
Hay frases que usamos casi de manera automática. Aparecen cuando alguien organiza una fiesta inolvidable, se compra eso que deseaba desde hacía tiempo o decide celebrar una buena noticia sin reparar demasiado en los gastos. Todos entienden lo que quieren decir, aunque pocas veces nos detenemos a pensar de dónde vienen .
Una de ellas es “tirar la casa por la ventana” , una expresión popular que hoy se asocia con gastar a lo grande y no escatimar cuando la ocasión lo amerita . Sin embargo, su origen es mucho más curioso de lo que parece y está vinculado a una costumbre que, según cuenta la tradición, llegó a practicarse de forma literal hace varios siglos.
La teoría más difundida sitúa el nacimiento de esta frase en la España del siglo XVIII , después de la creación de la Lotería Nacional durante el reinado de Carlos III.
Según diversos historiadores y especialistas en refranes populares, quienes ganaban importantes premios aprovechaban la ocasión para renovar por completo sus hogares . Para demostrar que la suerte les había cambiado la vida, arrojaban por las ventanas muebles, utensilios y obejtos viejos que ya no necesitaban, con la intención de reemplazarlas por otros nuevos.
La escena era tan llamativa que terminó instalándose en el imaginario colectivo y dio origen a una expresión que atravesó generaciones .
Con el paso del tiempo, la frase perdió su sentido literal y pasó a formar parte del lenguaje cotidiano.
Actualmente, se utiliza para describir a las personas que deciden gastar más de lo habitual para celebrar un acontecimiento importante o darse un gusto especial. Un casamiento, una gran fiesta de cumpleaños, unas vacaciones soñadas o una compra costosa pueden ser motivos suficientes para que alguien diga que “tiró la casa por la ventana”.
En definitiva, la expresión hace referencia a actuar con generosidad económica y disfrutar del momento sin demasiadas restricciones.
El español está lleno de refranes y expresiones cuyo origen se fue perdiendo con los años. Sin embargo, algunas lograron mantenerse vigentes gracias a las imágenes que evocan.
En este caso, la idea de una casa deshaciéndose de todo lo viejo para celebrar un golpe de suerte fue lo suficientemente poderosa como para seguir viva siglos después. Por eso, aunque hoy nadie arroje muebles por el balcón, la frase continúa siendo una de las más utilizadas para hablar de festejos, excesos y momentos inolvidables.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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