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Paris Jackson reveló que conoció a su madre a los 15 años y recordó cómo fue ese primer encuentro

Paris Jackson tenía 15 años cuando vio por primera vez cara a cara a su madre, Debbie Rowe . Hasta entonces, la hija de Michael Jackson había crecido prácticamente sin contacto con ella y, según contó, durante buena parte de su infancia tampoco sintió demasiada curiosidad por saber quién era. A los 28 años, la cantante, actriz y modelo reconstruyó aquel particular primer encuentro y habló sobre el vínculo que ambas lograron construir con el paso del tiempo.

La revelación surgió durante su paso por Call Her Daddy , el popular podcast conducido por Alex Cooper, cuyo episodio se estrenó el pasado miércoles 12 de agosto. Allí, Jackson contó que recién alrededor de los 11 años comenzó a hacer preguntas sobre la identidad de su madre.

“Recuerdo que finalmente pregunté por ella cuando tenía unos 10 u 11 años y las respuestas que recibí me parecieron suficientes ”, contó. Su pregunta fue sencilla: quería saber cómo se llamaba. Cuando obtuvo la respuesta, siguió adelante sin indagar demasiado. “Me dijeron su nombre y pensé: ‘Está bien, genial’ ”, recordó.

Rowe había conocido a Michael Jackson mientras trabajaba como asistente en el consultorio del dermatólogo Arnold Klein, al que acudía el cantante. Se casaron en 1996 y tuvieron dos hijos : Prince, nacido en 1997, y Paris, en 1998. Tras divorciarse en 1999, Rowe cedió la custodia de los chicos a Jackson , quien quedó a cargo de su crianza. El músico también fue padre de Bigi Jackson, nacido en 2002 mediante gestación subrogada.

Fue así como Paris pasó sus primeros años lejos de su madre. La situación comenzó a cambiar durante su adolescencia. “Nos pusimos en contacto cuando tenía unos 15 años y después realmente empezamos a acercarnos hacia el final de mi adolescencia ”, explicó en el podcast.

Lejos de imaginar un reencuentro cargado de dramatismo, Jackson recordó aquella primera vez como una escena cotidiana. Bajó las escaleras de la casa y encontró a Rowe en la sala junto a su abuela paterna, Katherine Jackson. “Entré y le dije: ‘Hola, mamá’ . Y ella me respondió: ‘Hola’”, relató. Después se sentaron, conversaron durante un rato y salieron juntas a pasar el día.

Con el paso de los años, aquel primer acercamiento terminó convirtiéndose en una relación mucho más cercana. Para Paris, una de las claves fue no intentar construir de inmediato el vínculo materno que no habían tenido durante su infancia. En cambio, dejó que la relación encontrara su propio lugar.

“Lo realmente genial de mi proceso fue aprender que las expectativas nos perjudican ”, reflexionó durante la charla con Cooper. Según explicó, entrar a una relación esperando que la otra persona ocupe determinado rol puede terminar generando frustración o resentimiento. En su caso, acercarse a Rowe sin esas exigencias permitió que entre ellas surgiera algo de manera más natural.

También descubrió rápidamente cuánto tenían en común. “Ella es Sagitario, así que tiene fuego. Yo soy Aries, tengo fuego. Somos muy parecidas ”, contó Jackson sobre sus personalidades.

La relación se fortaleció especialmente durante un momento difícil para Rowe. En 2016, cuando fue diagnosticada con cáncer de mama , Paris la acompañó durante el tratamiento. Un año después celebró públicamente el final de su quimioterapia con una fotografía de su madre y un mensaje de apoyo.

La propia Jackson había hablado anteriormente de esa transformación. En 2021, durante una conversación con Willow Smith en Red Table Talk , explicó que conocer a Rowe de adulta le había permitido descubrir sus similitudes y construir con ella una relación que describía como más cercana a una amistad. Este año volvió a mostrar públicamente esa complicidad: por el Día de la madre compartió imágenes de ambas y bromeó sobre el evidente parecido físico entre las dos.

El encuentro con Rowe fue apenas una de las experiencias familiares sobre las que se animó a profundizar durante su extensa conversación con Cooper. También reconstruyó cómo era crecer como hija de una de las figuras más famosas del planeta y la particular forma en la que su padre intentó combinar una vida extraordinaria con rutinas, obligaciones y límites.

Una parte de esos primeros recuerdos transcurre en Neverland Ranch , la propiedad que Michael Jackson convirtió en uno de los símbolos más reconocibles de su universo. Aunque durante años el lugar fue asociado con la imagen de un gigantesco parque de diversiones privado, Paris dejó en claro que para ella y sus hermanos la vida allí era bastante diferente de lo que podía imaginarse desde afuera.

Jackson explicó que, si bien pasó parte de sus primeros años en Neverland junto a sus hermanos Prince y Bigi, no creció exclusivamente allí. La familia se trasladaba con frecuencia y durante distintos períodos vivió en hoteles y otras residencias. Según recordó, rara vez permanecían más de un año en un mismo lugar.

En Neverland, sus días comenzaban lejos de las montañas rusas y los juegos. “Me despertaba e iba a la habitación que era nuestra aula” , recordó sobre la rutina escolar que compartía con sus hermanos. Antes de acceder a cualquier actividad recreativa, tenían que cumplir con sus estudios y obligaciones.

“Quedó muy claro que todas esas atracciones no eran para nosotros, no nos pertenecían” , contó. Según explicó, su padre les decía que estaban destinadas principalmente a chicos desfavorecidos y a niños con enfermedades terminales que no tenían la posibilidad de conocer parques como Disneyland.

Las reglas también alcanzaban a algo tan cotidiano como mirar televisión los días de semana. “No nos dejaban ver televisión ni películas ni nada parecido”, explicó. Aunque a veces había excepciones: podían hacerlo si se trataba de material que debían estudiar —por ejemplo, observar una película sin sonido como parte de un ejercicio— o durante los fines de semana, siempre y cuando hubieran terminado previamente todo lo que tenían que hacer.

Cumplir con esas responsabilidades también podía tener otras recompensas. “Si te portás bien, hacés tus tareas, y hacés las cosas que se supone que tenés que hacer, entonces los fines de semana podés ir a ver algunos animales, subirte a algunos juegos e ir al cine ”, explicó la cantante.

Fue en ese contexto que Paris recordó las máscaras que Michael hacía usar a sus hijos cuando salían en público, una decisión que durante años despertó curiosidad y cuestionamientos. Ella, sin embargo, aseguró que nunca lo vivió como algo aterrador y explicó cuál era el razonamiento que Michael les transmitía: “Si hacen esto ahora, pueden ir a Chuck E. Cheese y ser normales porque nadie sabrá quiénes son ’”.

A pesar de las circunstancias extraordinarias que rodearon sus primeros años, Paris recordó a Michael desde un lugar profundamente afectuoso. Lo definió como una persona divertida y como su “mejor amigo” , y contó que ella era la “pequeña princesa” de su padre. Tenía 11 años cuando el cantante murió, el 25 de junio de 2009, a los 50 años.

Su muerte significó también un cambio radical en la vida que Paris había conocido hasta entonces. De un entorno diseñado para protegerla de la exposición pasó a enfrentarse con un mundo para el que, según reconoció, no se sentía del todo preparada. Durante la entrevista definió aquella transición como una suerte de “curso intensivo” para aprender habilidades sociales y adaptarse a una realidad completamente diferente.


Fuente: La Nación


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