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MADARIAGA: Habló Oscar, el comerciante cuya camioneta fue destruida a martillazos y acusó a su ex pareja de estar desequilibrada


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El comerciante Oscar, de 70 años, rompió el silencio y habló con Crónica TV luego del violento episodio que se viralizó en las últimas horas, donde se observa cómo su ex pareja destruye su camioneta a martillazos frente a su local. Las imágenes recorrieron el país y generaron un fuerte debate sobre violencia, salud mental y el abordaje judicial en estos casos.


Según relató el propio Oscar, mantuvo una relación de 12 años con Rosemary, una mujer de 46 años, con quien convivió durante gran parte de ese tiempo. “En su momento no fue así. Hace cosa de cinco o seis años empezaron los problemas”, explicó, ubicando el inicio de los conflictos alrededor del período de la pandemia.


El ataque y el temor a que la violencia escale


La destrucción de la camioneta ocurrió frente a su comercio, a plena luz del día. Oscar aseguró que se encontraba dentro del local cuando sus empleados le avisaron lo que estaba pasando. “Ni siquiera quise salir, porque si llego a tocarla termino preso yo”, afirmó, visiblemente afectado.


Las imágenes muestran parabrisas, vidrios y carrocería destrozados por múltiples golpes. “Esos martillazos, si iban a mi cabeza, me podrían haber matado”, sostuvo durante la entrevista, mientras el móvil televisivo exhibía el estado del vehículo.


Tras el episodio, Oscar llamó a la policía. “Vino la policía y se fue para su casa”, relató, dando a entender que el hecho no tuvo consecuencias inmediatas más allá de la intervención policial.


Antecedentes de violencia y problemas de salud mental


El comerciante aseguró que no se trató de un hecho aislado. Contó que en otra oportunidad su ex pareja rompió un televisor nuevo de 65 pulgadas, también con un martillo. “Está partido por el medio, fue el mismo martillo que usó con la camioneta”, relató.


Oscar sostuvo que intentó ayudarla en reiteradas oportunidades:
Cinco psicólogos la vieron. Yo intenté llevarla, pero terminaba siendo yo el culpable de sus problemas”.
En ese sentido, fue contundente: “Es una persona con un problema psiquiátrico y yo eso no lo puedo resolver”.


También mencionó que vecinos le hablaron de problemas de alcoholismo, y que la situación empeoraba cuando consumía alcohol. “Cuando toma, la situación cambia completamente”, señaló.


La denuncia que casi lo deja preso


Uno de los momentos más delicados del testimonio fue cuando recordó una denuncia previa. “Tuve una denuncia contra ella y casi termino preso yo”, afirmó. Según explicó, había concurrido a la comisaría con la intención de retirar sus pertenencias del domicilio que compartían, pero el procedimiento terminó volviéndose en su contra.


Finalmente, Oscar decidió irse de la casa hace tres años, dejando el lugar completamente amoblado. “Me fui porque tenía miedo de que esto pasara. Mis hijos me decían que me fuera”, confesó.

                    


Ayuda económica y un vínculo que nunca se cortó


A pesar de la separación, Oscar contó que siguió ayudándola económicamente en distintas ocasiones. Incluso reveló que dos horas antes del ataque había realizado una transferencia de dinero para cubrir la internación del hijo de ella, que se encuentra en el exterior.


Si una persona te pide ayuda y vos tenés la posibilidad de hacerlo, ¿cómo no vas a ayudar?”, explicó, aunque reconoció que hoy se pregunta hasta dónde ese acompañamiento fue correcto.


“Si esto lo hacía yo, estaba preso”


Durante la entrevista, Oscar planteó una reflexión que abrió un fuerte debate:
Si esto mismo lo hacía yo, hoy estaría preso. En este país no solo hay mujeres golpeadas, también hay hombres maltratados”.


También reconoció errores propios: “Indudablemente tendría que haber cortado esto hace tiempo”, aunque insistió en que el trasfondo es un problema de salud mental que no fue abordado a tiempo.


Especialistas que participaron del programa señalaron que uno de los criterios clave para una internación es el riesgo para terceros, algo que —a la luz de las imágenes— podría estar presente en este caso. Sin embargo, también remarcaron las limitaciones actuales de la ley de salud mental.


Un caso que expone una problemática mayor


El testimonio de Oscar dejó al descubierto una situación compleja, donde se mezclan violencia, denuncias cruzadas, miedo, vínculos tóxicos y un sistema que muchas veces no logra dar respuestas preventivas.


Yo no odio a nadie. Pasé años muy felices, pero hay cosas que yo no puedo solucionar”, concluyó el comerciante, mientras la investigación sigue su curso y el debate social continúa abierto.


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