La historia del exfutbolista campeón con Huracán que está prófugo por un millonario robo en Paraná



El millonario robo a una distribuidora de bebidas en Paraná, Entre Ríos, destapó una trama que incluye la traición de uno de los empleados, la confesión de un integrante de la banda delictiva y hasta el protagonismo de un exjugador campeón con Huracán que está por cumplir seis meses como prófugo.

El sábado 22 de julio Luciano Alegre, empleado de la empresa Belloni Distribuciones, fue a la fábrica a tomar unos mates. Su presencia fue llamativa para el resto de sus compañeros, que no solían verlo ahí. Llegó bien temprano y se fue a las 9 de la mañana, unos minutos después de que se retirara el último de sus jefes. El plan ya estaba en marcha.

Pasadas las 10 de la mañana, dos hombres llegaron a bordo de una camioneta blanca, tocaron el timbre de la distribuidora y advirtieron que venían a retirar un pedido a nombre de un habitual cliente. Apenas el empleado les abrió la puerta, le pegaron con la culata de un arma, lo amenazaron y lo maniataron. Llegaron a disparar contra el suelo, a pesar de que la única persona en el lugar estaba reducida.

No perdieron el tiempo, tenían todo muy claro. Rápidamente fueron a la oficina donde estaba el dinero y se llevaron un jugoso botín de US$30.000 y $2.000.000. Todo era parte de la recaudación de la empresa que quedaba guardada de viernes a sábado. “Tenían datos exactos de que ese día iban a tener dinero”, señalaron desde la investigación.

Los ladrones escaparon a toda velocidad a bordo de la Ford Ranger, pero fueron tomados por las cámaras de seguridad de la provincia. Al ser advertidos sobre el robo, la investigación avanzó a toda velocidad y en pocos días obtuvo resultados positivos.



Una de las pericias que se realizó en el lugar detectó una huella de un dedo de la mano. Cuando se hizo el cotejo se detectó que se trataba de Leonardo Antonio Román, un uruguayo con antecedentes por robos agravados que tenía domicilio en Ingeniero Budge, Lomas de Zamora.

Con el primero de los sospechosos identificados y la reconstrucción de la fuga a través de las cámaras, el fiscal de delitos complejos de Paraná, Mariano Budasoff, ordenó el allanamiento de la casa de Román. Allí encontraron la camioneta del robo, parte de la recaudación y al propio Alegre, que fue detenido y trasladado a Paraná.

Cuando el acusado llegó a Entre Ríos y habló con el fiscal, le adelantó que iba a confesar todo cuando estuviese preparado. Pasó un tiempo, la confesión llegó e involucró no solo a un empleado de la empresa, sino a Sebastián Ramón Brítez, exjugador de Huracán.

La confesión que destapó todo e hizo estallar una disputa familiar

“Cuando amplió su declaración empezó a hablar de una persona que estaba adentro de la empresa”, señalaron desde la investigación sobre las primeras palabras que dijo Román, quien ya estaba detenido en la Unidad Penal N°9 de Gualeguaychú.

Al margen de la acusación contra uno de los empleados, el nivel de detalle de los datos que dio fue estremecedor: “Contó que estuvo alojado en un hotel céntrico de la ciudad y que se habían reunido ahí un día antes del robo”. Todo su relato se constataba con la realidad.

Cuando revisaron las cámaras del hotel, reconocieron a los tres protagonistas del robo. Sin embargo, la calidad de la imagen no les permitía a los investigadores identificar con nombre y apellido a los compañeros del -hasta ese momento- único detenido.

“La persona con la que entré a robar es un exjugador de Patronato. Yo lo conozco como ´Seba´, su apellido es Brítez y le dicen ´negro´”, dijo Román en una de sus declaraciones, en donde también señaló a Luciano Alegre como el empleado de la distribuidora que había brindado información.

Pero la acusación no solo quedó en ese señalamiento, sino que el hombre aportó muchos datos: “Sacaba fotos desde adentro. Hasta le sacó fotos a la secretaria contando dinero. El día anterior estuvimos en su casa y nos dijo que nos iba a avisar cuando teníamos que entrar a robar”.

