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Condena a 20 años de cárcel al colorista que asesinó a un peluquero en Recoleta: la familia de la víctima apelará


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El juicio oral contra el colorista Luis Abel Guzmán (45) tenía un final previsible porque las pruebas en su contra eran irrefutables: el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 24 porteño lo condenó este jueves a 20 años de cárcel por el crimen del peluquero Gabriel Medina (33) en Recoleta.

El hecho ocurrió el 20 de marzo del 2024 en el local de la calle Beruti al 3000, propiedad de Facundo Verdini (43) , y quedó filmado por las cámaras de seguridad del comercio.

“¡¿Por qué?! ¡¿por qué?!”, gritó Mónica, la mamá de Medina apenas la fiscalía pidió durante los alegatos la pena de prisión perpetua para el asesino de su hijo.

Dos horas después. los jueces del tribunal por unanimidad, resolvió condenar al acusado pero a la pena de 20 años y por los delitos de homicidio agravado por uso de arma de fuego y privación ilegal de la libertad.

La familia de Medina se mostró desilusionada por la decisión de los jueces Javier De la Fuente, Marcelo Alvero y Maximiliano Dialeva Balmaceda: " Esperábamos por lo menos 30 años de pena . Que se pueda apelar para que se consigan todos los años que faltan, porque Germán no va a volver", dijo Marina, la hermana de la víctima.

" Ya se probó todo lo que se tenía que probar . Los abogados y la fiscalía mostraron todas las pruebas, las pericias, los videos... Lo que nosotros necesitamos para tener un poco de paz", agregó.

En tanto, Juan Manuel Dragani, abogado de la familia de Medina, anticipó a Clarín que -luego de analizar los fundamentos del fallo, que se conocerán el 14 de mayo- apelarán la sentencia.

Por su parte, Guzmán entrecerró los ojos y escuchó a la fiscal Ana Helena Díaz Cano pedir la pena máxima por los delitos de homicidio agravado por alevosía y uso de arma de fuego, en concurso ideal con amenazas agravadas por uso de arma y pluralidad de víctimas, además de la portación ilegal de arma de fuego.

La alevosía -cuando el asesino se aprovecha del estado de indefensión de la víctima- es uno de los agravantes de un homicidio que aumenta la pena a perpetua. Sin embargo, el tribunal no coincidió con la fiscalía y no lo dio por acreditado.

Son 54 segundos los que duró el video que registró el crimen de Medina el 20 de marzo del 2024 en el local de la calle Beruti al 3000, propiedad de Verdini.

Para la fiscal Díaz Cano, Guzmán premeditó el hecho al llevar un arma a su lugar de trabajo y cuando le aseguró al encargado del comercio mientras tomaban un café: “Hoy se termina todo, voy a hablar con todos. Lo necesito por mi paz mental”.

También describió que los testigos advirtieron ese día “conductas erráticas” y que el imputado se mostró “más aislado que nunca” antes de la reunión en la que finalmente sacó un arma y le disparó en la cabeza a Medina.

Los defensores Claudio Severino y Ricardo Sanetti, a su turno, buscaron disminuir los agravantes para mejorar la situación del imputado. Para eso, Sanetti apuntó contra Verdini y pidió que se tomaran en cuenta los los testimonios que refieren al abandono de persona cometido por aquel respecto de sus empleados porque él estaba obligado en su posición de garante a "modificar las formas que le venían reclamando hacía un año”. Y lo describió duramente como un “comerciante codicioso”.

Además calificó a su defendido como “una persona que tenía un encono con su empleador, le estaba apuntando a Verdini, según se ve en los videos, después se le chifló el moño y cambió la dirección del arma hacia Medina”.

Mientras que Severino consideró que la reacción de su asistido “fue una actitud rn un estado de raptus o crisis aguda de temor o angustia”.

Los defensores negaron que hubiera privación ilegítima de la libertad porque “se dio en un contexto que no fue elegido por él” y pidió que se considere que su accionar ocurrió en “ese raptus que duró 54 segundos”.

En sus últimas palabras Guzmán volvió a pedir disculpas al tribunal, a sus compañeros, a la familia de la víctima y a la suya: “No sé lo que me pasó” , aseguró.

En la audiencia inicial del debate, Guzmán declaró que tenía problemas con Verdini , quien hacía aproximadamente un año le daba vueltas para pagarle la indemnización ya que consideraba que cobraba un sueldo elevado con relación a sus compañeros.

Otra cuestión entre ellos es que el dueño de la peluquería había abaratado costos en los materiales, especialmente el formol para hacer alisados, algo que en que lo se destacaba Guzmán y que había dicho que no lograba el mismo resultado en las clientas.

“De despido no, pero se habló de una indemnización, pero siempre (Verdini) me daba vueltas porque tenía que hablar con su abogado, nunca se concretaba porque para él consideraba que un empleado no podía pagar mucha plata y mucho menos una indemnización entre 50 y 55 millones de pesos”, remarcó.

Según la declaración de testigos en el juicio, Guzmán tenía conflictos con sus compañeros de trabajo, especialmente por el uso de formol , una sustancia prohibida por sus efectos tóxicos y que no dejó de utilizar pese a las advertencias de sus pares y de su jefe.

“Le saqué la llave y le prohibí usar formol, pero seguía”, expresó Verdini, quien también fue querellante a través de su abogado, Alejandro Cipolla.

En uso de su derecho a declarar, en la primera jornada Guzmán les habló a los jueces del tribunal y recordó: "Ese día arrancó a las 10 de la mañana. Me estaban esperando dos personas. Me cruzo a Verdini, que me dijo que íbamos a hablar de la indemnización. Cuando terminó el día, estaba esperando que llegue para hablar, pero estaba en una reunión con mis compañeros y me dice ‘ vamos a hablar mañana ’ y le respondo ‘ vamos a hablar ahora ’”.

Luego aseguró que Medina le dijo a Verdini que lo iban a echar, que era “un empleado más” y que no iba a trabajar más allí. Guzmán era el peluquero con más años en el local: cerca de nueve.

“Ahí me puse mal porque no esperé esa respuesta de tantos años que lo conozco (a Verdini), me cegué, me enojé, no controlé ansiedad y bronca, saqué un arma y disparé . No medí las consecuencias. De ahí cambió completamente todo, todo lo que estoy viviendo ahora”, expresó.

Luego de asesinar a Medina, Guzmán amenazó con matar a su jefe, quien logró esconderse en el baño del local. El homicida entonces salió de la peluquería y escapó ante la mirada azorada de los otros dos empleados.

Toda la secuencia quedó filmada en una cámara de seguridad interna. A las pocas horas era repetida como en loop en noticieros y redes sociales.

Finalmente, l uego de 70 días Guzmán fue detenido por la Policía de la Ciudad en Moreno.

Según la elevación a juicio, a cargo del fiscal Patricio Lugones, Guzmán atacó directamente a Medina “con quien tenía particular encono personal por haberlo enfrentado por el uso indiscriminado de formol , situación que había sido expuesta ante el dueño del local".

En su requerimiento de elevación a juicio, Lugones afirmó que “Guzmán premeditó su plan criminal con antelación y que ese día, concurrió al local con la única finalidad de quitarle la vida a Medina”.

Para el juez Javier Sánchez Sarmiento, los celos, el odio y el resentimiento profesional fueron los principales motivos por los que cometió el crimen.

Redactora de la sección Sociedad


Fuente: Clarín


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