
Emigrar a otro país implica adaptarse a nuevas costumbres, buscar vivienda y, para muchos, conseguir un trabajo que permita cubrir los gastos cotidianos. En ese escenario, Australia aparece como uno de los destinos elegidos por argentinos que buscan una experiencia laboral en el exterior .
Tomás es uno de ellos. El joven trabaja en un warehouse , un tipo de almacén de grandes dimensiones donde se reciben, organizan y preparan productos para su posterior distribución. A través de sus redes sociales, decidió mostrar cómo es su rutina y cuánto puede ganar una persona que consigue un puesto de estas características.
Según contó, no es necesario tener experiencia previa ni un dominio avanzado del inglés para comenzar. La tarea principal consiste en familiarizarse con los productos, seguir las indicaciones y utilizar un dispositivo que permite registrar cada pedido.
Un warehouse es un depósito de gran tamaño en el que se almacenan productos antes de que sean enviados a distintos destinos . Allí pueden llegar grandes cantidades de mercadería que luego debe ser clasificada, ubicada y preparada para los pedidos.
En el caso de Tomás, una de las herramientas fundamentales de su trabajo es un escáner conocido como RF , que utiliza para identificar los productos y registrar las órdenes. “Es muy fácil de usar y lo aprendés a usar en tan solo un día”, explicó el argentino en uno de sus videos.
La experiencia tampoco sería un requisito indispensable para comenzar. Según su relato, lo más importante es familiarizarse con los productos y con la dinámica del depósito .
El trabajo, además, no implica atención directa al público . Para Tomás, este es uno de los puntos que hacen que el puesto resulte atractivo para quienes todavía están adaptándose al idioma.
Uno de los aspectos que más llamó la atención de su relato fue justamente el idioma. Tomás aseguró que no es necesario llegar con un inglés avanzado para poder desempeñarse en este tipo de puestos .
La comunicación cotidiana está más vinculada con las tareas específicas, los productos, los códigos y las indicaciones del lugar de trabajo. Eso no significa que el idioma no sea importante para vivir en Australia. Pero, según la experiencia que comparte el joven, el puesto puede ser una alternativa para quienes todavía están mejorando su inglés .
También explicó que los errores forman parte de la rutina. “A todos nos pasó que en algún momento leímos mal el código y enviamos el producto equivocado a la casa de un cliente”, contó. La situación puede ocurrir especialmente cuando se manejan grandes volúmenes de pedidos: según Tomás, llegan a trabajar con alrededor de 100 órdenes por día .
De acuerdo con el argentino, quienes trabajan 40 horas por semana pueden alcanzar un ingreso de aproximadamente 950 dólares australianos semanales , cifra que él presenta como equivalente a unos 600 dólares estadounidenses .
Sin embargo, el monto real depende del puesto, la modalidad de contratación, los horarios y el convenio o premio que corresponda.
De hecho, la normativa laboral australiana establece distintos salarios mínimos según la actividad. Para los trabajadores alcanzados por el Storage Services and Wholesale Award , por ejemplo, desde el 1° de julio de 2026 un empleado de depósito de nivel inicial tiene un mínimo de 27,08 dólares australianos por hora como trabajador permanente, mientras que un trabajador casual de esa categoría parte de 33,85 dólares australianos por hora , antes de considerar eventuales adicionales o penalizaciones por determinados horarios.
La cifra también puede variar según la experiencia y la categoría. El mismo convenio establece valores superiores para trabajadores que avanzan de nivel.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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