Home Ads

Álvaro Bilbao, neuropsicólogo: “El 95% de los miedos de los padres no están sustentados con una base científica”

Ser padre implica tomar decisiones y, con ellas, aparecen dudas sobre qué es lo mejor para los hijos. El sueño, el llanto, la alimentación, la educación y los límites pueden convertirse en fuentes de preocupación. El neuropsicólogo Álvaro Bilbao dice que buena parte de esos miedos no tienen el respaldo científico que muchas familias creen.

Bilbao, doctor en psicología y especializado en neurociencia, sostiene que la crianza actual está atravesada por numerosos mitos y mensajes que pueden aumentar la culpa de los padres. Por eso cree necesario recuperar una mirada más equilibrada , basada en la evidencia y en el sentido común.

“El 95% de los miedos que tienen los padres no están sustentados con una base científica”, aseguró. La frase no implica que todas las decisiones sean iguales ni que no existan prácticas capaces de perjudicar a un niño, sino que muchas situaciones cotidianas que generan temor no provocan por sí mismas consecuencias graves o irreversibles.

Para Bilbao, uno de los principales problemas de la crianza actual es la sobreprotección . Muchos padres intentan evitar que sus hijos sufran, lloren o atraviesen dificultades, pero el especialista advirtió que la frustración también forma parte del desarrollo. Resolver constantemente los problemas de los niños puede impedir que desarrollen herramientas para afrontar situaciones difíciles por sus propios medios.

En este sentido, el miedo a generar un trauma puede llevar a interpretar situaciones normales como si fueran amenazas graves. Bilbao explicó que “los niños tienen traumas cuando hay malos tratos repetidos, cuando son ignorados de forma constante o cuando hay un abandono del hogar por parte de sus progenitores” . Esto es muy diferente de episodios puntuales de llanto, frustración o incomodidad propios de la infancia.

El especialista también cuestionó la idea de que cada decisión de los padres pueda dejar una marca permanente en el cerebro. Como ejemplo, señaló que el llanto puede producir cortisol, pero eso no significa que unos minutos de llanto vayan a provocar automáticamente un daño cerebral. La crianza, sostuvo, requiere contemplar el contexto completo y evitar interpretaciones simplistas de determinados procesos biológicos.

Otro de sus planteos apuntó a la búsqueda permanente de fórmulas mágicas . Bilbao dijo que los niños no necesitan una estimulación extraordinaria para convertirse en personas inteligentes o exitosas.

“Los niños precisan tiempo, conversación, juego y tiempo libre”, afirmó. Desde esta mirada, el desarrollo depende de una combinación de afecto, límites, atención y oportunidades para aprender, no de una crianza perfecta.

Por eso, la frase funciona como una invitación a bajar la culpa y recuperar el equilibrio . Bilbao sostuvo que existen maneras más o menos adecuadas de educar, pero eso no significa que cada decisión imperfecta genere un trauma.

“La buena educación siempre va a ser la que tenga bastante cariño, lleve bastantes límites y podamos prestar atención a nuestros hijos” , resumió el neuropsicólogo.

Frente a un berrinche, lo principal es comprender que el chico todavía desarrolla las herramientas necesarias para regular sus emociones. Por eso, reaccionar con gritos o castigos desproporcionados puede aumentar la tensión. Lo recomendable es mantener la calma , acompañar la emoción y establecer límites claros sin convertir el episodio en una lucha de poder.

También es importante evitar la sobreprotección. Que un niño llore, se frustre o se enoje no significa necesariamente que algo funcione mal en su crianza. Las dificultades forman parte del aprendizaje y permiten desarrollar tolerancia a la frustración, capacidad para esperar y recursos para resolver conflictos. Acompañar no significa satisfacer cada demanda.

Finalmente, conviene diferenciar entre validar una emoción y aprobar cualquier comportamiento . Un adulto puede reconocer que un niño está enojado o triste y, al mismo tiempo, sostener una norma. La combinación de afecto y límites ofrece seguridad y ayuda a que el menor comprenda progresivamente cómo expresar lo que siente sin recurrir a conductas agresivas o desbordadas.


Fuente: TN


Home Ads
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo