
Cuando se trata de hacer un asado , cada persona tiene sus propios trucos y secretos . Entre todos ellos, existe uno que cada vez más gente hace en sus casas: frotar un diente de ajo por la parilla antes de cocinar .
Aunque suene extraño, se trata de un método práctico y natural que puede mejorar el resultado final, porque evita que la carne se pegue y limpia los fierros de la parrilla .
Aplicar este truco antes del asado tiene múltiples beneficios:
Uno de los problemas más comunes al hacer un asado es que la carne se adhiera a la parrilla y se rompa al querer moverla. El ajo actúa como una barrera natural entre el hierro caliente y la superficie de la carne , lo que mejora el sellado y facilita la cocción.
El ajo no impregna la carne como un adobo, pero sí deja un aroma tenue que acompaña muy bien cortes como vacío, tira de asado, entraña o bondiola. Es un detalle mínimo, pero suma profundidad al sabor final.
Otro punto a favor es que ayuda a despegar restos de grasa o residuos de cocciones anteriores. Sus compuestos sulfurados también tienen propiedades antimicrobianas, por lo que además de limpiar, colaboran con una preparación más higiénica de la superficie.
A diferencia de otros trucos caseros, el ajo no enfría la parrilla ni modifica la temperatura de cocción . Por eso puede usarse justo antes de poner la carne, sin afectar el rendimiento de las brasas.
Aplicarlo lleva menos de un minuto y no requiere experiencia previa.
Aunque funciona, no hace magia. Si la parrilla tiene grasa acumulada de varios usos, primero conviene hacer una limpieza más profunda . El ajo sirve como complemento y mantenimiento rápido.
También alcanza con un solo diente. Usar demasiado puede dejar un gusto invasivo y tapar el sabor natural de la carne. La clave está en sumar apenas un toque.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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