
Este martes se vivió otra audiencia caliente en el juicio por la muerte de Maradona : en tiempo récord, declararon tres de los siete imputados —entre ellos, uno de los pocos que todavía no había hablado—, volvieron a responsabilizarse mutuamente ante los jueces y pidieron llamar como testigo a la octava acusada que tiene la causa , la enfermera Gisela Madrid , que será juzgada en otro juicio por jurados más adelante.
La jornada comenzó pasadas las 10.30 con la declaración de Mariano Perroni , el coordinador de enfermeros que había empezado a hablar el jueves pasado en el debate y cuya declaración fue interrumpida tras un tenso cruce con el abogado Fernando Burlando que lo hizo llorar. “Me quiero disculpar porque me ganó la emoción la vez pasada y no pude terminar” , comenzó diciendo Perroni de traje ante los magistrados del TOC N°7 de San Isidro.
Luego siguió respondiendo preguntas de los querellantes, ante quienes ratificó que él nunca entró a la casa de Tigre, que solamente pasaba los reportes de los enfermeros a la coordinadora de la prepaga, Nancy Forlini , y recordó la indicación que le dieron al contratar su servicio: “Para organizar la internación de Maradona solo me dijeron que era un paciente post quirúrgico de un hematoma subdural y con abstinencia . Nada más”.
A preguntas del abogado Mario Baudry , el imputado dejó en claro dos cuestiones fundamentales para el caso. La primera complica a todos: aseguró que Maradona estuvo con taquicardia desde el 19 de noviembre de 2020 (murió el 25) y nadie tomó intervención . La segunda, al grupo de enfermeros: Perroni dijo que solo uno de los dos trabajadores que estaba en la casa le tomaba los signos vitales (Ricardo Almirón) y que su compañera (Gisela Madrid) no, porque Diego no la dejaba.
Los turnos de cada uno eran de 12 horas. Es decir: durante su última semana de vida, Maradona tenía elevada su frecuencia cardíaca —era sabido por todos, ya que el dato se reportaba en los partes médicos— y tenía una enfermera que durante la mitad del día no le controlaba los signos . “No era obligatorio tomárselos, no nos lo habían pedido”, aclaró Perroni en su declaración.
Y siguió: “Estábamos con un paciente que veía un ambo blanco y algunas veces se alteraba. Eso podía elevar la frecuencia cardíaca. La enfermería transmite: ‘Mirá, tiene estos valores’. Yo tengo entendido que Forlini lo comunicaba a los médicos tratantes”.
Consultado sobre las dificultades que tenía Gisela Madrid para controlar a Maradona durante sus turnos, Perroni aseguró que nunca evaluó reemplazarla.
El coordinador de enfermería también rechazó la principal acusación en su contra: haber manipulado las planillas de seguimiento de Maradona después de su muerte y completado información haciéndose pasar por los enfermeros. En particular, negó haber intervenido en el reporte confeccionado por Madrid, quien se encontraba de guardia cuando murió el Diez.
“Yo le pedí a ella que completara la planilla. Después de que declaró en la fiscalía la acompañé a la casa de Tigre a buscar sus cosas. Yo la esperé afuera y ella llenó su planilla adentro. Yo no lo hice”, aseguró, en línea con lo que ya había sostenido el jueves pasado.
Tras finalizar su declaración, las defensas solicitaron que Madrid sea convocada como testigo en este debate , pese a que continúa imputada en la causa y será juzgada por separado en un proceso con jurado popular.
El médico clínico imputado, Pedro Di Spagna , declaró por primera vez y pidió hacer una aclaración ante los jueces para contextualizar un fragmento de la indagatoria a Perroni . Se trata de un chat que se mostró en el que él dice en un grupo que quería dejar “constancia legal” sobre un episodio de la internación domiciliaria que no quedó claro.
“El 18 de noviembre fui a revisar a Maradona con un nutricionista y nos rechazaron. Al día siguiente quise volver y me mandaron un audio de la doctora Forlini , diciéndome que no”, declaró Di Spagna , que reprodujo el material.
“En la grabación queda claro, según me dice Forlini, que me rechazan los ‘médicos tratantes’ . Yo iba solo en modo de interconsultor y una vez por semana. También dicen que los médicos tratantes iban a tratar de ir en ese lapso. Yo acaté la decisión de los médicos tratantes, yo era interconsultor, me dijeron que programara para la otra semana”, aclaró.
Y sumó: “ El 19 quise volver a ir y me lo negaron . Yo quería una constancia legal para que quedara asentado que yo quería volver a ir y me lo negaban. Al día siguiente me dijeron que había una ambulancia y que cualquier inconveniente en el domicilio iban a llamarla . Yo me quedé tranquilo porque ante cualquier eventualidad iban a llamar a una ambulancia”.
Al reconstruir el día que fue a revisar a Maradona, Di Spagna recordó que las hijas de Diego intentaron convencer a su papá de que aceptara la visita médica.
“Yo, el 18, vi dos hijas con amor a su padre. Vi a Gianinna y a Jana que iban y venían para intentar convencer a su padre. Yo vi a dos hijas que tenían amor por su padre . Yo lo vi en carne propia, lo quiero decir, porque después en los medios se dice otra cosa”, declaró.
La psiquiatra también declaró este martes. “La idea de esta ampliación tiene que ver con puntos de la audiencia pasada y cuestiones de la declaración de Perroni que me gustaría aclarar. Empiezo con esta presentación de mis pedidos para la internación domiciliaria que se la mando al auditor de la prepaga, Espeche, que en todo momento me dijo que estaba todo ok”, comenzó diciendo.
Y agregó: “Quiero enfatizar en la solicitud del médico clínico y la ambulancia con la legislación vigente con los vehículos de traslado. En este pedido y en el que refuerzo el día 13, en ningún momento pido acompañantes terapeúticos porque en ese momento no lo consideré indispensable ”.
“Del día 4 al día 11 de noviembre de 2020 mi criterio no había cambiado y tampoco en las reuniones con la familia y directivos de la prepaga. Pero evidentemente algo sucede entre el 11 al mediodía y los días posteriores a la internación”, deslizó Cosachov.
Luego mostró chats con la coordinadora de la prepaga Nancy Forlini que datan de apenas unos días después de la externación del Diez, donde ambas blanquean que hubo un desentendimiento entre el acta de externación y el pedido de la psiquiatra para la internación domiciliaria.
En los mensajes, Forlini le decía que todo el tratamiento clínico dependía del cuerpo médico tratante; mientras que Cosachov le aseguraba que no era lo que habían pedido. “Es lo que firmaron” , se lee que le decía la coordinadora de la prepaga.
En este contexto, la psiquiatra dice que, después de notar este desacuerdo, le avisó al psicólogo acusado Carlos Díaz de la situación, leyeron el acta y se dieron cuenta de que la prepaga advertía que no se iba a hacer cargo de la salud de Maradona, sino solamente aportar lo que pidieran formalmente. Cosachov se queja que nadie le aclaró esto hasta que ya era tarde .
Fuente:
Infobae
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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