
El jefe del Comando Unificado Corrientes (CUC), el comisario mayor de la Policía Federal Argentina (PFA) Fabio Alejandro Pirrone, fue tajante cuando este jueves le preguntaron qué ocurrió con Loan Danilo Peña (5) la tarde del 13 de junio de 2024 cuando el niño desapareció en El Algarrobal: "No se perdió".
En una extensa declaración ante el Tribunal Oral Federal (TOF) de Corrientes, el testigo explicó que cuando eso ocurre “los chicos no se alejan del lugar” y que en la búsqueda “se usaron todos los medios que estaban al alcance y Loan no fue encontrado”.
Pirrone recordó que llegó a Corrientes el 24 de junio de 2024, 11 días después de la sustracción de Loan, la cual ocurrió cerca de la casa de su abuela Catalina, en la zona rural de 9 de Julio. Sostuvo que fue el Ministerio de Seguridad de la Nación y el jefe de PFA los que lo pusieron al frente de la investigación del caso y que su llegada coincidió con el envío de la causa al fuero federal por parte de los fiscales Juan Carlos Castillo y Guillermo Barry.
El jefe policial recordó que el argumento era que en los teléfonos peritados se habían hallado indicios de que se estaba ante un caso de trata de personas , “pero no era así”. Pirrone dejó en claro que los cuestionados fiscales utilizaron una mentira para que el caso pase al Juzgado Federal de Goya, a cargo de Cristina Pozzer Penzo.
El comisario indicó que analizó junto a otros policías todos los testimonios y declaraciones indagatorias de los imputados en busca de datos que pudieran orientar la investigación. Y que para ese entonces ya trabajaban en el terreno agentes de Homicidios, Trata de Personas, Secuestros de la Policía Federal junto al resto de las fuerzas federales que eran coordinadas por el CUC.
Pirrone indicó que detectó contradicciones en las declaraciones de Bernardino Antonio Benítez (39) , Daniel Oscar Ramírez (51) y la esposa de éste, Mónica Millapi (37) , sobre quién vio por último a Loan. “La pareja decía que Loan estaba al lado del tío y Benítez decía que estaba con los otros chicos”, recordó.
También declaró que los chicos relataron que estaban jugando cuando Loan pisó un pozo, se enojó y les dijo que volvería con sus papá. Según Millapi y Ramírez, perdieron de vista a los chicos al recibir un llamado telefónico en el que le informaban la evolución en la salud de un familiar.
Para Pirrone también resultó llamativo el llamado de más de nueve minutos que Benítez hizo a su esposa Laudelina Peña (47) -tía de Loan- tras la desaparición del chico. “Es algo que nunca clarificó”, afirmó.
“También nos llamó la atención que María Victoria Caillava (59) y Carlos Pérez (64) quisieran volver al pueblo para ver el partido de River cuando sabían que se había perdido un chico y que el servicio de energía eléctrica se había cortado”, afirmó.
Con respecto a estos imputados, también les resultó extraño que decidieran dejar sus vehículos en el patio de la comisaría “por miedo a que los puedan contaminar para involucrarlos” en la sustracción de Loan.
En otro tramo de su exposición, Pirrone dijo que del análisis de los teléfonos surgió que Caillava se comunicó con Laudelina en el mismo horario en que ésta asegura que la ex funcionaria le dio el botín para plantarlo en algún lugar distante y así mantener la hipótesis del extravío en el campo.
Sobre las personas que llegaron a 9 de Julio diciendo que lo hacían en representación de la Fundación Dupuy y con la intención de colaborar en el caso, Pirrone dijo: "Primero querían aportar información, pero eso fue cambiando. Mediante tareas de inteligencia se estableció que uno de ellos estaba realizando una investigación en la calle y se estaba contactando con testigos para que avalaran la hipótesis de que la sustracción estaba relacionada con el narcotráfico ”.
El comisario se refería al imputado Nicolás Gabriel Soria (43) . “Se le secuestraron dos teléfonos iPhone que no toman contacto con ninguna red cuando son encendidos”, reveló. Es por eso que no se pudo realizar una extracción de datos.
