
Cada 11 de febrero, el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia invita a poner el foco en las desigualdades que persisten en un ámbito clave para el desarrollo y la innovación. Aunque en la Argentina las mujeres tienen fuerte presencia en el sistema científico, las brechas aparecen con más fuerza a medida que se avanza en la carrera, sobre todo en el acceso a espacios de decisión y liderazgo.
En el ámbito global, apenas 3 de cada diez personas dedicadas a la investigación son mujeres. La cifra cae a menos del 4% entre los ganadores de los Premios Nobel en disciplinas científicas , de acuerdo con datos de L’Oréal Groupe.
Esa falta de reconocimiento, los sesgos en evaluaciones y financiamiento, el peso de las tareas de cuidado y las dificultades para conciliar maternidad y trabajo científico forman parte de un diagnóstico compartido por las científicas. Sin embargo, coinciden en que hay oportunidades concretas para revertir ese escenario y construir una ciencia más diversa y representativa.
En diálogo con TN , investigadoras de distintas disciplinas y trayectorias analizaron los principales desafíos, las políticas necesarias para achicar la brecha con los varones y el mensaje que le darían a una niña que hoy sueña con dedicarse a la ciencia.
“Siguen existiendo desigualdades y hay menos acceso a puestos de liderazgo para las mujeres”, advirtió Gabriela Pagnussat , investigadora principal del Instituto de Investigaciones Biológicas del Conicet–Universidad Nacional de Mar del Plata y ganadora del Premio Nacional L’Oréal–Unesco “Por las Mujeres en la Ciencia” 2025, en declaraciones a TN . Si bien consideró que en la Argentina no se registran brechas salariales tan marcadas como en otros países, señaló que en el ámbito global siguen siendo una realidad.
La investigadora remarcó además la menor visibilidad y reconocimiento del trabajo de las científicas, junto con la existencia de sesgos —muchas veces inconscientes— en evaluaciones, financiamiento y oportunidades. “A eso se suma la dificultad de conciliar la carrera científica con la maternidad y las tareas de cuidado , que todavía recaen mayoritariamente en las mujeres”, explicó.
Desde otra área del conocimiento, Mehrnoosh Arrar , investigadora asistente del Instituto de Cálculo de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA y el Conicet y también ganadora del Premio Nacional L’Oréal–Unesco 2025, puso el foco en el contexto actual. “El mayor desafío es uno que atraviesa hoy a toda la comunidad científica argentina: el desfinanciamiento ”, afirmó.
Más allá de ese escenario, destacó que para muchas mujeres sigue siendo complejo liberar el tiempo y el espacio mental que requiere hacer ciencia , en un contexto donde las tareas de cuidado continúan siendo un factor determinante.
Para las científicas vinculadas a la conservación y la biología, las desigualdades también aparecen de manera menos visible, pero persistente. Ailin O’Donohoe , doctora en Biología y especialista en organismos acuáticos de Fundación Temaikèn, recordó que el ámbito científico estuvo históricamente asociado a lo masculino, lo que dificultó durante años el reconocimiento de los aportes de las mujeres.
“Si bien la situación ha mejorado, todavía persisten formas de discriminación sutil, como la subestimación de opiniones o resultados obtenidos por mujeres ”, señaló. También mencionó las dificultades para acceder a posiciones de liderazgo y lograr una representación equitativa en la toma de decisiones.
En la misma línea, Alicia de la Colina , doctora en Biología, investigadora en conservación y coordinadora del Proyecto Cardenal Amarillo en Fundación Temaikèn, coincidió en que muchas barreras no son explícitas. Entre ellas, mencionó las limitaciones vinculadas al trabajo de campo por cuestiones de seguridad, la falta de espacios de cuidado en congresos y actividades científicas, y el impacto de la maternidad en una carrera que avanza a gran velocidad. “Los espacios de decisión siguen estando mayoritariamente ocupados por varones”, advirtió.
Pese al diagnóstico, las investigadoras coincidieron en que existen oportunidades concretas para revertir las desigualdades . Pagnussat subrayó la necesidad de visibilizar lo que ocurre para generar conciencia y aplicar políticas de equidad de género, como licencias parentales equilibradas y cupos temporales en espacios de decisión, y financiamiento con perspectiva de género.
Arrar también destacó el valor de los programas y talleres que promueven la participación de niñas y jóvenes en carreras de Ciencia, Tecnología y Matemática.
Mientras O’Donohoe destacó que actualmente existe una mayor conciencia institucional sobre la equidad de género, con políticas que permiten construir carreras científicas más justas y sostenibles, de la Colina agregó que el diseño de políticas inclusivas en congresos y actividades científicas, junto con la visibilización de referentes mujeres desde edades tempranas , resulta clave para romper estereotipos y ampliar vocaciones.
Las científicas coincidieron en que el futuro es prometedor, aunque todavía exige trabajo sostenido. “Cada vez hay más mujeres formándose y liderando proyectos, pero hay que seguir empujando cambios culturales e institucionales para que la ciencia del futuro sea más diversa y representativa”, planteó Pagnussat.
Para de la Colina, el principal desafío es la falta de visibilidad y acceso a espacios de decisión. “Si esos obstáculos se reducen, la ciencia del futuro va a ser de mayor calidad”, sostuvo.
A la hora de pensar en las nuevas generaciones, el mensaje fue unánime. “Que no duden de su curiosidad ni de su capacidad”, recomendó Pagnussat y Arrar agregó que “que se aferren fuerte a esa curiosidad y que no la suelten”. De la Colina sumó un llamado a los adultos para acompañar y estimular ese interés desde la infancia . Porque, coincidieron, cuando una niña siente que su curiosidad es valorada, se empieza a construir el futuro de la ciencia.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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