
En General Levalle casi nadie habla de otra cosa. En este pueblo de casi 6 mil habitantes, ubicado 352 kilómetros al sur de la ciudad de Córdob a, casi todos se conocen. Así que cuando sucede algo que rompe la monotonía, las novedades se transmiten de boca en boca en los almacenes, bares y lugares públicos.
Por eso, la noticia de la muerte de Maximiliano Galván (37) causó una fuerte conmoción entre los vecinos de esta localidad, cuyos vecinos se dedican mayormente a actividades relacionadas con el campo.
Galván murió el domingo 25 de enero en el Hospital San Antonio de Padua, de Río Cuarto, adonde había sido trasladado desde General Levalle con heridas de extrema gravedad.
Según los datos que se conocen hasta el momento desde la Justicia, el pasado 16 de enero, Galván -quien era oriundo de Santa Rosa de Calamuchita- fue atacado por tres o cuatro personas que lo golpearon hasta dejarlo prácticamente inconsciente.
De acuerdo a los médicos, la víctima llegó al hospital con traumatismos de severos, hematomas múltiples y fractura de cráneo por golpes provocados posiblemente con un objeto contundente.
Tras el crimen se inició una investigación que derivó en la detención de cuatro sospechosos , quienes fueron imputados por el fiscal de Laboulaye, Diego Velázquez, de homicidio simpl e, un delito que prevé penas de 8 a 25 años de prisión.
Los detenidos son tres hermanos y una mujer: Martín José Sevilla (47), quien tiene antecedentes penales. entre los cuales figura un homicidio; Alex Martín Maldonado (25); Mateo Xavier Maldonado (21); y Ana Paula Victorio (20).
El fiscal mantiene el caso en extremo hermetismo y desde el Ministerio Público de Córdoba lo excusaron de ofrecer información ya que rige el secreto de sumario . Las mismas fuentes señalaron que en los próximos días se concretará la indagatoria de los acusados y es posible que se agraven los cargos.
Galván era padre de dos hijos de 9 y 12 años y estaba trabajando desde hacía un tiempo en General Levalle, adonde decidió radicarse para ahorrar dinero en los viajes de ida y vuelta a su Santa Rosa de Calamuchita, ubicada unos 260 kilómetros al norte.
El hombre trabajaba como albañil y juntaba plata para construirse su propia casa en Santa Rosa. Se desempeñaba en un campo en el que también trabajaban los hermanos Maldonado, ahora detenidos.
Una de las hipótesis que manejan los investigadores policiales y judiciales apunta a que en ese establecimiento rural se produjo algún tipo de disputa entre los tres hombres. “Galván trabajaba bien y ponía en evidencia a los demás”, señaló una fuente a un medio cordobés.
Siempre en función de esa línea investigativa, se cree que los agresores actuaron con premeditación y que el 16 de enero emboscaron a la víctima en la calle Pellegrini de Levalle, donde le aplicaron patadas y golpes de puño.
Los datos preliminares arrojaron luego que la causa de la muerte fue un golpe en la cabeza y, en ese sentido, se cree que los atacantes pudieron haber utilizado un elemento contundente, como un hierro o una piedra.
Un llamado anónimo al 911 alertó a la Policía sobre una "pelea de varias personas contra una", pero los agresores huyeron antes de que llegara el patrullero.
Para la Justicia se trató de una “venganza laboral” , en función de que el dueño del campo en el que trabajaba Galván a los antiguos trabajadores -entre ellos, los acusados- para darle más tareas a la víctima debido a su buen desempeño. Si se comprueba esta teoría, los imputados podrían enfrentar cargos por homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas, cuya pena es la prisión perpetua.
Por su parte, la familia no coincide con esa hipótesis y sostiene que se trató de un problema circunstancial , ya que Galván era albañil y no trabajaba en un campo. Al parecer, la víctima habría intentado recuperar su celular que se le cayó mientras corría; el agresor mayor lo interceptó, le rompió el teléfono y allí comenzó el ataque en grupo.
"No sé qué pasó entre ellos, si discutieron o no, pero mi hermano salió corriendo y se le cayó el teléfono. Vuelve a buscarlo y ahí vino el más grande de los agresores -por Sevilla-, se lo manoteó y se lo partió en dos. Ahí fueron todos contra él", contó Vanessa, hermana de Galván, en declaraciones al canal El Doce.
Y agregó: "No fue una riña. Acá fueron cuatro contra uno , no había chance de que él se defendiera. No entiendo cómo pueden ensañarse así con una persona hasta matarla".
En cuanto a la hipótesis judicial, Vanessa insistió: "Mi hermano estaba haciendo una casa. Ellos jamás trabajaron con él. La obra pertenecía a un primo que llevaba trabajadores desde Santa Rosa de Calamuchita".
"Había una amenaza por parte del mayor de los acusados. Mi hermano había manifestado que le tenía miedo por algún episodio anterior", sostuvo la mujer y cerró: " La vida de mi hermano no tiene precio . Hay que esperar que salgan y vuelvan a hacer algo así. Buscamos respuestas en la Justicia".
Fuente:
Clarín
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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