
Hay historias de amor que empiezan con una cena, una presentación de amigos o un encuentro casual. La de Ana y Denis comenzó mucho más lejos de casa, en Croacia , y con una escena que parece salida de una película: ella viajaba en un micro y, de repente, él apareció entre los pasajeros para saludarla.
Ana es marplatense , tiene 57 años y desde hace décadas mantiene una relación muy cercana con los viajes. Denis tiene la misma edad, nació en Croacia y vivía en la localidad de Labin, en la región de Istria. Cuando se conocieron, estaban separados por buena parte del país y todavía no imaginaban que aquel encuentro que parecía tener un océano de por medio iba a terminar con un cambio de vida radical.
“Yo viajo desde hace muchos años. En 1999 fue mi primer viaje al exterior, cuando fui a estudiar a Inglaterra, y a partir de ahí empecé a recorrer todo el continente europeo. Me encantó esa vida: conocer otra cultura, otra gente, otra forma de ver las cosas, y me pasó que cuando empecé a viajar no quería parar, así que casi 30 años después lo sigo haciendo”, recordó Ana en diálogo con TN .
Ella tiene 57 años y una vida profesional tan diversa como los lugares que recorrió. Fue profesora de inglés, fotógrafa profesional, especialmente vinculada al deporte, y luego se volcó al mundo de la tecnología. Actualmente tiene una consultoría de inteligencia artificial y no sabe todavía cuál será su próximo proyecto, pero tiene algo claro: disfruta tanto del universo artístico como del tecnológico.
En 2018 llegó por primera vez a Croacia. El país la cautivó tanto que decidió regresar al año siguiente. Durante ese tiempo recorría distintas zonas y, mientras estaba en Dalmacia, conoció a Denis , también de 57 años, a través de las redes sociales.
Él vivía en Labin, en la región de Istria, mientras ella se encontraba en el extremo opuesto del país. Así, con el correr de los días, pero con la diferencia de kilómetros, siguió la conversación.
La distancia, sin embargo, no impidió que siguieran acercándose. En uno de sus viajes, Ana tenía previsto ir hasta Pula, una ciudad cercana a Labin. El recorrido parecía ser la oportunidad perfecta para verse por primera vez.
Ella tomó un micro desde Dalmacia hacia Pula. Pero el encuentro terminó ocurriendo antes de lo previsto y de una manera completamente inesperada. “En el camino el colectivo hizo una parada en su pueblo. Cuando paró, Denis subió a saludarme. Le pidieron el boleto y dijo ‘no tengo, vengo a saludar a alguien’ . Ese día nos dimos la mano y no nos separamos más”, destaca entre risas la mujer.
Aquel gesto fue el comienzo de algo que ninguno de los dos había planeado. Después de ese primer encuentro continuaron viéndose y compartiendo tiempo. La relación, que había comenzado a través de una pantalla, empezó a transformarse en algo más.
Con el tiempo la relación se consolidó y Ana se mudó a la casa de Denis. Pasaron allí unos meses, pero a fines de 2019 ella decidió regresar a la Argentina. La decisión implicaba volver a separarse después de haber construido una vida juntos. Ana tenía claro que no iba a quedarse definitivamente en Croacia y el futuro de la relación parecía quedar nuevamente atravesado por la distancia.
Fue entonces cuando Denis hizo una propuesta: “Era triste para los dos, pero a veces la vida te va llevando por distintos caminos y él en ese momento me dijo ‘si no te quedás voy yo, si te parece’ . Al final en esta historia terminamos aterrizando los dos juntos en Argentina en 2023″.
Así fue como Argentina, un país que hasta entonces ni siquiera estaba en el radar de Denis, terminó convirtiéndose en el lugar donde ambos construirían su vida . “Él la veía lejana y exótica, no pensaba venir ni de vacaciones, pero la vida tiene eso lindo que nos sorprende”, explica la mujer.
Ana tampoco había viajado a Croacia pensando en quedarse y mucho menos en encontrar allí una pareja. “Mi plan era seguir viajando, no terminar en una casa y formando una pareja. Cuando era joven me casé, enviudé a los 25 años y esa etapa de mi vida estaba terminada . Y 25 años después lo que menos esperaba era formar una idea de pareja, la vida nos sorprendió a los dos porque nunca se sabe lo que viene, dónde va a seguir su vida, hoy estamos contentos”, sostuvo. Con idas y vueltas, en 2023, finalmente, aterrizaron juntos en la Argentina .
La llegada significó para Denis mucho más que mudarse de un país a otro. También implicó aprender un idioma , incorporar nuevas costumbres y descubrir una sociedad muy diferente a la que conocía.
Desde el comienzo, la pareja se comunica en inglés . Ana intentó aprender croata, pero nunca consiguió alcanzar el nivel necesario para mantener una conversación. Denis, en cambio, fue incorporando el español de a poco. Casi tres años después de su llegada, entiende bastante cuando le hablan, aunque todavía le cuesta más expresarse que comprender.
Las diferencias culturales también aparecieron en cuestiones mucho más pequeñas de la vida cotidiana: Ana había pasado bastante tiempo en Croacia y conocía de cerca la tranquilidad con la que se vive allí. Cuenta que en el pueblo de Denis las casas pueden permanecer con las puertas abiertas y que la seguridad es una cuestión muy diferente a la que él encontró en la Argentina.