“Entre ellos intercambiaban mensajes en los que pedían hablar en los medios sobre hipótesis y obtener plata de la Municipalidad. Hablaban de 'sacarle plata a ese gil' en referencia al intendente del pueblo. Y se quejaban del escaso dinero que recibían”, relató.
Basándose en su experiencia, Pirrone sembró duda sobre la declaración de los menores en las dos Cámaras Gesell que se realizaron. “ Hubo modificaciones en los relatos. Los chicos suelen fabular sobre el hecho e introducen elementos que le generan miedo. Lo hacen para ayudar y colaborar”, afirmó.
Admitió que en algunos celulares secuestrados advirtieron el borrado de imágenes y mensajes que no pudieron ser recuperados por los peritos.
En final de la declaración, Pirrone soportó comentarios irónicos de la defensa de Benítez, pero también dejó algunos conceptos valiosos. Admitió que no se pudo acreditar que existió una organización criminal previa y que Benítez buscó desde un primer momento a Loan y se mostró colaborativo.
La jornada se inició con la declaración de Luis Alberto González, quien se desempeñaba como viceintendente de 9 de Julio al momento del hecho. Este testigo contó que fue Mariano, el hermano de Loan, quien al anochecer le avisó por teléfono de la desaparición del chico en la zona de El Algarrobal, un paraje que está a trece kilómetros del pueblo. “Me pidió si podíamos colaborar en la búsqueda” , contó.
Luego sostuvo que él nunca participó de los rastrillajes y se limitó a brindar apoyo logístico: “La hipótesis que teníamos era de que se perdió el nene, pero pasado el mediodía del 14 de junio y con la gente que estaba rastrillando, era imposible que no se encontrara ”.
El funcionario dijo que el hallazgo del botín de Loan en un lodazal generó “esperanza de que surgiera alguna novedad” sobre el chico. Previamente, sostuvo, cerca de las 10.52 recibió mensajes del baqueano Alberto “Pachucho” Moreira, quien creía haber hallado pisadas en sentido norte. Y que Laudelina había encontrado otras huellas en el barro. "Esos datos se los pasé al comisario Roque Nicolás Báez, quien me pidió que lo lleve hasta el lugar junto con los perros rastreadores”, dijo.
El ex viceintendente contó que se enteraron por los medios del pago de casi dos millones de pesos a los falsos integrantes de la Fundación Lucio Dupuy y que ahora son juzgados por entorpecer la investigación judicial.
Los abogados de Alan Juan José Cañete (34) y Noemí Cutaia (47) -dos de los procesados- cuestionaron el interrogatorio del fiscal Carlos Schaefer, generándose un duro cruce con el presidente del tribunal, Fermín Ceroleni, quien los acusó de interrumpir la declaración del testigo y pidió que se dejara constancia de ese comportamiento en el acta del debate.
Tras un cuarto intermedio, los jueces Ceroleni, Eduardo Belforte y Simón Bracco emitieron una resolución con un llamado de atención para uno de los defensores por considerar que sus planteos carecían de asidero y generaban demoras injustificadas. Y que afectaban el orden de las audiencias. Es por eso que le solicitaron que “se abstenga de esas conductas”.
Otro de los testigos de la audiencia fue Juan Osvaldo Ronelli, jefe de la División Laboratorio Químico de la PFA y quien se refirió a los estudios de Luminol que se realizaron en el guardabarros delantero derecho de la camioneta de Pérez y Caillava, donde se hallaron vestigios de sangre.
El policía dejó en claro que él no realizó las pruebas, pero recordó que los vestigios recolectados permitieron establecer que era sangre humana y pertenecía a un masculino, aunque no se pudo establecer el ADN.
Sobre el cierre de la jornada, Benítez debió retirarse de la sala para recibir atención médica debido a un cuadro de presión elevada. La secretaria del Tribunal dijo que fue asistido por personal de Salud Pública y no requirió medicación.
Fuente:
Clarín
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
.jpg)
Redes