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La argentina María Rosa Lojo, única invitada hispanohablante del festival literario en la zona desmilitarizada de Corea del Sur


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De viernes a domingo, se realizó la DMZ World Literature Festa , evento internacional promovido por The Global Network of Writers for Life, Peace and Coexistence [Red Mundial de Escritores por la Vida, la Paz y la Convivencia] y celebrado en dos lugares simbólicos de Corea del Sur : la Línea de Control Civil situada al sur de la Zona Desmilitarizada (DMZ) del armisticio entre las dos Coreas y la ciudad de Paju, conocida como la “Ciudad de los Libros”. La escritora y académica argentina María Rosa Lojo fue la única invitada hispanohablante al evento realizado en el país natal de la Nobel Han Kang.

Escritores de distintas partes del mundo se reunieron para reflexionar sobre las respuestas de la literatura a la realidad de la guerra global y sobre la esperanza de un futuro de convivencia pacífica .

Encabezado por la Premio Nobel de Literatura 2015, la bielorrusa Svetlana Alexievich , el encuentro contó con la presencia de un variado elenco internacional: Ahlam Bsharat (Palestina), Ismael Beah (Sierra Leona), Serge Lacuesta (Filipinas), Zukile Jama (Sudáfrica), Jane Jeong Trenka (Corea-Usa), Priya Basil (India, educada en Gran Bretaña, reside en Alemania) y Lojo, que participó en la sección consagrada a la diáspora.

“ Hablé de la Argentina como un país hecho de diásporas, la de los migrantes de todas partes del mundo y la de los pueblos originarios que debieron abandonar no solo espacios sino también la propia memoria de su identidad cultural y lingüística”, dijo la autora a LA NACION. Se refirió particularmente a la experiencia de su familia española, exiliada en Argentina durante la posguerra civil, y a la creación de nuevas identidades a partir de las pérdidas. El embajador Darío Celaya, especializado en estudios coreanos, asistió a la exposición.

La autora de Finisterre proveyó material digital que fue traducido al coreano para su difusión durante la fiesta literaria: el ensayo “Ser una exiliada hija” y el cuento “Otra historia del guerrero y de la cautiva”.

En su participación, el día la inauguración del evento, la Nobel Alexievich abordó la temática de la persecución, la censura política y el futuro de la democracia en el nuevo mapa mundial, en un discurso titulado “Cómo aprendimos a hablar en el país del silencio”.

“Dentro de lo poco que pudimos hablar por la diferencia idiomática, me preguntó por la Argentina y la memoria de los desaparecidos –cuenta Lojo–. Le dije que la sociedad argentina no olvida que se sigue y se seguirá conmemorando para que no vuelva a ocurrir una dictadura”.

Este domingo los participantes visitaron lugares de memoria, como los Puentes de la Libertad, en Imjingak, donde se leyeron mensajes y declaraciones en pro de la paz. El cierre estuvo a cargo del escritor coreano HongGi don, representante de la Sociedad de Escritores Coreanos.

“Tras tres hermosos días en los que las palabras de paz florecidas en Bielorrusia, Palestina, Sierra Leona, Filipinas, Sudáfrica, Argentina, Alemania, Japón y muchos otros lugares del mundo han tocado profundamente nuestros corazones, llegamos ahora a su cierre –se despidió el comité organizador de la DMZ World Literature Festa–. Esas bellas palabras han brotado como pequeños signos de vida, como firmes brotes verdes, en esta DMZ donde incluso el silencio ha permanecido congelado durante 73 años desde el armisticio. [...] En estos tiempos absurdos, en los que el estruendo de la guerra y los gritos sangrientos vuelven a extenderse por distintas partes del mundo , nos hemos reunido aquí para tejer millones de hilos de paz, más suaves y a la vez más fuertes. Hemos creado un manto común para la humanidad, tejido con los valores de vida, paz y convivencia”.

Y concluyó: “ El poder de la literatura, que protege el amor y la dignidad de todas las formas de vida en el mundo, es más fuerte que cualquier arma en guerras o conflictos. [...] Nuestros libros son como delicados capilares que recorren bajo la piel de todos los seres, vivos y no vivos, que envuelven el planeta Tierra. De ahora en adelante, nuestros libros y librerías seguirán siendo un sólido puente que transmite amor y confianza entre autores y lectores en todo el mundo. A todos los seres que sufren en el mundo, queremos transmitirles un mensaje de ánimo: a pesar de todo, no perdamos la esperanza. El próximo año estaremos junto a más escritores y ciudadanos de todo el mundo. Les enviamos un firme saludo deseando vida, paz, igualdad y convivencia para todos”.


Fuente: La Nación


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