En Mar del Plata, en cambio, Denis tuvo que aprender que algunas costumbres que para los argentinos son habituales no necesariamente lo son para alguien que viene de Croacia: situaciones relacionadas con el tránsito, como la prioridad en las rotondas, además de cuestiones vinculadas con la seguridad y la necesidad de prestar atención a las pertenencias cuando se está en la calle son cosas que todavía no las tiene habituadas.
La diferencia es particularmente grande porque Denis viene de un país donde se sentía mucho más seguro. “En su pueblo, en Croacia, es un país muy seguro, puede llegar a haber una discusión en la calle, pero nadie te va a matar por un celular.”
A pesar de los contrastes, Denis encontró rápidamente motivos para sentirse cómodo en la Argentina. Y entre ellos apareció, en primer lugar, Mar del Plata .
Ana, que nació y vivió buena parte de su vida en la ciudad, la considera una de las más lindas que conoció. Pero si hay algo que Denis destaca especialmente es la manera en la que se relacionan las personas. “Argentina es muy cálido, las personas son diferentes, la comida, te ayudan. Si estás caminando por la calle la gente te ayuda. Son muy abiertos”, aseguró a TN.
Para Ana, esa espontaneidad es una de las principales diferencias entre las dos culturas. “Le gustó todo eso, sacando el frío, lo que él siempre destaca, además del dulce de leche y el pastel de papa, es a los argentinos como extremadamente amables, amistosos, enseguida te dan un abrazo. Te conocen y te invitan a un asado a una casa, muy abiertos, muy espontáneos.”
La comida también fue una forma de acercarse a su nuevo país. El helado argentino se convirtió en uno de sus favoritos, al igual que la milanesa y el asado. “Él está contento, dice que el helado argentino es el mejor del mundo, la comida lo puede, para él todo es rico, todo le encanta. Le recuerda mucho a su Croacia a cuando era chico y la abuela cocinaba con alimentos más naturales.”
Todavía hay, sin embargo, una costumbre que no consiguió convencerlo. “Lo que todavía no aprobó es el mate” , aclaró entre risas Ana.
Mientras Denis arma de a poco su propia argentinidad, Ana reconoce que nunca llegó a sentirse completamente croata, pese a su vínculo con el país: “Croacia me gusta mucho por su paisaje, la forma de vida muy estable, el trabajo nunca es un problema encontrar, no es un problema llegar a fin de mes, no es que te vuelvas rico, pero se trabaja y se vive, cosa que no sucede en todos los países.”
La pareja no abandonó su espíritu viajero después de instalarse en Mar del Plata. Ana continúa viajando a Europa prácticamente todos los años y en la Argentina aprovecharon para conocer distintos lugares. Viajaron a Ushuaia, El Calafate, Córdoba y Buenos Aires, entre otros.
El Calafate fue uno de los destinos que más impactó a Denis. Para alguien nacido en un país pequeño como Croacia, llegar hasta “el fin del mundo” fue una experiencia especial.
También quedó sorprendido por las dimensiones de la Argentina. En una conversación con su hermano, le contó que habían tomado un avión durante 20 minutos y todavía seguían dentro de la misma ciudad. Incluso Mar del Plata, que para Ana es su ciudad de toda la vida, le resulta enorme.
Por eso su vida sigue rodando. Aunque hoy están instalados en la ciudad balnearia, los dos sienten que no tienen un anclaje que los obligue a permanecer para siempre en un único lugar. Pero esa libertad no significa que estén buscando irse. Por el contrario, hoy sienten que encontraron en Mar del Plata un lugar donde quieren quedarse.
“Si bien nos gusta viajar y hemos conocido otros lugares de Argentina, Mar del Plata es nuestra ciudad”, aseguró ella.
Hoy Ana y Denis miran su relación desde un lugar diferente al que tenían cuando eran más jóvenes. Para ellos, el amor ya no tiene que ver con la velocidad ni con cumplir expectativas, sino con encontrar tranquilidad en compañía.
“A esta edad el sueño es estar tranquilos, sentir tranquilidad, ya no es esa vorágine de vivir todo, saberlo todo, la tranquilidad que encuentra en mí o yo en él es la felicidad que armamos ”, sostuvo.
En este momento, Denis atraviesa además una etapa de incertidumbre laboral . Hasta hace unos meses estuvo trabajando en la obra de la autovía que conecta Mar Chiquita con Villa Gesell, pero cuando terminó ese tramo, en abril, quedó sin trabajo .
Ahora aparecieron algunos ofrecimientos y esperan poder resolver esa situación. Ana reconoce, además, que existe cierta preocupación por la dificultad que pueden tener los extranjeros para conseguir empleo.
Pero ese problema no cambia la mirada que ambos tienen sobre la vida que construyeron. Para Ana, todo comenzó con un viaje que no tenía otro objetivo que conocer un país nuevo. Para Denis, significó dejar atrás Croacia y animarse a cruzar un océano hacia un lugar que hasta entonces sentía lejano y exótico.
Una parada inesperada de un colectivo, un saludo y un apretón de manos terminaron cambiando el rumbo de sus vidas. “No nos separamos más”, concluyen.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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