Román también le brindó a la investigación la dirección de la casa de Alegre. La orden de allanamiento se realizó el 27 de diciembre, derivó en la detención del segundo de los sospechosos y en ese procedimiento se corroboró toda la información que había dado el acusado. “Su testimonio es muy certero y contundente, corroboramos que la casa era como nos dijo”, explicaron.

Con la detención de Alegre estalló una interna familiar. Sebastián Ramón Brítez, todavía prófugo, es el suegro de Alegre y hace meses que perdió contacto tanto con su expareja como con su hija, todavía novia del detenido. “La relación está quebrada porque entienden que la culpa de la prisión preventiva de Alegre es de Brítez”, detallaron a TN.

Según señalaron fuentes de la investigación, los familiares del exjugador de Patronato y Huracán estaríam tratando de convencerlo de que se entregue y así poder restarle protagonismo a Alegre en el robo. El yerno del exfutbolista no cuenta con antecedentes y se baraja la posibilidad de que haya sido presionado por el propio Brítez.

“Se dio cuenta de que en la empresa había mucho dinero y pensó que le podía salir. De alguna manera lo fue ideando con el suegro”, aseguraron desde la investigación sobre el hombre que sigue detenido en la Unidad Penal N°1 de Paraná.

Durante los últimos días del 2023 prefirió no hablar, pero habría pedido declarar ante el fiscal luego de la feria judicial, en los primeros días de febrero. Mientras tanto, sigue a la espera de que su suegro sea detenido o se entregue.

Un bar a nombre de un testaferro, viajes a Brasil y el cambio del auto: la ostentación del robo

Una de las particularidades que tuvo el millonario robo tiene que ver con la ostentación de dinero que hizo Luciano Alegre luego de repartir en tres partes iguales el botín robado el 22 de julio del año pasado.

El joven recibió US$10.000 y poco menos de $1.000.000 con los que compró un bar en Paraná. Bar que solía promocionar a través de las redes sociales y que puso a nombre de un testaferro para no exponerse. “En la empresa solía ostentar sobre su bar”, cuentan sus excompañeros.

Pero la actitud ostentosa del empleado iba más allá que el negocio que estaba impulsando. “Hablaba de unas vacaciones de Brasil que había sacado para febrero y decía todo el tiempo que iba a cambiar el auto”, detallaron.

Las vacaciones nunca ocurrieron, dado que está detenido desde fin de año, y el auto todavía no pudo ser cambiado. Su novia todavía lo apoya y cree que la mayor responsabilidad es de su padre, quien ya había participado de otros robos.

Desde la investigación, por su parte, señalaron que se trató de un plan “muy improvisado”. “Usaron una camioneta con patente, comprada en octubre de 2022, que llamaba muchísimo la atención. Dejaron huellas y hasta hicieron un disparo de advertencia. La vieron fácil y tenían todo muy improvisado”, evaluaron.

Cómo sigue la búsqueda del exjugador de Huracán

Sebastián Brítez está a días de cumplir seis meses prófugo. La investigación lo ubica en el hotel el día anterior al robo y la señal de los teléfonos lo pone en la escena al momento de la millonaria entradera.

“Sabemos que vino a Paraná, estuvo en la casa de Alegre y con Román en la distribuidora”, detalló una fuente judicial a TN. Después del robo lo identificaron huyendo por el sur de Paraná y su última señal es en la localidad bonaerense de Banfield, cerca de las 18 de ese 22 de julio.

Su casa fue allanada y ahí encontraron parte del botín que se llevó: una lancha que había comprado, un fajo con miles de dólares y otro con miles de pesos. Pero él no estaba y todavía no pudieron ubicarlo.

La sospecha que mantienen los investigadores es que sigue ligado a algún club de los que pasó como jugador o como empleado. La mira pasa por si tiene una casa en alguna de las localidades donde trabajó o si alguien lo está alojando para cubrirlo. Por el momento no hay rastros del exjugador de Huracán.



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