
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel , confirmó intercambios diplomáticos con Washington ante la tensión provocada por las declaraciones de Donald Trump y la crisis de suministros que sufre el país tras el cambio político en Venezuela . Aseguró que delegados nacionales conversaron con representantes del gobierno republicano en busca de consensos .
Díaz-Canel expresó a través de la televisión estatal: “Estas conversaciones estuvieron orientadas a buscar soluciones por la vía del diálogo a las diferencias bilaterales que tenemos”. El anuncio ocurrió en un marco de alta fricción diplomática y dificultades financieras para el régimen: Donald Trump aseguró recientemente que el gobierno cubano atraviesa “sus últimos momentos de vida” y calificó la realidad del país como “un desastre”.
Días atrás, en medio de la guerra que lidera contra Irán, el líder de la Casa Blanca sostuvo que “un acuerdo con Cuba podría alcanzarse fácilmente” por la carencia de dinero y petróleo que afecta a la isla. “ Puede que sea una adquisición amistosa, o puede que no . En realidad, no importaría porque están realmente al límite (...) como se suele decir, sin fuerzas. No tienen energía, no tienen dinero”, expresó Trump este lunes .
Además señaló que un posible cambio de mando beneficiaría a la comunidad de exiliados y afirmó que hay ciudadanos en su territorio que desean regresar a la isla y celebran la situación actual.
Cuba enfrenta actualmente una nueva y profunda crisis económica marcada por el colapso del suministro de combustible : el sector turístico, pilar fundamental de la economía y fuente de sustento para más de 300.000 trabajadores, se encuentra al borde del colapso debido al bloqueo energético impuesto por Washington y la no llegada del crudo venezolano por la detención de Nicolás Maduro.
Esta situación forzó el cierre de una treintena de hoteles en polos estratégicos como Varadero y La Habana , mientras que importantes aerolíneas de Canadá y Rusia suspendieron sus vuelos a la isla ante la falta de combustible aéreo. Con una caída de ingresos turísticos del 70% en los últimos años, el panorama para el sector se califica de “desastroso”, agravado por alertas internacionales que piden a los viajeros evitar el destino debido a la precariedad de los servicios.
La crisis energética no solo paraliza la infraestructura hotelera, sino que asfixia el transporte privado y las actividades recreativas, elevando el precio del combustible a niveles prohibitivos en el mercado informal. Turistas extranjeros se ven obligados a acortar sus estancias por temor a quedar varados, mientras que las agencias suspenden excursiones hacia el interior del país por la imposibilidad de regresar.
Fuente:
La Nación
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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