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La psicología asegura que quienes bajan la música al estacionar no sólo buscan concentrarse

Cuando tienen que estacionar, muchas personas suelen bajar el volumen de la música automáticamente para facilitar la tarea. Si bien el sonido no impide mirar los espejos ni calcular las distancias, la psicología explica que reducir este estímulo ayuda al cerebro a concentrar sus recursos en una tarea que requiere precisión.

De acuerdo con distintos especialistas, nuestra atención tiene una capacidad limitada para procesar múltiples estímulos al mismo tiempo. Es decir que, cuando una tarea se vuelve más exigente y aumenta la carga cognitiva, el cerebro tiende a dejar en segundo plano la información secundaria para priorizar aquello que considera más importante.

Al estacionar, el conductor debe prestar atención a diferentes elementos de manera simultánea . Controlar los espejos, mirar los autos cercanos, calcular distancias y coordinar los movimientos del volante y los pedales son factores que aumentan la exigencia de la tarea.

Ante esta situación, la música de fondo representa un estímulo adicional que el cerebro también debe procesar, particularmente si está muy alta o tiene letras llamativas. En ese sentido, varias investigaciones encontraron que las tareas auditivas compiten por los recursos cognitivos cuando aumenta la dificultad de la actividad principal.

Por eso, bajar el volumen es una forma espontánea de reducir los estímulos que llegan al cerebro . La persona no necesita escuchar mejor para estacionar, sino que, con este gesto, busca liberar parte de su atención para enfocarse de lleno en la maniobra que está realizando.

Además, un estudio descubrió que, ante actividades cognitivamente exigentes, el cerebro limita parcialmente el procesamiento de aquellos estímulos que pueden actuar como distracciones .

Además de aparecer al estacionar, este comportamiento también puede darse al buscar una dirección desconocida, atravesar una zona complicada o realizar una maniobra difícil que requiere especial atención.

En estas situaciones, el mecanismo es prácticamente idéntico: si una tarea demanda muchos recursos, resulta más complejo mantener otros estímulos en segundo plano . Investigaciones sobre conducción demostraron que las actividades secundarias pueden tener un mayor impacto cuando el manejo se vuelve más complejo.

De esta manera, bajar la música para estacionar no es únicamente una costumbre. Consiste en una estrategia cotidiana mediante la cual el cerebro reduce las distracciones y dedica más recursos a una tarea que, aunque sea durante unos segundos, requiere toda su atención.


Fuente: TN


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