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Mató a siete familiares, arrojó sus cuerpos al río y se convirtió en el primer asesino en serie de su país


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Chacra Ríos, uno de los barrios más tradicionales de Lima, pasó a la historia criminal latinoamericana el 2 de noviembre de 1944, cuando Mamoru Shimizu mató a casi toda su familia y a una pareja amiga a golpes en la cabeza para luego tirar sus cadáveres a un río. Este hecho aberrante lo transformó en el primer asesino en serie de Perú.

Dos días después del asesinato, las autoridades policiales encontraron tres cuerpos flotando desnudos en el canal Magdalena del Jirón Tingo María. Todos tenían rasgos asiáticos y fueron identificados como ciudadanos japoneses. Al día siguiente apareció un cuarto cadáver que pertenecía a una señora de nombre Hanai de Shimizu.

El caso ya se había transformado en un verdadero misterio para la sociedad peruana. Las víctimas habían muerto producto de fuertes golpes con un arma contundente, y sus cabezas y caras presentaban traumatismos severos.

Mamoru Shimizu era un inmigrante japonés que vivió en Perú a mediados del siglo XX. Llevaba una vida aparentemente normal y no era conocido en Chacra Ríos por tener conductas violentas de ningún tipo. Por eso el crimen causó todavía más impacto, ya que su autor fue alguien del que absolutamente nadie sospechaba .

Los cuerpos que aparecieron en el agua fueron siete. Lo más impactante es que cinco de las víctimas eran familiares directos de Mamoru , quien mató a su madre (Hanai de Shimizu), a su padre (Tamoto Shimizu) y a sus tres hermanos (Sumiko, Yoshiko y Tokio). Las otras dos personas asesinadas fueron Carlos Hiramo Tomayasu y Carmen Mika, una pareja amiga de los Shimizu con quien compartían la finca en la que vivían.

Tamoto no sólo era el jefe de la familia Shimizu, sino que también era socio de Tomayasu en un próspero negocio de venta de carbón. Mamoru fue el único sobreviviente de la masacre, por lo que la policía sospechó y lo interrogó rápidamente. Durante la conversación les llamó la atención lo frío que se mostró para tratarse de una persona que había perdido a toda su familia. Si bien reconoció que los cuerpos eran los de sus familiares, negó conocer al asesino o la razón de los crímenes.

Ante el desconcierto de los investigadores, la prensa empezó a elaborar sus propias teorías. En los diarios se hablaba de un ajuste de cuentas de una mafia que operaba en el barrio chino. Incluso se llegó a decir que los Shimizu eran miembros de una secta conocida como el Dragón Negro, una organización que perseguía a todos los japoneses que habían traicionado a su patria.

El caso se había estancado por completo hasta que Sumiko, la esposa de Mamoru Shimizu, realizó una jugada clave que cambió la historia . Pidió hablar con los investigadores y les reveló que su marido era el autor de los siete asesinatos de Chacra Ríos. Incluso aseguró que había una remera suya manchada con sangre que podría probar el crimen.

El juez decidió encarcelar a Mamoru, aunque no consiguió una confesión rápidamente. El acusado volvió a negar ser el responsable aunque la prenda confiscada como prueba tenía exactamente sus medidas. La policía decidió apelar a la ayuda de la esposa y le pidió que hablara con él a solas en la celda.

Sentados frente a frente, Sumiko rompió en llanto y le pidió a su marido que confesara . Finalmente Mamoru entró en razón y les dijo a las autoridades que él había matado a su familia y a la pareja que vivía en la casa contigua. Según sostuvo en su declaración, esperó a que todos se durmieran para entrar en sus cuartos y matarlos a palazos en la cabeza uno por uno .

Luego les quitó la ropa y los arrastró a todos hasta la orilla del canal. Algunas de sus víctimas todavía vivían, por lo que los remató golpeándolos repetidamente con una madera. El motivo de semejante masacre nunca quedó demasiado claro, aunque Mamoru explicó que lo hizo por un grave problema familiar .

El juicio empezó casi cuatro años después del asesinato . Durante ese proceso, el criminal cambió su declaración original y dijo que a su familia la habían matado cinco hombres enmascarados. Pese a esta extraña explicación, el juez lo condenó a 25 años de prisión . El 4 de junio de 1959, Mamoru Shimizu, el primer asesino en serie de la historia de Perú, murió en su celda tras sufrir un paro cardíaco.


Fuente: TN


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