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Llega el campeón mundial de "sapito" y fue jurado en la primera competencia que se hizo en la Argentina


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Nacido y criado en Gales, Reino Unido, Phillip Jones transformó un pasatiempo de la niñez en una disciplina con marcas sorprendentes: logró lanzamientos de 150 metros y más de 60 rebotes de piedra sobre el agua, registros que lo posicionan entre los referentes internacionales del “stone skipping”, conocido en Argentina como “hacer sapito”.


Desde chico pasaba horas en ríos y lagos practicando. Lo que comenzó como un juego veraniego fue tomando otra dimensión con el tiempo, hasta convertirse en su gran pasión. De hecho, antes de viajar al país confesó que pensaba llevar sus propias piedras en la valija para asegurarse “buen material”, aunque también expresó su entusiasmo por probar las famosas piedras del lago Nahuel Huapi y otras lagunas patagónicas.


El salto a la competencia


Su ingreso al circuito competitivo fue relativamente reciente. En 2022, tras una experiencia casual en una playa inglesa, descubrió que existían torneos oficiales y decidió probar suerte. Desde entonces participa regularmente en el Campeonato Galés —donde consiguió primeros y segundos puestos con tiros que superaron los 140 metros— y también compite en el Mundial que se realiza en Escocia. Entre sus próximos objetivos figuran sedes como Berlín y Japón.


Phillip practicó snowboard, surf y escalada en roca durante años, pero una lesión de rodilla en 2016 lo obligó a abandonar esas disciplinas. “El lanzamiento de piedras es mi última pasión real”, asegura. La conexión es tan profunda que incluso eligió una playa de Devon para pedirle casamiento a su pareja, entre lanzamiento y lanzamiento.


El desembarco en Argentina


El fin de semana participó del Primer Campeonato de Sapito en Argentina, realizado en Playa Sin Viento, Lago Moreno, en Bariloche. La propuesta, impulsada por Cerveza Patagonia, busca darle marco formal a una práctica popular en ríos y lagos de todo el país, con reglas, credenciales y espíritu competitivo.


El “sapito” forma parte de la memoria colectiva argentina: un gesto simple ligado a la infancia, al verano y al tiempo libre al aire libre. Sin embargo, en los últimos años ganó organización internacional y estructura deportiva.


Los secretos del lanzamiento perfecto


Aunque desarrolló una técnica intuitiva y personal, Phillip comparte recomendaciones básicas para mejorar el rendimiento:

  • Elegir bien la piedra: base plana, sin bordes filosos y que “se sienta cómoda” en la mano.

  • Ángulo bajo: debe tocar el agua con un ángulo pequeño, casi como si quisiera rozar la superficie.

  • Movimiento suave y continuo: compara el gesto con acariciar el lomo de un perro; la mano guía la piedra como si deslizara sobre el agua.

  • Progresión de fuerza: comenzar sin demasiada potencia y aumentarla cuando se logra control.

  • Práctica constante: entender cómo responde cada piedra es clave.

Reconoce que no todas sirven. “Por cada piedra buena aparecen muchas malas. Algunos días desperdicio todas. Puede ser frustrante, pero siempre habrá más piedras”, reflexiona.


Un desafío para las nuevas generaciones


Con casi 30 años perfeccionando la técnica, Phillip considera que convirtió un juego mínimo en algo extraordinario. Cuando advirtió que sus mejores lanzamientos estaban entre los más largos del mundo —incluso por encima de algunos récords históricos— decidió explorar hasta dónde puede llegar el ser humano en esta disciplina.


Su meta no es solo superar marcas, sino dejar un estándar alto para que otros lo desafíen. “Quiero alcanzar distancias enormes y que la próxima generación vaya todavía más lejos”, afirma.


De aquel niño galés que tiraba piedras en el río a un deportista récord con proyección global, la historia demuestra que, a veces, los grandes logros nacen de los juegos más simples.


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