José, un joven de 26 años oriundo del barrio Villa Cubas, en Catamarca, forma parte de MENSA, la organización internacional que reúne a personas con un elevado coeficiente intelectual. Actualmente trabaja como programador en Coca-Cola Andina, en Córdoba.
Su historia comenzó a tomar un rumbo diferente durante la adolescencia. Después de una intervención quirúrgica, según sus propias apreciaciones, comenzó a experimentar un cambio en su forma de ver la vida, que se reflejó en su rendimiento académico y en su participación en distintas olimpíadas científicas.
A los 15 años obtuvo sus primeras becas internacionales a través del programa Jóvenes Embajadores, impulsado por la Embajada de Estados Unidos. Luego participó del International Science Camp en Budapest, además de otros campamentos científicos en Chile y Uruguay. A los 18 años llegó al Space Camp de la NASA, en Huntsville, Alabama.
El diagnóstico formal de su alta capacidad intelectual llegó a los 20 años. Durante un campamento en Perú conoció la existencia de MENSA y decidió presentarse al examen de ingreso.
Según explicó, la evaluación no busca medir conocimientos académicos, sino principalmente la capacidad de razonamiento lógico. Para él, ingresar a la organización significó una importante validación personal en un momento en el que cuestionaba sus propias capacidades.
Su interés por aprender idiomas también se potenció a partir de entonces. Además del español, habla inglés, francés, ruso y japonés, y estudia ucraniano, portugués y chino. Para aprender una lengua, sostiene que es fundamental estar expuesto constantemente al idioma y encontrar patrones en la comunicación cotidiana.
En el ámbito laboral, asegura que su capacidad para analizar problemas y buscar soluciones le permitió ganar seguridad. Sin embargo, también reconoce que las personas con altas capacidades pueden enfrentar dificultades en el plano de las relaciones personales y sentirse diferentes al entorno.
José también considera que muchas personas con capacidades intelectuales excepcionales podrían no saberlo. Según explicó, estadísticamente debería haber al menos una persona con estas características en cada escuela de Catamarca.
Por eso, uno de sus principales objetivos es que la provincia pueda contar con una instancia de evaluación de MENSA. Actualmente, quienes quieran realizar el examen deben viajar a Córdoba o Buenos Aires, donde las evaluaciones se realizan pocas veces al año.
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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