedo como un empuje”, afirmó al explicar la manera en que enfrentó la decisión de cambiar por completo su forma de vida.
Mientras termina de construir su vivienda de quincha, Mauricio continúa organizando su vida en Traslasierra entre trabajos, proyectos productivos y tareas relacionadas con el terreno, en una experiencia que lo llevó de la rutina de una fábrica a una vida con menos servicios convencionales y mucho más contacto con la naturaleza.
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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