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Un estudio determinó que los chicos que juegan en la calle desarrollan una habilidad clave para la vida


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Durante varias generaciones, era muy común que los más chicos acostumbraran a jugar en la calle sin la vigilancia constante de los adultos . Si bien puede parecer un simple recuerdo nostálgico, distintas investigaciones psicológicas sostienen que estos momentos también tienen un rol importante en el desarrollo emocional de los niños.

Varios estudios indican que este juego descontracturado puede ayudar a construir lo que se conoce como resiliencia emocional . Esta capacidad consiste en atravesar frustraciones y cambios , procesar lo que se siente y seguir adelante con mayor flexibilidad.

Lejos de ser un simple juego, estas actividades funcionan como una especie de entrenamiento para la vida . Las negociaciones con los demás chicos, las derrotas, las discusiones y la necesidad de esperar turnos sirven para ejercitar habilidades emocionales y sociales.

De acuerdo con especialistas en desarrollo infantil, muchas herramientas emocionales que aparecen en la vida adulta comienzan a formarse en estas experiencias . Adaptarse a lo inesperado, recuperarse de un mal momento y convivir con la frustración son algunas de las habilidades que pueden aprenderse durante este juego.

Este tipo de experiencias aporta distintos beneficios para el desarrollo emocional y social de los chicos:

Estos espacios, en los que los chicos se mueven con mayor libertad, ponen a prueba la toma de decisiones , la resolución de conflictos y la capacidad de aprender a controlar las emociones sin que todo esté bajo la guía de un adulto.

Así, lo que muchas veces parece una simple manera de entretenimiento puede convertirse en una instancia fundamental para el desarrollo infantil . Además de divertirse, los chicos incorporan herramientas emocionales y sociales que los acompañarán a lo largo de su vida.


Fuente: TN


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