
México es uno de los países con más biodiversidad del mundo, en gran parte gracias a la enorme cantidad de plantas endémicas que crecen allí. Entre las más reconocidas figura la famosa pata de elefante , que de todos modos cuenta con una particularidad: está terminantemente prohibido que los habitantes de la nación azteca posean un espécimen en sus casas.
Se trata de una vegetación ornamental del género Beaucarnea que, pese a su gran popularidad en jardines y hogares, está catalogada como “en riesgo” . De hecho, su comercialización y posesión sin la autorización específica pueden derivar en sanciones económicas e incluso penales. De acuerdo con los especialistas y las normas vigentes, existen al menos 13 especies .
Del total, hay ocho que están incluidas en estas categorías. Además, se indica que su comercio debe ser estrictamente regulado en el país norteamericano para evitar que su explotación ponga en peligro su supervivencia en el medio natural. Muchas personas podrían tener esa planta en sus vivienda sin saber que su adquisición fue irregular, lo que no los exime de sufrir multas significativas .
La Ley General de Vida Silvestre establece castigos que van desde 50 hasta 50.000 veces la Unidad de Medida y Actualización (UMA), que puede llegar hasta los cinco millones de pesos mexicanos . Las consecuencias, aún así, no se limitan al plano financiero: en casos graves, se puede clausurar los inmuebles donde se encuentren ejemplares ilegales y los responsables son capaces de enfrentar penas de hasta nueve años de prisión .
Esa clase de medidas buscan desalentar el tráfico y la extracción legal , que fueron puntales determinantes en la disminución de las poblaciones silvestres de la especie. La pata de elefante, usualmente bien valorada ya que casi no requiere mantenimiento, tolera bien la sequía y la vuelve ideal para aquellos que buscan plantas resistentes. La facilidad de cultivo incrementó su popularidad y, en consecuencia, la presión sobre su uso.
Por lo general, se emplea con fines ornamentales: es muy ponderada en jardinería y decoración de interiores por su aspecto exótico, ya que tiene una base abultada que almacena agua y hojas largas y delgadas que caen en forma de cascada. Su reproducción natural es limitada , debido a que no todas las semillas prosperan y las condiciones ambientales que necesita no siempre están presentes cuando el entorno es alterado.
Por eso, incluso pequeñas intervenciones humanas aportan un impacto grande en lo asociado a su supervivencia. Crece en selvas bajas caducifolias de regiones como Oaxaca y Veracruz, ecosistemas que vienen siendo degradados por el avance de la agricultura, la ganadería y la urbanización. A todo eso se le suma la tala indiscriminada y el cambio de uso del suelo, que dificultan su regeneración natural .
Otro motivo clave es la extracción ilegal: durante años, ejemplares completos y simientes fueron retirados del medio silvestre para venderlos, tanto dentro de México como en el exterior . Como la vegetación se desarrolla muy lentamente, no logra reponerse al ritmo que es extraída. Esa combinación, lógicamente, la vuelve concretamente vulnerable.
En Argentina, es posible tener la planta siempre y cuando se compre en el vivero : el punto clave es el comercio y el traslado. Curiosamente, es muy común como ornamental en interiores y se cuida fácil, con mucha luz, incluso sol directo suave. El riego sirve solo cuando la tierra está seca; y no tolera bien el frío fuerte, sobre todo con menos de 10 grados de temperatura .
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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