Home Ads

Ganaba un buen sueldo, encontró un fósil de dinosaurio y tomó una decisión que le cambió la vida para siempre

Aunque uno estudie y se especialice en su carrera profesional, no es capaz de prever en qué terminará trabajando. Algo así le pasó a José Federico Poblete , que de un momento a otro, luego de encontrar su primer fósil de dinosaurio, pasó de medir terrenos como operador de GPS a liderar excavaciones paleontológicas en Neuquén .

Ese día decidió dejar su trabajo estable para participar en las investigaciones de un museo que apenas podía pagarle. Con el tiempo, esa decisión lo llevó a participar en descubrimientos que marcaron el rumbo de la paleontología argentina.

Hoy, a los 54 años, Federico es uno de los técnicos paleontológicos con mayor experiencia en la Patagonia . Participó en múltiples hallazgos y desarrolló técnicas que las nuevas generaciones de profesionales aprenden durante su formación. En una entrevista con TN , recordó cómo vivió aquel primer descubrimiento y el camino que recorrió desde entonces.

Antes de dedicarse a la paleontología, Federico trabajaba para una empresa multinacional. Tenía un empleo estable, viajaba por toda la Patagonia y contaba con un buen sueldo. En 1996, un amigo le pidió ayuda para enseñar a usar un GPS que el Museo Carmen Funes acababa de comprar. Como conocía la tecnología, lo invitaron a participar de una campaña paleontológica durante sus días de franco .

Allí, protagonizó un hallazgo que cambiaría su vida. Encontró el hueso del hombro de un dinosaurio herbívoro . Mientras lo excavaba, vivió algo que nunca había experimentado: estaba viendo un fósil que había permanecido enterrado durante millones de años. Ese instante marcó un antes y un después .

“ Fue maravilloso tener eso en mis manos . Antes de encontrarlo, había caminado con un geólogo que me enseñó a ver las cosas de otra manera, no solo cerros o piedras, sino a interpretarlos. Mi visión cambió por completo y empecé a notar más cosas. Ahí me atrapó la paleontología ”, expresó. el técnico.

A partir de esa experiencia, Federico tomó la decisión de dejar la empresa para trabajar en el museo de Neuquén: “ El problema era el sueldo ; en la empresa ganaba 1900 dólares y en el museo, si podían pagarme 50 pesos, era mucho. Esa fue la parte más difícil; después, todo fue apasionante ”.

Cuando Federico se sumergió en el mundo de los fósiles, se encontró con una profesión que, en ese momento, aún no estaba establecida: “ No existía la formación de técnicos en paleontología ”, aclaró.

Sin conocimientos específicos que seguir, Federico aprendió observando y adaptando herramientas y procedimientos de otros trabajos manuales para utilizarlos en la excavación y preservación de fósiles: “Fui innovando en técnicas que se pudieran aplicar a la paleontología. Tomé conocimientos de otros oficios como albañiles, yeseros, herreros y soldadores”.

A medida que ideaba métodos, los fue compartiendo con la comunidad científica. Con el tiempo, esas técnicas comenzaron a formar parte de las capacitaciones. “Desarrollamos métodos para localizar, extraer, proteger y trasladar fósiles. Todos esos procedimientos fueron compartidos en congresos y publicaciones y forman parte de las nuevas generaciones de técnicos ”, explicó Federico.

“Nosotros —los técnicos en paleontología— no éramos visibles hasta el año 2000, hoy existe la carrera y nosotros fuimos quienes hicimos el camino para poder llegar a esto ”, destacó acerca del trabajo que elaboró con su equipo.

Si encontrar un hueso de dinosaurio cambió el rumbo de su vida, aprender a trabajar en equipo terminó de enseñarle el oficio . Porque detrás de cada fósil no hay una sola persona, sino grupos enteros que pueden pasar meses o incluso años trabajando sobre un mismo hallazgo.

Con los años, Federico pasó de ser un recién llegado a participar en algunos de los descubrimientos más importantes de la Patagonia . Integrado al equipo del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional del Comahue, dirigido por el paleontólogo Juan Porfiri, trabajó junto a técnicos, geólogos, estudiantes e investigadores en el hallazgo y rescate de fósiles que marcaron la historia de la disciplina.

Entre los hallazgos de los que participó, se encuentra el Futalognkosaurus , uno de los dinosaurios gigantes más emblemáticos hallados en Neuquén; y el Megaraptor , un depredador cuyo estudio llevó a los especialistas a replantear parte de lo que se conocía sobre la especie.

Durante la excavación de rescate de Futalognkosaurus, el doctor Porfiri descubrió el brazo completo de Megaraptor: “Durante la excavación, Juan me llama y me dice: ‘ Samurái, samurái, encontré el Megaraptor ’. Me llamaban de esa forma porque practiqué karate muchos años y mi sensei siempre me decía que los samuráis soportamos de todo”, recordó Federico.

El apodo no fue casualidad. Federico empezó a ser llamado “El samurái” por el equipo en su primera campaña paleontológica: “En esa exploración agarré dos hieleras llenas, una en cada mano, y me preguntaron si iba a llegar hasta arriba, a lo que yo contesté ‘sí, los samuráis soportamos de todo ’. Desde ese momento todos me llaman de esa forma”.

Desde aquella invitación para enseñar a usar un GPS en el museo, su vida tomó un rumbo que nunca había imaginado . Participó en algunos de los hallazgos más importantes de la Patagonia, ayudó a formar nuevos profesionales y se convirtió en una referencia dentro de la paleontología neuquina. Sin embargo, hay algo que sigue intacto.

Tres décadas después de esa campaña, Federico asegura que la sensación es la misma que sintió cuando encontró el primer fósil que lo llevó a cambiar de vida: “ La emoción sigue siendo la misma que sentí el día en que encontré aquel hueso ”.


Fuente: TN


Home Ads
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo