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Cuenta regresiva para la extradición a Argentina de Pequeño J, acusado por el triple femicidio de Florencio Varela


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La Justicia peruana activó en las últimas horas la extradición de Tony Janzen Valverde Victoriano, alias Pequeño J, capturado en Perú y señalado como el principal sospechoso de los narcofemicidios de Brenda del Castillo (20), Morena Verdi (20) y Lara Gutiérrez (15) , cuyos cuerpos aparecieron enterrados, en septiembre de 2025, en una vivienda de la esquina de Río Jáchal y Chañar, en Florencio Varela.

Ahora, Interpol Argentina , dependiente de la PFA, tiene 30 días para traerlo al país. Fuentes del caso indicaron a Infobae que ya fue solicitada la documentación pertinente, vinculada al estado de salud del joven peruano y que se informe si cuenta con DNI. Al mismo tiempo, los agentes coordinan itinerarios y otras diligencias relacionadas con el trámite y de coordinación de la logística.

Un aspecto que ya fue informado es que Valverde Victoriano tiene buen concepto en el Penal Nuevo Imperial , en la localidad de Cañete, donde permanece alojado. La cárcel, según indican medios de ese país, es una de las más conflictivas del sistema penitenciario de Perú.

Una vez que Pequeño J arribe al país, el Juzgado Federal N°2 de Morón, a cargo del juez Jorge Rodríguez , podrá indagarlo por el triple asesinato.

Concretamente, lo acusan del delito de homicidio agravado premeditado y con ensañamiento, alevosía y violencia de género. Además, Rodríguez lo apunta por otros delitos como su presunto vínculo con una organización criminal dedicada al narcotráfico a gran escala , posibles delitos de trata y explotación sexual y, por último, maniobras de lavado de activos.

Uno de los desafíos más grandes de la investigación, a cargo de l a DDI de La Matanza y el fiscal Adrián Arribas , fue llegar a la identificación del presunto jefe narco, del que solo contaban con el alias.

Esa dificultad le abrió una ventana de tiempo a Pequeño J para fugarse a Lima junto a su principal ladero, Matías Ozorio , ambos detenidos en esa ciudad, tras la activación de notificaciones rojas para ambos.

Al supuesto heredero de un clan peruano que operaba en Argentina, con base en la 1-11-14, lo atraparon en Pucusana, a pocos kilómetros al sur de Lima, donde iba a encontrarse con Ozorio. No sabía que su colaborador ya había sido arrestado.

Al negarse la defensa a la extradición voluntaria, las autoridades argentinas solicitaron a Perú una resolución oficial . A fines de enero, el gobierno peruano aprobó la solicitud de extradición.

La causa, que comenzó como la desaparición de tres jóvenes, pasó del fuero ordinario al federal tras confirmarse la trama de una venganza narco detrás de los crímenes. A la fecha, hay nueve detenidos y un prófugo.

Brenda, Lara y Morena desaparecieron el viernes 19 de septiembre de 2025 . Las jóvenes, residentes de La Matanza, fueron registradas por una cámara de seguridad cuando subían a una camioneta en la zona de La Tablada, en el partido de La Matanza.

Sus cuerpos aparecieron cinco días más tarde con signos de tortura y mutilaciones.

Celeste Magalí González Guerrero , una de las mujeres detenidas por el triple femicidio y quien alquiló la casa donde ocurrió el horror, aportó datos clave sobre la noche del hecho .

Según la declaración, aseguró que el motivo del triple femicidio fue un robo de droga: “Le robaron 30 kilos de cocaína al ‘Duro’”, al que identificó como Víctor Sotacuro, otro de los detenidos y quien dijo que solo fue un remisero en toda esta historia.

Dijo que al menos dos de las víctimas estaban señaladas como participantes en ese robo de los estupefacientes.

Luego, se refirió a la estructura interna de la organización criminal. Dijo que Sotacuro era quien daba órdenes a Tony Valverde Victoriano, alias “Pequeño J”, desde una posición superior. Y que Miguel Villanueva , su pareja, otro de los imputados, era parte del eslabón inferior, debiendo responderle al ahora alojado en un penal de Perú a la espera de la extradición.

“ Miguel lo hizo gratis eso, lo de matar a las chicas , porque no le dieron nada. Matías (Ozorio) me contó que a Julio (como ella llamaba a “Pequeño J”) alguien, que no sé quién, le pagó un millón de dólares por lo que hicieron”, afirmó.


Fuente: Infobae


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