El deterioro de los caminos rurales ya no representa solo un problema de infraestructura, sino también una fuerte amenaza para la producción agropecuaria. Un estudio elaborado por el Instituto de Tecnología de la UADE, junto con CREA, Aapresid y la Sociedad Rural Argentina (SRA), concluyó que el 68% de los productores ya sufrió pérdidas económicas por las dificultades para sacar la producción de los campos.
El relevamiento, realizado entre productores y profesionales agropecuarios del sudeste bonaerense y la Cuenca del Río Salado, también mostró que el 79% considera que la red vial rural se encuentra en malas o muy malas condiciones, mientras que tres de cada cuatro aseguran que los caminos no pueden utilizarse durante todo el año.
Según el informe, las consecuencias económicas son cada vez más importantes. El 59% de los encuestados afirmó que el deterioro de los caminos incrementa los costos logísticos en más de un 10%, debido a mayores tiempos de traslado, dificultades para ingresar a los establecimientos y complicaciones para retirar la producción.
El estudio reunió 53 respuestas correspondientes a más de 15 municipios bonaerenses. Del total, el 70% fueron productores agropecuarios, el 27% profesionales asesores y el resto vecinos vinculados al sector rural.
Entre las principales deficiencias detectadas, el 82% observó deformaciones en la calzada, mientras que el 68% denunció una importante presencia de pozos. A esto se suma otro dato preocupante: el 82% señaló que la señalización vial es inexistente o se encuentra deteriorada, situación que también afecta la seguridad de quienes transitan diariamente por esos caminos.
El director del Departamento de Agronomía y Ambiente de la UADE, Claudio David González, explicó que el trabajo demandó casi seis meses y permitió comprobar el fuerte interés de los productores por participar en la planificación y mantenimiento de la red vial rural.
Además, remarcó que el problema excede ampliamente el traslado de la producción. "Los caminos rurales terminan siendo mucho más que una vía para sacar mercadería; forman parte de la vida cotidiana de cientos de familias que los utilizan para ir a trabajar, estudiar o acceder a servicios de salud", sostuvo.
El informe recuerda que la Argentina cuenta con más de 500.000 kilómetros de caminos rurales, de los cuales alrededor de 260.000 pertenecen a la región pampeana, una red que representa cerca del 82% de toda la infraestructura vial nacional y resulta indispensable para el funcionamiento del sector agropecuario y de las comunidades rurales.
Las lluvias agravan todavía más el panorama. Según el relevamiento, el 41% de los consultados afirmó que los caminos permanecen intransitables entre uno y tres días después de precipitaciones importantes, mientras que el 23% aseguró que esa situación se prolonga durante más de tres días, dificultando el movimiento de personas, maquinaria y producción.
Otro de los datos que surgió del estudio es que el 91% de los productores debió reprogramar viajes, despachos o tareas operativas debido al mal estado de los caminos, mientras que el 70% consideró indispensable una mayor coordinación entre municipios y productores para mejorar el mantenimiento vial.
Entre las alternativas más mencionadas aparece la estabilización de los caminos con cemento o tosca, propuesta que fue respaldada por el 45% de los encuestados como una de las soluciones más efectivas para garantizar la transitabilidad durante gran parte del año.
Como ejemplo de gestión conjunta, el informe destaca la experiencia del Consorcio de Servicios Rurales (CASER) de General Madariaga, donde productores y Municipio administran en conjunto la tasa vial y el mantenimiento de unos 740 kilómetros de caminos rurales, además de ejecutar obras e incorporar maquinaria para mejorar la red.
Finalmente, el estudio advierte que el deterioro vial también genera conflictos entre los municipios y el sector agropecuario. En algunos distritos, como Necochea y General Alvarado, ya existen reclamos judiciales vinculados al cobro de la tasa vial, al considerar que el servicio prestado no se corresponde con los recursos que aportan los productores.
Los autores concluyen que revertir esta situación requerirá inversiones sostenidas, planificación a largo plazo y un trabajo coordinado entre el Estado y el sector privado, para evitar que el mal estado de los caminos siga afectando la producción, la logística y la calidad de vida de quienes viven y trabajan en las zonas rurales.
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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