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Zampini, Gamboa y Pichot: del llamado sorpresa a los límites en el humor, cómo es la segunda temporada de Viudas negras


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La hilarante dupla de Malena Pichot y Pilar Gamboa al frente de Viudas negras: P*tas y chorras está lista para la segunda temporada, que finalizó su rodaje en Buenos Aires y próximamente llegará a la pantalla de TNT y Flow. Carina Zampini , luego de una década sin dedicarse a la actuación, es la flamante incorporación a la exitosa serie que combina el thriller con la comedia negra y un destacado elenco que incluye a Marina Bellati, Georgina Barbarossa, Alan Sabbagh, Paula Grinszpan, Monna Antonópulos, Julián Lucero, María Fernanda Callejón, Mónica Raiola, Noralih Gago, Minerva Casero y Agustina Tremari.

Una tarde fría de fines de mayo, el trío protagonista recibe a LA NACION en medio de una jornada de rodaje en La City, la famosa disco de los 80 y los 90 ubicada sobre la avenida Álvarez Thomas, en el barrio de Villa Ortúzar, donde transcurre parte de la acción de la segunda temporada.

En esta nueva entrega, que promete “más humor negro, tensión policial y otros universos por desenmascarar” , las exviudas negras y amigas, ya reconciliadas, intentan dejar atrás su pasado criminal y empezar una nueva vida. Sin embargo, cuando Maru (Gamboa) se obsesiona con lograr que su hija ingrese a un exclusivo colegio de Recoleta, ella y Mica (Pichot) terminan envueltas en un nuevo plan tan absurdo como peligroso. ¿Podrán encajar en ese mundo al que quizás nunca pertenecerán?

-¿Qué pueden adelantar de la segunda temporada? Sabemos que no pueden decir mucho...

Malena Pichot: - ¿Qué podemos decir? Primero, pensamos como guionistas [junto con Julián Lucero y Ariana Saiegh] en qué líos se iban a meter Maru y Mica esta vez. La primera temporada estaba pensada como una miniserie, entonces, terminó con esta cuestión de que por ahí ellas se iban a Recoleta. Así se convirtió en el nuevo barrio a investigar y criticar y a partir de eso se fue generando todo: vamos a hablar de qué cosas pasan ahí y quiénes están en ese barrio. Hay mucha aventura y mucha acción, más que en la primera. Mucho suspenso, también, y, por supuesto, mucha pavada y mucho humor.

-¿Hay límites a la hora de hacer humor?

Pichot: - Los límites están en lo que es de mal gusto o no me da gracia, pero no sé si es tan moral; por ahí sí. Es un límite de lo que te gusta o no, es muy subjetivo.

-¿Cómo llega Carina Zampini a una comedia como Viudas... ?

Pichot: - Hay muchos personajes cómicos en la serie y este no era tan así, tenía que tener un tono más solemne que creíamos que Carina iba a hacer a la perfección, como sucedió, por supuesto. Igual, ella tiene escenas con muchos payasos, nosotras y otros [se ríe], entonces, de alguna manera hizo comedia y lo hizo increíble. Era el tono que esperábamos para el personaje y quedó fantástico.

Carina Zampini: - Para mí fue una sorpresa el llamado. No estaba dentro de mis planes ni dentro de mis posibilidades que eso sucediera, la verdad, particularmente porque es una comedia. “¿Por qué estás pensando en mí para esto?”, le dije. Mi personaje, como decía Male, tiene un tono mucho más serio, corrido, viene a generar un contraste con el humor negro que manejan ellas todo el tiempo. Me pasó muchas veces de tener que mantener esta solemnidad de la que Male habla en el medio de una escena donde todos los comentarios de ellas son uno atrás de otro que te desenfocan de esa solemnidad [se ríen las tres]. Tenía que decirme a mí misma: “Carina, respirá”.

Zampini: - Fue muy divertido, un desafío hermoso y una gran experiencia. Estoy sumamente agradecida con todos, es un equipo hermoso de técnicos, directores, maquillaje, vestuario, peinado, el elenco y las chicas, que son lo más. Es muy gratificante entrar a un equipo que ya está armado, en donde ellos son conocedores de todo este mundo que crearon y que está atravesado por el éxito, que no es un dato menor, y que te reciban así con los brazos abiertos, con toda esa amorosidad y entrega para que vos puedas sumar.

-Después del éxito de la primera temporada, ¿sintieron cierta presión a la hora de encarar esta segunda parte?

