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De las “Fiestas del Señor” a la explotación laboral: los líderes del “Templo Filadelfia” podrían recibir hasta 24 años de cárcel


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Durante décadas, puertas adentro del Templo Filadelfia de La Matanza, miles de fieles escucharon el mensaje de que había que entregarlo todo a Dios. El tiempo, el dinero, los bienes materiales y hasta los propios hijos.

Lo que para muchos era una congregación religiosa evangélica terminó convirtiéndose, según la acusación judicial, en una de las organizaciones de explotación humana más complejas investigadas en la Argentina.

Ahora, casi siete años después de los primeros allanamientos y más de cinco años después de la desarticulación de la estructura, el caso se acerca a un desenlace histórico.

El fiscal general Alberto Gentili pidió condenas de hasta 24 años de prisión para 27 acusados por integrar una asociación ilícita que habría funcionado durante casi cinco décadas bajo la apariencia de una iglesia evangélica.

El juicio oral comenzó en octubre de 2024 ante el Tribunal Oral Federal N°2 de San Martín y ya atravesó más de 200 testimonios . La etapa de alegatos está llegando a su fin y, si no hay demoras, la sentencia podría conocerse durante este año.

Según la investigación, la organización tuvo su sede principal en San Justo , partido de La Matanza, aunque llegó a expandirse a distintas provincias como Buenos Aires, Salta, Tucumán, Entre Ríos, Neuquén y Mendoza , pero también a países como Paraguay y Brasil .

Para los investigadores, el grupo funcionó al menos desde 1972 hasta diciembre de 2020 y tuvo como víctimas a personas en situación de extrema vulnerabilidad.

La figura central era Eva Petrona Pereyra , conocida entre los fieles como “La Tía Eva” . Hoy tiene 82 años y es la principal acusada de la causa. Para ella, el Ministerio Público Fiscal solicitó la pena más alta de 24 años de prisión. Aunque por su edad, podría recibir el beneficio de la domiciliaria.

Según describieron en el debate, operaba junto a su hermana Divina Luz Pereyra y su sobrina Adriana del Valle Carranza, ambas fallecidas.

Pero el expediente sostiene que el funcionamiento de la organización iba mucho más allá de una sola persona. Los investigadores describieron una estructura jerárquica con distintos niveles de mando , encargada de controlar todos los aspectos de la vida de los fieles.

Durante su alegato, Gentili aseguró que las víctimas fueron sometidas a un sistema de “aislamiento, disciplinamiento y alienación” que se prolongó durante años.

“Control absoluto sobre los cuerpos y las mentes”, resumió el fiscal al describir el mecanismo que, según la acusación, permitió sostener la organización durante décadas.

Las denuncias comenzaron a tomar fuerza cuando antiguos integrantes se animaron a contar lo que ocurría dentro del templo.

Uno de los testimonios más impactantes fue el de Julieta Coria , quien relató a Telenoche que dejó la escuela primaria cuando tenía apenas 11 años porque le ordenaron dedicarse a vender pan para la congregación.

Su historia no era una excepción. De acuerdo con la acusación fiscal, numerosos nenes crecieron fuera del sistema educativo formal y fueron destinados desde edades tempranas a distintas tareas laborales.

Según los investigadores, las y los miembros de la “comunidad” sustraían menores a sus padres biológicos para inscribirlos luego como hijos de varias mujeres de la organización. Además, se pudo establecer que los detenidos cometieron instigación al suicidio en perjuicio de un joven que se había reconocido como homosexual , hecho por el que sufrió permanentes hostigamientos y agresiones.

Los fiscales sostienen que la finalidad de la organización era obtener mano de obra gratuita mediante tres actividades principales como trabajos domésticos, producción y venta de panificados y tareas de albañilería y construcción.

Las víctimas describieron jornadas extensas, sin salario, sin aportes, sin vacaciones y sin posibilidad de decidir sobre su propio futuro.

“La finalidad última era la explotación laboral” , afirmó Gentili durante el juicio, y señaló que la estructura se beneficiaba económicamente del trabajo de sus integrantes sin otorgarles ningún tipo de contraprestación.

Otra de las facetas más oscuras del expediente está relacionada con los abusos sexuales denunciados por varias víctimas.

Durante la investigación surgieron relatos vinculados a las llamadas “Fiestas del Señor” , celebraciones religiosas que reunían a miembros de distintas sedes de la organización.

Según declararon exintegrantes, esos encuentros incluían rituales que eran presentados como manifestaciones espirituales, pero que derivaban en situaciones de abuso y sometimiento .

El fiscal sostuvo que existieron tocamientos, frotamientos y otros actos sexuales que eran justificados por los líderes del grupo como prácticas religiosas.

La acusación también apunta a que la organización intervenía directamente en la vida afectiva de sus miembros. Los testigos que pasaron por el juicio describieron que hubo matrimonios arreglados por las autoridades del culto y castigos para quienes no aceptaban esos arreglos.

La caída del Templo Filadelfia comenzó a gestarse con las primeras denuncias que llegaron a la Justicia Federal de Morón en 2019.

Las investigaciones derivaron en una serie de allanamientos y rescates de víctimas que permitieron reconstruir el funcionamiento interno de la organización.

Los fiscales sostienen que “el grupo desplegó una estrategia destinada a garantizar su continuidad durante décadas mediante el aislamiento social, el control permanente, las humillaciones y los castigos".

Además, consideran que “los traslados compulsivos entre distintas sedes servían para reforzar ese control y evitar que las víctimas rompieran el vínculo de dependencia con la estructura”.

La acusación pidió que los 27 imputados sean condenados por asociación ilícita y, en la mayoría de los casos, también por trata de personas con fines de explotación laboral agravada y reducción a la servidumbre.

Además de los 24 años solicitados para Eva Pereyra, la fiscalía reclamó penas de 21 años para otro integrante del supuesto núcleo de conducción identificado como Rigoberto Ismael Mora Bogado .

También pidió condenas de entre 18 y 5 años para el resto de los acusados. Entre ellos figuran Carlos Raúl Barrionuevo , Guillermo Alza , Martín Cáceres , Juan Pablo Mora Bogado , Ramón Carranza , Claudio Álvarez , Osvaldo Gutiérrez , Fabio Bernabé Aguirre , Claudio Aguirre , Carlos Matías Barrionuevo , Pablo Carranza y Víctor Ayunta .

El fiscal Gentili sostuvo que los testimonios permitieron reconstruir un patrón común que se repitió durante años y que afectó una porción significativa de la vida de las víctimas.

El Ministerio Público Fiscal también pidió el decomiso de 48 inmuebles distribuidos en distintas provincias y de 16 vehículos que, según la acusación, fueron utilizados para sostener las actividades de la organización o fueron obtenidos como consecuencia de ellas.

Después de décadas de funcionamiento y un juicio ya lleva más de un año y medio en curso , el expediente del Templo Filadelfia se encamina hacia su tramo final.

El próximo lunes comenzarán los alegatos de las defensas y luego, la decisión quedará en manos del Tribunal Oral Federal N°2 de San Martín que tendrá que definir las condenas.


Fuente: TN


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