
Un equipo internacional de científicos identificó una nueva especie de avispa fósil que quedó atrapada en resina durante el período Cretácico . El hallazgo se produjo en Cantabria, España , y aporta información clave para entender la evolución de estos insectos.
La especie fue bautizada como Cretevania orgonomecorum y presenta características anatómicas únicas que no coinciden con ninguna otra descrita hasta ahora. El estudio fue publicado en la revista científica Palaeoentomology .
El fósil fue hallado en ámbar del yacimiento de El Soplao, una zona conocida por preservar organismos con un nivel de detalle excepcional.
A diferencia de otros tipos de fósiles, el ámbar permite conservar partes blandas y estructuras muy delicadas . En este caso, los investigadores pudieron analizar con precisión:
Estos detalles fueron clave para confirmar que se trata de una especie completamente nueva .
Para analizar el ejemplar, los científicos utilizaron tecnología avanzada como microscopía confocal y reconstrucciones en 3D .
Gracias a estas herramientas, pudieron observar estructuras microscópicas imposibles de detectar a simple vista y comparar el insecto con otras especies del mismo género.
Aunque pertenece al grupo Cretevania , que ya se había encontrado en Asia, esta avispa es más grande y tiene una combinación de rasgos que no encaja con las variantes conocidas.
El descubrimiento no solo suma una nueva especie al registro fósil , sino que también obliga a revisar la clasificación de este grupo de avispas.
Además, estos insectos son considerados “fósiles guía” , lo que significa que ayudan a determinar la edad de los sedimentos donde aparecen. Esto los convierte en piezas clave para reconstruir cómo era la vida en la Tierra hace millones de años.
El lugar donde se encontró el fósil fue descubierto a comienzos del siglo XX durante explotaciones mineras.
Desde entonces, se convirtió en uno de los yacimientos de ámbar más importantes de Europa. Hasta ahora, los científicos identificaron:
El ámbar de esta zona se formó en un ambiente costero muy particular, donde convivían condiciones marinas y continentales. Esto favoreció la acumulación de resina que, con el tiempo, quedó enterrada y conservó organismos en detalle .
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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