Pichot: - Por supuesto que tenés mucha presión porque cuando algo salió bien, después decís: “¡Ay, qué miedo!”. Pero ahora estoy mucho más tranquila por cómo se fue armando y por el elencazo que hay. La verdad, no hay mucho que temer porque el elenco es increíble, hay muchísimas figuras, yo diría que es una superproducción. Estoy muy contenta, siempre tenés miedo de que no esté a la altura de lo que le fue bien, pero esto tiene una vuelta de rosca más, tiene más locura que la primera.

-¿Qué vamos a ver de estas dos grandes amigas en la nueva temporada?

Pichot: - En la primera temporada, ellas no se veían hacía 10 años y en esta ya son amigas cotidianas y la historia pasa por ver dónde meten la pata y cómo lo resuelven juntas. Cada una tiene un conflicto personal y yo siempre hablo de cuestiones generacionales, de lo que le pasa a cada una a su edad en este momento. No quiero spoilear mucho, pero está relacionado con las incertidumbres que tienen las mujeres de nuestra edad que, creo, va a generar empatía.

Gamboa: - Para mí, siguen teniendo ese vínculo muy descarnado de decirse cualquier cosa entre ellas con total impunidad y después empezar de cero como si eso no hubiese pasado. El otro día pensaba en eso, en todo ese reencuentro tenso entre ellas en la primera temporada y después te das cuenta que, en realidad, son un poco así. Son tensas entre ellas, se aman, se dicen unas cosas terribles y de golpe se están abrazando.

Pichot: - Hay algo de una relación de hermandad. Con las hermanas te decís cualquier barbaridad, pero después pasa y listo.

-Esto que mencionabas, Malena, de las cuestiones generacionales propias, ¿qué hay de ustedes que pudieron llevar a la ficción?

Pichot: - Yo tengo una cosa del personaje que es mío y es que no puedo tirar frascos, tengo un pequeño problema de acumulación de frascos. Lo demás no te lo voy a decir porque no quiero exponerme tanto de las cosas emocionales mías [sonríe]. El que la agarra, la agarra cuando la ve.

Gamboa: - Yo no tengo nada de mi personaje. Evidentemente, algo del color, de la intensidad, sí...

Pichot: - ¡Menos mal! Es adorable pero en un punto quiere ser una cheta…

Gamboa: - Claro, no me pasa eso, no me mueve lo aspiracional ni pienso en las cosas que piensa Maru. Podría decir que sí tiene una paleta de colores, de emocionalidades que yo las debo tener, por suerte, un poquito menos exacerbadas.

Zampini: - Carmen tiene como característica que intenta ser justa, tiene un sentido de la justicia, capaz que un poquito encuentro eso en común.

-¿Cómo es hacer ficción hoy en día en la Argentina?

Gamboa: - Es difícil. Por suerte, siento que las plataformas abrieron un poco la cabeza y empezaron a ver que en las generaciones más jóvenes de guionistas y de actores había una riqueza para poder filmar y me parece que es interesante lo que está pasando ahora. La única manera de filmar es a través de una plataforma y todo el resto está devastado. Eso es como lo veo.

Pichot: - Sí, la verdad es que esta es una oportunidad bastante milagrosa.

Gamboa: - Como de privilegio. Yo también decía: “Qué privilegio poder estar haciendo esto que te gusta, poder filmar, básicamente”.

Pichot: - Yo siempre sigo muy sorprendida con que TNT y Flow me hayan dado la oportunidad, que hayan confiado en mí que no soy una guionista súperreconocida que tiene cantidad de trabajos en plataformas o en la tele.

-En tu caso, Carina, llevabas una década sin actuar.

Zampini: - Hacía 10 años que no hacía ficción, me estuve dedicando mucho más a la conducción. Y la verdad es que puse un pie en el set y me di cuenta de cuánto amo hacer esto y de por qué lo hice durante tantos años y empecé a hacerlo desde muy pequeña. Dije: “Claro, esto es hermoso, ¡qué bueno que está después de tanto tiempo!”. En relación a lo que decían las chicas y de la dificultad que hay para hacer ficción hoy en la Argentina, creo que, por contrapunto, lamentablemente, nos pasa que cuando aparece un proyecto o está la posibilidad de hacer un proyecto ponemos el 150 por ciento. Hay una cosa que surge, para mí, desde la pasión que tenemos todos los que hacemos ficción, cada uno en su rol, no solamente los actores, que nos pasa eso, mirá todo este amor que tengo por esta actividad y tengo la posibilidad de ponerlo en práctica.


Fuente: La Nación


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