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Qué significan los triángulos que tienen los envases plásticos y por qué es importante saberlo


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Mucha gente ve un triángulo con un número en la base de una botella o de un envase plástico y da por hecho que eso quiere decir que puede reciclarse sin problemas. Sin embargo, esa interpretación no siempre es correcta y, de hecho, es una de las confusiones más habituales a la hora de separar residuos en casa.

Ese símbolo, que lleva un número del 1 al 7 , es en realidad un código de identificación del plástico . Su función principal es indicar de qué tipo de material está hecho el envase, algo útil para la industria y para los sistemas de clasificación, pero que no garantiza por sí solo que ese objeto vaya a ser aceptado en el circuito de reciclaje de cada ciudad.

Ahí aparece un error bastante común, conocido en algunos lugares como “wishcycling” , que consiste en tirar al contenedor de reciclaje cualquier cosa que parezca reciclable solo porque tiene ese triángulo .

La intención suele ser buena, pero el efecto puede ser el contrario, porque mezclar materiales no aptos con residuos que sí pueden recuperarse termina contaminando toda la corriente de reciclado y complica mucho el trabajo posterior.

Por eso conviene entender bien qué informa cada número. El código no explica que ese producto es reciclable , lo que indica es el tipo de plástico del cual está hecho. Y entre un tipo y otro hay diferencias importantes, tanto en seguridad como en posibilidades reales de reutilización o reciclado.

El número 1 corresponde al PET, un plástico muy común en botellas de agua y envases de condimentos. Suele ser liviano, barato y relativamente fácil de reciclar , por eso en muchos sistemas de recolección sí se acepta.

El número 2 identifica al HDPE, un plástico más resistente, presente en envases de leche, shampoo o detergente. También suele estar entre los más aceptados por los programas de reciclado domiciliario.

El número 3 es el PVC o vinilo, un material duro y resistente que se usa mucho en construcción, como caños o canaletas. Aun así, es uno de los plásticos más problemáticos y normalmente no se acepta en los circuitos comunes de reciclado.

El número 4 señala al LDPE, un plástico flexible que aparece en envoltorios, bolsas de pan o bolsas de basura. Aunque es muy habitual, muchas veces no puede tirarse con el reciclaje común y termina yendo a residuos generales.

El número 5 es el polipropileno o PP, un material muy durable y resistente al calor, bastante usado en envases de comida y frascos de medicamentos. Algunos productos de este tipo sí pueden reciclarse, aunque depende mucho del sistema local .

El número 6 corresponde al poliestireno, más conocido en muchos casos como telgopor o Styrofoam. Se usa en envases para comida y en materiales de embalaje, pero suele estar entre los menos aceptados en los programas domiciliarios por sus dificultades de tratamiento .

El número 7 agrupa todos los demás plásticos que no entran en las categorías anteriores. Ahí pueden entrar objetos tan distintos como anteojos de sol o CD, y en general tampoco se reciclan a través de los contenedores comunes del hogar.

Por eso, más que confiar ciegamente en el triángulo, lo más importante es revisar qué acepta realmente el sistema de reciclado de cada localidad. Ese pequeño símbolo ayuda a identificar el material, pero la decisión correcta no depende solo del número, sino de saber si ese plástico puede ser recuperado donde uno vive.


Fuente: TN


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GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo