
El café ocupa un lugar casi intocable en la rutina de millones de personas. Para algunos es lo primero que toman al levantarse, mientras que otros recurren a una segunda o tercera taza cuando necesitan concentrarse, estudiar o atravesar una jornada extensa. Pero, aunque muchas veces se piensa que más cafeína significa más energía , el efecto no funciona exactamente así.
Según explicó el médico y divulgador Sebastián La Rosa , existe un punto en el que la cafeína puede favorecer la atención y la velocidad de reacción, pero superarlo puede jugar en contra . Por eso, más que tomar café de manera indiscriminada, la clave estaría en encontrar una cantidad adecuada y prestar atención al momento del día en que se consume.
La Rosa sostiene que la dosis que permite encontrar un mejor equilibrio entre capacidad de atención y velocidad de reacción se encuentra apenas por encima de los 200 miligramos de cafeína .
La cifra resulta particularmente interesante porque está bastante por debajo de los 400 mg diarios que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) considera que no presentan problemas de seguridad para la mayoría de los adultos sanos . Es importante aclarar que esos 400 mg son un nivel de ingesta considerado seguro, no una cantidad que todas las personas necesiten consumir ni una “dosis recomendada” para mejorar el rendimiento.
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La diferencia es clave: una cosa es cuánto se puede consumir sin que represente un problema de seguridad y otra muy distinta es cuánto conviene tomar para obtener un determinado efecto.
La cafeína estimula el sistema nervioso central y puede aumentar el estado de alerta y disminuir la sensación de sueño. Sin embargo, eso no significa que el rendimiento cognitivo continúe mejorando a medida que aumenta la cantidad.
De hecho, una revisión científica reciente que analizó 31 ensayos y 1455 participantes encontró que la cafeína puede mejorar determinados aspectos de la atención y el tiempo de reacción, y que las dosis de 200 mg o más mostraron mayores beneficios en algunas de estas medidas que las dosis inferiores.
Pero hay un detalle importante: el exceso puede terminar siendo contraproducente . Esa sensación de estar demasiado acelerado, inquieto o disperso después de varios cafés seguidos puede hacer más difícil mantener la concentración.
Por eso, la idea no es tomar una taza detrás de otra hasta sentirse completamente despierto, sino encontrar una cantidad que permita mantener el estado de alerta sin generar un nivel de estimulación que termine interfiriendo con la tarea .
Acá aparece una de las principales dificultades: no existe una equivalencia exacta entre miligramos de cafeína y cantidad de tazas .
El contenido puede cambiar muchísimo según el tipo de café, el tamaño de la taza y la forma en la que fue preparado. Además, el café no es la única fuente: también aportan cafeína el té, las bebidas energéticas, algunas gaseosas, el chocolate y determinados suplementos.
Por eso, decir que 200 mg equivalen exactamente a dos tazas puede resultar engañoso. Dos cafés preparados de manera diferente pueden contener cantidades muy distintas de cafeína .
La EFSA, además, establece que una dosis única de hasta 200 mg no genera problemas de seguridad para adultos sanos en general.
La cantidad no es el único factor que puede modificar el efecto. El horario también juega un papel importante , especialmente cuando se busca utilizar la cafeína para estudiar, trabajar o realizar una actividad que requiere concentración.
La Rosa propone tomar la primera taza unos 45 minutos antes de comenzar la actividad . De esta manera, se busca que el efecto coincida con el momento en el que se necesita un mayor nivel de atención.
Si la actividad se extiende durante varias horas, plantea la posibilidad de incorporar una segunda taza durante el desarrollo de la tarea , en lugar de consumir grandes cantidades de cafeína de una sola vez.
La estrategia tiene sentido especialmente para quienes necesitan permanecer atentos durante períodos prolongados: distribuir el consumo puede ser diferente a acumular una gran dosis de golpe .
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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