Madariaga mantiene un juicio contra la Municipalidad de Pinamar en el fuero Contencioso Administrativo de Dolores por el vertido constante de efluentes cloacales por debajo de la Ruta 11 dado que no cuenta con una planta de tratamiento de efluentes. Esta constante afecta a los barrios privados de La Mansa, Laguna del Rosario y la cuenca que desemboca en las lagunas Los Horcones y La Salada.
Hace 10 días la lluvia provocó que se desmorone una pared de
contención hecha de arena y que un piletón vierta su contenido sobre la Autovía
11. Como ocurrió de noche nadie lo vio pero es la tercera vez que ocurre en 10
años. Cuando nadie se percata todos los líquidos pasan pero por debajo de
alcantarillas que hay en la zona.
Ahora, AUBASA decidió agrandar las zanjas aledañas a la ruta
para evitar nuevos cortes del asfalto por este problema. Con ello, llevan a que
más y más litros de efluentes pasen hacia Madariaga. La Cooperativa de agua y
luz CALP es la que debe brindar el servicio, de manera tercerizada, de agua y
cloacas. Cobra por los mismos, pero no hay control del estado municipal vecino
en la prestación y cumplimiento de estos servicios.
Santiago Santoro es el Delegado Municipal de Madariaga en el
Frente de Ruta y argumentó que cada una de las muestras enviadas a laboratorio
de los últimos años muestra una gran presencia de Escherichia coli en ese
líquido que se recibe por debajo de la ruta.
Es un cuento de nunca acabar. Todo lo que hemos recabado va a un expediente que termina en la justicia. Hacemos solidariamente responsable a AUBASA de todo esto porque agranda un canal que permite el paso de más efluentes. No queríamos, pero llevamos todo a juicio contra Pinamar y también Villa Gesell.
Por otro lado, el representante de la comuna en esa zona
reconoció que han recibido llamados de la administración de Juan Ibarguren
aunque ya se le ha remarcado al municipio vecino que el problema se origina en
ese partido y nada puede hacer el afectado para subsanarlo.
Santoro recordó que las napas que están por debajo de los
piletones son de donde se toma el agua que se potabiliza para los pinamarenses
y que la cantidad de residuos es tal que la arena no logra una filtración por
lo que hay zonas en donde el líquido que sale por las canillas posee olor a
cloaca.
Reconocen que la justicia es muy lenta, que no se toman
medidas que frenen el problema al menos de manera parcial o momentánea y que el
daño ambiental abrirá la puerta a la exigencia de un resarcimiento económico
que podría ser de magnitud.
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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