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Un estudio dice que los chicos que ayudaban con las tareas de la casa desarrollaron una capacidad fundamental para la adultez

Ayudar con las tareas de la casa suele asociarse con aprender a ordenar, colaborar o asumir pequeñas responsabilidades durante la infancia. Sin embargo, un estudio sugiere que participar de forma regular en actividades domésticas también podría estar vinculado con el desarrollo de una capacidad cognitiva clave , relacionada con la forma en que las personas organizan información y controlan sus impulsos.

La investigación, realizada por especialistas de La Trobe University, en Australia, analizó cómo la participación de los niños en diferentes tareas domésticas podía relacionarse con sus funciones ejecutivas , un conjunto de habilidades fundamentales para planificar, recordar instrucciones, cambiar de una actividad a otra y regular el comportamiento.

Los resultados mostraron que los chicos que participaban en determinadas tareas de autocuidado y cuidado familiar presentaban mejores resultados en dos funciones ejecutivas: la memoria de trabajo y la inhibición , en comparación con quienes tenían una menor participación en estas actividades.

Los investigadores analizaron las respuestas de 207 padres y tutores de chicos de entre 5 y 13 años , con una edad promedio de 9 años. Los adultos completaron cuestionarios sobre la participación de los niños en distintas tareas domésticas y sobre sus funciones ejecutivas.

El objetivo fue evaluar si la participación en las tareas del hogar podía estar relacionada con habilidades cognitivas que todavía se encuentran en desarrollo durante la infancia.

Los resultados indicaron que la participación en tareas de autocuidado , como prepararse una comida, y en tareas de cuidado familiar , como preparar comida para otra persona, podía predecir mejores niveles de memoria de trabajo e inhibición , incluso después de considerar factores como la edad, el género y la presencia o ausencia de una discapacidad.

Es decir, los chicos que participaban en estas actividades mostraban una mayor capacidad para mantener información en la mente mientras realizan una tarea y para controlar respuestas o impulsos automáticos .

Los investigadores señalaron que las tareas domésticas requieren poner en práctica varias habilidades al mismo tiempo: seguir instrucciones, organizar pasos, recordar qué se debe hacer y regular el comportamiento para completar una actividad.

Las funciones ejecutivas son fundamentales para muchas actividades de la vida cotidiana. Permiten organizar una tarea, recordar información, controlar impulsos y adaptarse cuando una situación cambia.

Durante la infancia, estas capacidades todavía están desarrollándose. Por eso, realizar actividades domésticas apropiadas para la edad puede ofrecer oportunidades para ejercitarlas en situaciones concretas.

Por ejemplo, preparar una comida requiere recordar ingredientes, seguir diferentes pasos y controlar los tiempos . Ordenar una habitación implica decidir qué hacer primero, mantener la atención y completar una serie de acciones.

De acuerdo con los investigadores, este tipo de actividades puede ofrecer a los chicos oportunidades para practicar habilidades de planificación, autorregulación, cambio entre tareas y memoria de instrucciones , que también resultan importantes para resolver problemas en otros ámbitos.

El estudio analizó distintos tipos de actividades domésticas y encontró que no todas presentaban la misma relación con las funciones ejecutivas.

Entre las tareas de autocuidado se incluyeron actividades como prepararse una comida, mientras que las de cuidado familiar podían involucrar preparar comida para otra persona. Los investigadores también analizaron las tareas relacionadas con el cuidado de mascotas, aunque en este caso no encontraron una relación significativa con las funciones ejecutivas.

Entre las habilidades que pueden ponerse en práctica al realizar tareas domésticas se encuentran:

Según los autores, estos resultados abren la posibilidad de utilizar actividades similares a las tareas domésticas, como cocinar o trabajar en el jardín, como parte de intervenciones destinadas a estimular determinadas funciones ejecutivas en los niños.

Los investigadores, sin embargo, remarcaron que se necesitan más estudios para comprender mejor la relación entre las tareas domésticas y el desarrollo de estas capacidades. El trabajo mostró una asociación, pero no permite afirmar que hacer tareas de la casa sea, por sí solo, la causa de una mejor función ejecutiva.


Fuente: TN


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