
Hasta hace poco, la placa de inducción era la reina indiscutida en las reformas de cocina. Segura, veloz y eficiente, parecía no tener rival frente a la clásica vitrocerámica. Pero en este 2026, con la factura de luz cada vez más pesada y la necesidad de optimizar cada peso, el panorama cambió: llegaron las placas por infrarrojos ocultas bajo piedra o cerámica y las híbridas , y ya están dando que hablar en las tiendas argentinas.
Durante años, elegir una placa de inducción era casi un reflejo. Se instalaba por seguridad, rapidez y porque la industria la vendía como el salto definitivo respecto a la vitrocerámica.
Pero ahora, muchas familias buscan alternativas que sean más eficientes, más rápidas y que ayuden a bajar la boleta de luz . El aumento del gas y la llegada de nuevas tecnologías que aprovechan mejor la energía cambiaron el juego. Ya no alcanza con hervir el agua rápido: hay que evitar desperdiciar calor y plata .
La gran novedad de 2026 son las placas por infrarrojos que se instalan ocultas bajo encimeras de piedra natural o cerámica. También ganan terreno las placas híbridas , que permiten ajustar el consumo sin perder precisión.
La clave está en que el calor va directo al recipiente , sin perderse por toda la superficie ni quedar atrapado en zonas que no se usan. Así, cada vatio cuenta y se aprovecha al máximo.
Además, el cambio estético es notorio: la encimera queda lisa, sin cortes ni bordes, y la limpieza es mucho más simple.
Uno de los argumentos más fuertes de quienes ya probaron estas placas es la velocidad . En muchas recetas, el tiempo de cocción se reduce hasta un 50% frente a la vitro o incluso a algunas inducciones. ¿Por qué? Porque no se pierde energía alrededor : todo el calor va al fondo de la olla.
Eso significa menos minutos de consumo eléctrico y, en casas donde se cocina todos los días, el ahorro se nota en la factura a fin de mes .
La seguridad es otro punto fuerte. La superficie donde se cocina se mantiene templada , incluso cuando la olla está a pleno. Así, se reduce el riesgo de quemaduras accidentales.
Además, hay menos calor en el ambiente, algo clave en cocinas chicas donde el calor se acumula rápido. Y los sensores apagan automáticamente la zona si no detectan un recipiente, evitando despistes y accidentes domésticos.
El interés por estas alternativas no es solo por moda. Reducir gastos, aprovechar mejor la energía y evitar sistemas que calientan de más son las prioridades. Por eso, muchos consumidores dejan de lado la tradición y buscan velocidad, control y seguridad.
Las placas híbridas aparecen como el punto medio ideal para quienes no quieren un cambio radical, pero sí buscan una transición hacia sistemas más precisos y eficientes.
Si estás pensando en renovar tu cocina, estos son los puntos a tener en cuenta:
Las placas por infrarrojos ocultas bajo piedra o cerámica y las híbridas llegaron para quedarse, con una propuesta clara: calor donde hace falta, menos gasto y más seguridad . Y, en muchas recetas, hasta un 50% menos de tiempo frente a la vitro o la inducción tradicional.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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